Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

El escenario

El objetivo: asfixiar a los medios no alineados

Política

Por   | LA NACION

Se acabaron las excusas: la prohibición de publicar avisos publicitarios en un puñado de medios de comunicación aplicada a supermercados y cadenas de electrodomésticos por parte del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, no estuvo nada relacionada con un hipotético congelamiento de precios. Así lo confirmaron ayer los propios involucrados por si hacía falta.

A cinco meses de una decisión cuestionada unánimemente por entidades de distintos ámbitos y tradiciones ideológicas, los supermercados admitieron que fue la presión directa del gobierno de Cristina Kirchner la que los obligó a retirar las promociones de ofertas que difundían en medios de comunicación de la Capital Federal. La restricción no alcanzó nunca a los del interior del país ni a Internet, pero cada vez que las cadenas comerciales intentaron saltarse el cepo, el escarmiento no tardó en llegar en la voz del propio Moreno.

El hostigamiento económico, que todavía continúa, empezó en febrero pasado y en junio se limitó exclusivamente a LA NACION, Clarín y Perfil. Y se suma a la discriminación con la pauta oficial que estos diarios, sumados a El Cronista, sufren desde hace años, mientras ven fluir recursos inagotables hacia conglomerados mediáticos afines al gobierno nacional, que también "interviene" para conseguir publicidad privada a esas empresas.

No es una mera cuestión comercial, como lo ha confirmado la Corte Suprema de Justicia y otros tribunales inferiores, en varios fallos en los que advierte sobre el riesgo que esa discriminación implica para la libertad de prensa: el Gobierno -que demostró estar dispuesto a recurrir a la acción directa, con multas, inspecciones, clausuras y amenazas de expropiación- apuntó contra una de las principales fuentes de financiamiento de las empresas periodísticas a las que busca asfixiar.

Los supermercados y cadenas de electrodomésticos no son los únicos amenazados, pero sí los que no pudieron esquivar la presión subterránea. Como en su momento las consultoras privadas que medían la inflación o las asociaciones de defensa de los consumidores que relevaban precios (incluidas en larga lista de perseguidos por Moreno), estas cadenas comerciales fueron invitadas al Congreso por legisladores opositores para confirmar o negar la presión oficial. En aquella oportunidad, dejaron la silla vacía.

Mientras eso ocurría, el cepo era condenado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) y la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), entre otras entidades. En el exterior, el secretario para Asuntos Económicos y Comerciales del Departamento de Estado de Estados Unidos, José Fernández, consideró a la medida como "violatoria de la libertad de expresión" y varios medios internacionales se hicieron eco de la medida.

Los consumidores se quedaron sin ofertas ni promociones; los lectores de los periódicos vieron surgir una inesperada y absurda amenaza a la viabilidad de sus medios de referencia; los periodistas se ven afectados por las decisiones aplicadas por las empresas editoras para amortiguar el impacto económico del cepo, y los súper se quedaron sin derecho a decidir dónde publicitarse. Todos perdieron. Y siguen perdiendo. Incluso quienes aprueban y celebran en lo más alto del poder político una prohibición que termina afectando la libertad de los ciudadanos y la calidad de la democracia..

REDES SOCIALES
 

TEMAS DE HOYColoquio de IDEAEl brote de ébolaElecciones en BrasilEstado Islámico