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Al margen de la semana

Lifting, Botox y maquillaje

Economía

Todo va mejor para la economía según el relato oficial: el dólar blue bajó $2,50 en dos meses; los precios en los supermercados están congelados y vigilados; en estas semanas el consumo se verá tonificado por el pago de aguinaldos, aumentos de salarios y asignación universal por hijo; el PBI crece más que en 2012, mientras que el blanqueo de dólares evadidos resucitará -vía Cedin- el mercado inmobiliario y la construcción privada.

Casi todo esto es o puede ser cierto. Pero las apariencias engañan. Como en una cirugía estética, la economía está bajo tratamiento intensivo para que muestre su mejor cara antes de las cruciales elecciones de octubre. Sin embargo, ni la aplicación de anestesia, lifting , B otox y maquillaje alcanzan para disimular las verdaderas causas de su deterioro.

Economistas ortodoxos y heterodoxos, como Miguel Ángel Broda y Jorge Todesca, coinciden por separado en que el objetivo del gobierno de Cristina Kirchner es conjurar dos riesgos letales para las expectativas preelectorales: que se disparen la inflación y/o el dólar paralelo. Para ser más gráfico, Todesca bautizó incluso esta estrategia oficial como "Plan Octubre". Uno y otro también concuerdan, como muchos de sus colegas, que lo que pueda ocurrir con la política económica después de ese mes es una incógnita similar al resultado electoral.

Todos los componentes del tratamiento para que la economía luzca un mejor rostro también tienen sus bemoles.

La caída del dólar blue y de la brecha cambiaria por debajo del 50% (llegó a 100% a comienzos de mayo) ha sido producto de fuertes dosis de anestesia sobre el mercado paralelo. Se aplicaron con la venta de bonos dolarizados en poder de la Anses para deprimir el "contado con liqui" y una inusual ortodoxia por parte del Banco Central, que desaceleró la expansión monetaria (de 37% a 27% anual), subió las tasas de interés (a casi 17% anual) y aceleró el ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial (al equivalente de 25% anualizado). Ahora, el desembarco de Axel Kicillof en el BCRA sugiere que tenderían a diluirse estos componentes ortodoxos; a la inversa de los aprietes de Moreno sobre "cuevas" y casas de cambio para restringir operaciones, mientras esperaba el blanqueo y el debut del Cedin.

La consigna oficial es que cualquier huida del peso debe canalizarse hacia el flamante "cuasi dólar" para revitalizar la actividad económica. Sin embargo, como hay plazo hasta el 30 de septiembre -después de las PASO- para blanquear dólares negros, el canje por Cedin comenzó, como era presumible, en cámara lenta. Incluso porque la propia ley prevé una prórroga del plazo. O sea, que hay tiempo para "orejear" las cotizaciones y ver hasta dónde llegan los primeros atisbos de intervención oficial en el mercado secundario. El problema es que el propio Gobierno creó una fuerte expectativa con el Cedin pese a que su punto de partida es una incógnita: cuántos dólares habrán de depositarse para ser blanqueados. Sin este dato, todo es conjetural. Más previsible, en cambio, es que en el ínterin el BCRA deba emitir más pesos para financiar el aumento del gasto preelectoral (y los subsidios a la energía), a riesgo de mayores presiones cambiarias e inflacionarias. Mientras tanto, las reservas no dejan de bajar. Su actual stock de 37.200 millones de dólares ya implica una caída de 6100 millones en lo que va de 2013.

El minicongelamiento de 500 precios en las grandes cadenas de supermercados también muestra sus primeras grietas. Hay productos básicos con precio fijo que escasean y hay aumentos en numerosos rubros descongelados. Y aquí Moreno, más que como cirujano plástico, actúa como un carnicero de temer, y no sólo por sus repudiables ataques a periodistas. Al desempolvar la ley de abastecimiento, sancionada hace 39 años, inyecta más desconfianza a los empresarios. Aunque haya sido un gesto hacia la militancia oficialista, la clausura casi simbólica de cuatro locales de otras tantas cadenas de supermercados descolocó a quienes hasta ahora habían sido obedientes socios. Más complicada es la aplicación de esa añeja y discrecional ley a la cadena triguera, conminada ahora a vender sus stocks al mercado interno bajo amenaza de multas o cárcel. Pero la escasez de cereal y sus precios récord son producto de otro error de cálculo que el Gobierno no admite. Cuando hace un año anunció la ampliación de cupos exportables para estimular la siembra de trigo, muchos productores ya habían optado por volcarse a la cebada o reducir superficies. El resultado fue la peor cosecha triguera en 111 años, afectada además por plagas que bajaron la calidad del cereal. Ahora, Moreno optó por volver a cambiar las reglas, para bajar precios y evitar que el "granero del mundo" deba importar trigo.

Pese a estos parches irritativos, el problema es que la inflación volvió a empinarse en junio a una tasa anualizada de 25/26%, más allá del maquillaje que vaya a aplicarle el Indec. Y este repunte erosiona el salario real, ya que los aumentos de 24% promedio pactados en paritarias se abonarán fraccionadamente, lo cual debilita -junto con la mayor presión tributaria- su impacto sobre el consumo en el trimestre preelectoral.

Más previsible, en cambio, es que el PBI haya repuntado en el segundo trimestre debido a dos factores largamente esperados - la mayor cosecha de soja y maíz y el aumento de la producción y las exportaciones automotrices a Brasil- junto con una incipiente mejora de la construcción, que habría tocado piso en abril. Pero esta buena noticia también tiene sus bemoles. Por un lado, porque la liquidación de "agrodólares" no permitió al BCRA recuperar reservas, a raíz de la mayor salida de divisas por importaciones energéticas y turismo al exterior, entre otros rubros. Por otro, porque la escasez de dólares motivó un endurecimiento de las trabas para importar insumos, repuestos y equipos que afecta a numerosos sectores industriales y comerciales.

Un relevamiento realizado por Miguel Ponce, gerente de la Cámara de Importadores (CIRA) sobre la base de datos aportados por empresas socias y no socias, revela un freno en los permisos previos (DJAI) para importar insumos para la construcción y muebles (herrajes, cerraduras, patas regulables, siliconas especiales para doble vidriado de edificios, carpintería de aluminio); informática y telefonía (pen drives, mouses, teclados, CD y DVD, cartuchos de impresión, toner, baterías y cargadores); automotores (partes electrónicas y repuestos); gas (cilindros para GNC; aislantes para gasoductos y tanques); revestimientos de PVC y resinas para fabricación de calzado, asientos para automotores y hasta insumos para medicamentos oncológicos.

Esta situación agrega más incógnitas sobre cuánto crecerá la actividad económica en 2013. Así como el Indec maquilla el IPC para disimular la inflación, aplica Botox al cálculo del PBI, que se ubica muy por encima de las estimaciones privadas. Según el Estudio Broda, estas últimas promedian 2.7% frente a una proyección oficial de 4.6%, (que gatillaría en 2014 el pago del Cupón PBI por unos 3000 millones de dólares). Aún así, esta disparidad no alcanza a ocultar que la economía acumulará en dos años -2012 y 2013- un crecimiento inferior al de uno solo cuando lo hacía a "tasas chinas"..

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