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El caso Ángeles, en todos los hogares

Los chicos están angustiados aunque parezcan entretenidos cruzando datos y cuestionando alguna prueba

LA NACION
Viernes 28 de junio de 2013 • 02:47
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Para nadie ha pasado desapercibido el caso Ángeles, que conmocionó a todo el país.

Los detalles llegaron a cada familia y cada persona de cualquier edad vio en las fotos publicadas a su hija, su sobrina, su amiga.

Los chicos, especialmente las chicas, comenzaron a temer andar por las calles. Autonomía tan esperada y, de pronto, riesgosa.

Los padres desorientados ajustaron límites, horarios y rutinas cotidianas en nombre de evitar todo peligro posible.

Los primeros días giraron en torno a las medidas de seguridad porque la noticia estuvo vinculada a ella.

"Los detalles llegaron a cada familia y cada persona de cualquier edad vio en las fotos publicadas a su hija, su sobrina, su amiga"
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Con el correr de los días, y al ajustarse más a un hecho horrible pero por fuera de una cuestión ligada a la inseguridad, las familias encontraron en ello por un lado alivio: podemos seguir caminando por la calle como antes. Y por otro lado, el espanto de lo no previsto, lo no calculable.

Nunca está de más revisar las normas cotidianas y ajustar la supervisión familiar. También es una oportunidad para enseñar y transmitir a los chicos medidas de cuidado en casa y en la calle.

Lo difícil es encontrar ese difícil equilibrio entre enseñarles a cuidarse y a su vez no atemorizarlos y así evitar generar temores que inhiban su socialización, su crecimiento.

A la preocupación de estos días se le sumó lo "atractivo" de estar "siguiendo un caso en tiempo real con personas reales", muchos jugando a los detectives, armando hipótesis que el mismo medio luego permite en el minuto a minuto desestimar, ajustar o confirmar.

Por ello es importante poder tomar cierta distancia, no perderse entre los píxeles de la pantalla. No es "como" real. Es real. Sucedió, y de eso hay que hablar.

Los chicos están angustiados, o conmovidos, aunque parezcan entretenidos cruzando datos y cuestionando alguna prueba.

"Debemos alojar esta preocupación, darles espacio en casa, en la escuela, para poder reflexionar juntos y acompañarlos en esto que les pasa"
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Hablan de ello, tienen pesadillas, no se pueden dormir pensando en Ángeles.

Entonces debemos alojar esta preocupación, darles espacio en casa, en la escuela, para poder reflexionar juntos y acompañarlos en esto que les pasa, ayudarlos a cuidarse apagando el noticiero cuando la información ya está lograda. Es una buena manera de acotar el exceso de detalles que no son necesarios para estar informados.

El tema está instalado y recurrir a los vínculos es aliviador, buscar espacios para compartir las sensaciones y sentimientos que esto genera. Hablar de ello. Dar lugar.

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