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Imputada

Un vidente, la falsa vecina y un taxista, algunos de los 28 testigos mentirosos del caso Ángeles

Seguridad

Una mujer fue la única que resultó acusada por falso testimonio; todavía no se sabe qué ocurrirá con el chofer que dijo haber llevado a Jorge Mangeri hasta la planta de la Ceamse, en Colegiales; el vidente señaló a un pirata del asfalto

Por   | LA NACION

Durante la investigación del asesinato de Ángeles Rawson, 28 testigos desfilaron por los tribunales y por la sede de la División Homicidios de la Policía Federal, para desviar la pesquisa. Ninguno de ellos aportó algún dato cierto. Al contrario, sus testimonios sirvieron para derivar recursos y esfuerzos de los investigadores hacia pistas que sólo llevaron a callejones sin salida, con la consecuente pérdida de tiempo.

A pesar que el falso testimonio es un delito contemplado en el artículo 275 del Código Penal, que castiga con penas que van de un mes a cuatro años de prisión a quien "afirmare una falsedad o negare o callare la verdad, en todo o en parte, en su declaración hecha ante la autoridad competente", e sas 28 personas se presentaron ante la Justicia para expresar lo que sabían del caso Ángeles.

Entre esos declarantes mendaces hubo un vidente, un adolescente que usó una cuenta de Twitter para afirmar que sabía quién estaba detrás del homicidio de Ángeles, una mujer que vive en Caleta Olivia, en Santa Cruz, y que dijo haber estado en el edificio de Ravignani 2360, un taxista, un plomero y un informante de la policía bonaerense de la zona de San Martín.

Ninguno de ellos aportó datos verdaderos. De los 28 declarantes falaces, sólo una mujer fue imputada del delito de falso testimonio. Hasta ayer no se sabía si la Justicia acusaría al taxista que manifestó que el único acusado por el homicidio, Jorge Mangeri, había abordado su automóvil con dos bolsas de residuos y le pidió que lo llevara a la planta de la Ceamse, en Colegiales.

La única procesada por falso testimonio, a quien fuentes judiciales sólo identificaron como Beatriz, es la mujer que aparecía en la conversación telefónica grabada por un periodista de televisión, en la que dijo haber escuchado gritos que la llevaron a acercarse al hall del edificio de Ravignani 2360.

Según consta en la grabación de la conversación telefónica, la mujer afirmaba que estaba de visita en la casa de su hermana, Andrea, en el departamento "B" del segundo piso y que, el día que mataron a Ángeles, observó desde el descanso anterior a la planta baja a la joven cuando discutía con dos integrantes de su círculo íntimo.

En la charla, la mujer colocaba a Mangeri en el hall, como testigo de la discusión, pero afuera de la pelea, y ponía el foco de la investigación sobre el entorno de la víctima.

La misma tarde que recibió el audio, el juez de Instrucción Javier Ríos decidió convocar de urgencia a los 26 vecinos del edificio de Ravignani 2360, con el fin de establecer si alguno de ellos escuchó alguna discusión el día que mataron a Ángeles.

Según fuentes de la investigación, la decisión del magistrado de convocar a los 26 vecinos para declararan durante la madrugada obedeció a la necesidad de evitar que el canal de televisión que tenía el audio lo difundiera, lo que podría contaminar las declaraciones de los testigos.

Ninguno de los 26 vecinos que declaró la madrugada del 27 de junio pasado dijo haber escuchado discusión alguna.

Hace una semana, luego de declarar durante una hora y media ante el juez Ríos, la mujer admitió que había mentido. Entonces, fue imputada de falso testimonio.

Otro testigo mendaz fue el plomero que trabajaba en el departamento de uno de los integrantes del círculo íntimo de Ángeles, en Santa Fe y Arévalo. Fue llevado ante la Justicia por funcionarios del Ministerio de Seguridad de la Nación. Dijo haber visto a un hombre, al que describió como el padrastro de la chica, empujando un contenedor de basura. Luego de revisar sus dichos, se comprobó que había mentido.

Un adolescente, mediante la cuenta de la red social Twitter @ExG4m3r afirmó que sabía quién estaba detrás del homicidio de Ángeles y habría anticipado dónde y cuándo aparecería el cuerpo de la adolescente.Luego, el padre del chico afirmó que el adolescente no sabia nada y lo único que hizo fue repetir un dato que había leído en Internet.

Un taxista aportó un relato escalofriante e inverosímil: dijo que, en su auto, Mangeri llevó dos bolsas a la Ceamse y que, incluso, algo dentro de una de ellas se movía. Se comprobó que ni siquiera conocía el barrio.

Mientras que un vidente que se presentó en la División Homicidios acusó al jefe de una banda de piratas del asfalto y un informante de la policía bonaerense señaló a un ladrón de la zona de San Martín. Todos tenían algo en común. Todos mintieron.

Sólo aportaron confusión

Testimonios que desviaron las investigaciones

  • Rafael Báez
    Caso Monzón

    "El cartonero" Báez, afirmó ser el único testigo presencial del momento en que Carlos Monzón mataba a Alicia Muñiz, en un chalet de Mar del Plata. El boxeador fue condenado por el homicidio y Báez fue procesado por falso testimonio
  • Carlos Redruello
    Caso Cabezas

    Su testimonio involucró a allegados a la marplatense Margarita Di Tullio, alias "Pepita la Pistolera", y desvió la investigación del crimen del fotógrafo, José Luis Cabezas, lejos del entorno del empresario Alfredo Yabrán
  • José Gallo Melo
    Caso María Soledad Morales

    Decía ser "testigo clave del caso María Soledad Morales" y relataba sus experiencias con Ovnis. Dijo haber visto a Guillermo Luque en San Fernando del Valle de Catamarca en un automóvil, el día anterior al homicidio. Sin embargo, no pudo especificar la marca ni el modelo de ese vehículo



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