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Euforia en el final del ciclo Allegretto

Espectáculos

Concierto del ciclo Allegretto, perteneciente al programa Latina 99 de la Fundación Coliseum e Instituto Italiano de Cultura, a cargo del guitarrista Edoardo Catemario y el trompetista Gabriele Cassone. Programa con obras de G. Fantini, Scarlatti, Paganini, y Castelnuovo-Tedesco. En el Teatro Coliseo.
Nuestra opinión: bueno.

Un verdadero final de fiesta se vivió al término del ciclo "Allegretto" del programa Latina 99 que en nuestro país culminó con el concierto ofrecido por el guitarrista Edoardo Catemario y el trompetista Gabriele Cassone en el Coliseo.

La relativa "calma" que reinó entre los casi mil sescientos niños y jóvenes que acudieron al Coliseo hizo que los más movedizos pasaran inadvertidos, aunque estallaran luego en aplausos festivos, calurosos, y aun enfervorizados.

La música del seiscientos escuchada tuvo en la guitarra de Catemario, que es un acreditado guitarrista internacional, y la trompeta barroca de Cassone -destacado intérprete de música contemporánea-, pureza sonora en la pulsación de las cuerdas y trazo firme y cálido en el instrumento de soplo. Ambos ubicaron sin esfuerzo la imaginación del oyente en tiempos pretéritos, de inspiración más ingenua y vital. Surgieron así Balletto y Corrente, danzas estilizadas del trompetista Girolamo Fantini (c. 1602); en cuanto a las dos Sonatas de este autorpara la misma inusual combinación, son piezas que deben tomarse como expresiones del "suonare", antes que formas ya acabadas. Equilibradas en la escritura original fueron fielmente traducidas en la versión ofrecida.

Las dos Sonatas de Scarlatti, originales para clave y transcriptas para guitarra -tendenia que impuso el célebre Andrés Segovia-, mostraron las virtudes sobresalientes de Catemario; con una técnica que se apoya en bases seguras, fue el genuino transmisor de un barroquismo que en Domenico Scarlatti se tiñó de giros rítmicos y acentos hispánicos.

La Sonata II de Giovanni Vivivani (1638-1692) presenta un material de mayor elaboración formal, con un solemne tiempo lento inicial y alternancia de los modos mayor y menor en un discurso de sencilla factura.

Por contraste, y casi un siglo después, la Gran Sonata en La mayor para guitarra con acompañamiento de violín (sic) de Paganini, tradujo en manos de Catemario un virtuosismo que el célebra autor de los Caprichos para violín evidentemente no sólo tuvo para con su instrumento. Fue ejecutada con guitarra sola, como se acostumbra por la insignificancia del acompañamiento violinístico.

Aunque italiano por nacimiento, Castelnuovo-Tedesco, compuso su "Capricho diabólico" (Homenaje a Paganini) que dedicó a Andrés Segovia. Tuvo ciertamente en cuenta las cualidades sobresalientes del virtuoso pero asimismo definidos rasgos de hispanismo y explícitas referencias al célebre violinista genovés de quien Castelnuovo-Tedesco manifiesta ser un émulo, en éste caso servido por un guitarrista de primer nivel como lo es Catemario.

Por los niños

Finalizado el concierto, las autoridades del Gobierno de la Ciudad que acompañaban al secretario de Educación Mario Alberto Giannoni, otorgaron al barón Francesco Agnello, presidente del Cimitato Nazionale Italiano de Musica (Cidim), el título de Visitante Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, en mérito a la acción cultural y artística desarrollada en el presente año, que significó la asistencia de más de 10.000 niños y jóvenes a los conciertos de la temporada Allegretto en el país. .

Héctor Coda
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