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Editorial I

El valor del voluntariado corporativo

Opinión

La participación creciente de empleados, y también de empleadores, como voluntarios en programas específicos crea mayor capital social para el bien común

Hay pocas acciones que sean tan beneficiosas para todos los actores involucrados como las actividades de voluntariado corporativo: grupos de empleados que, bajo el paraguas de su empresa, son motivados a participar en programas sociales destinados a apoyar la labor de organizaciones sin fines de lucro, que tienen como objetivo directo colaborar con la mejora de la calidad de vida de las poblaciones más vulnerables. Las acciones van desde donar sangre en la empresa, ir a construir casas a barrios marginales o colaborar en un comedor comunitario hasta pintar una escuela en situación de deterioro.

En general, se intenta que las entidades beneficiadas sean las más próximas a la comunidad en la que la empresa está inserta, para de esta manera integrarse con la realidad más próxima y fomentar el desarrollo local. Algunas de estas acciones se llevan a cabo en horario laboral y otras, los fines de semana. Incluso, en algunos casos, se invita a toda la familia del empleado a participar; se multiplican así los brazos dispuestos a ayudar y se genera una actividad solidaria entre padres e hijos.

Ésta es una tendencia que se viene desarrollando cada vez con más fuerza en la Argentina, pero a la que todavía le falta establecerse como una parte constitutiva del ADN de todo el sector empresario. De hecho, según la encuesta Gestión y Estrategia en Voluntariado Corporativo, elaborada por Visión Sustentable a nivel nacional, el 53 por ciento de las empresas mencionó contar con programas específicos de voluntariado. De éstas, el 47% empezó con esta práctica en los últimos cinco o seis años.

¿Cuáles son los beneficios de este tipo de acciones para los empleados? Entre muchos, podemos mencionar que aumenta el grado de motivación y sentimiento de autoestima personales, al involucrarse en una acción colectiva de impacto público que trasciende la tarea cotidiana e individual; alimenta la creatividad y el pensamiento innovador; ofrece la oportunidad de poner a prueba habilidades profesionales, nuevas o existentes; fomenta habilidades de liderazgo y ayuda a construir mejores relaciones y capacidades de trabajo en equipo.

Una de las ventajas principales consiste en brindarles a los empleados la posibilidad de canalizar sus deseos y esfuerzos de ayudar al otro, porque es muy común que las personas quieran comprometerse con la realidad social, pero no sepan cómo hacerlo ni a quién ni adónde recurrir. Como contraposición, algunas veces es el mismo empleado quien sugiere a la empresa en la que trabaja con qué organización social colaborar.

A nivel de la empresa, el voluntariado corporativo sirve para fidelizar a sus empleados; promueve un clima laboral positivo; mejora la imagen pública de la compañía y permite construir un puente entre la empresa y la comunidad, alimentando el sentimiento de trabajar en forma conjunta para el mutuo beneficio. Además, sirve para poner en un pie de igualdad a directivos y trabajadores, porque en las acciones solidarias prima el rol que se desempeña en el terreno por sobre el cargo y las jerarquías definidas en la estructura. En el suplemento Comunidad, que se publica hoy con la edición de este diario, su nota principal está dedicada justamente a mostrar cómo hay empresarios exitosos que sintieron que no les bastaba sólo con ganar plata, sino que necesitaban poner el foco en crear impacto social y ambiental con su desempeño personal.

En cuanto a las organizaciones de la sociedad civil, al promoverse el voluntariado corporativo, se crean condiciones para que se incremente la cantidad de voluntarios al consolidarse una cultura de participación. Las entidades sociales se benefician de los conocimientos, las habilidades profesionales y la experiencia de los empleados voluntarios, que en numerosas ocasiones se convierten en donantes o en intermediarios ante la empresa para concretar un apoyo.

Por todos los motivos mencionados, es de esperar que cada vez más empresas adopten programas de voluntariado corporativo de largo plazo, para generar mayor capital social, y crear articulaciones beneficiosas que alcancen las dos condiciones que las comunidades necesitan para reducir la brecha social: que la empresa se convierta en un actor protagónico de la generación de calidad de vida en la sociedad en la cual opera y, al mismo tiempo, que los voluntarios se involucren en la generación de las acciones por el bien común y en la construcción de bienes públicos que hacen a las comunidades más justas, inclusivas y sustentables..

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