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El recital de Springsteen que hizo caer el muro

Un libro recuerda aquel multitudinario recital de hace 25 años en Alemania del Este y su efecto liberador

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PARA LA NACION
Sábado 13 de julio de 2013
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BERLÍN. "No he venido a cantar a favor o en contra de algún gobierno. Vine a tocarles rock'n'roll con la esperanza de que algún día todas las barreras puedan ser derribadas." En un alemán apenas comprensible, desde un escenario insólito situado en Berlín oriental, bajo el control de la policía secreta, Stasi, Bruce Springsteen pronunció estas palabras el 19 de julio de 1988 frente a 300.000 alemanes del Este. Tras ello, "Chimes of Freedom", el tema de Bob Dylan, y el publicó se incendió. Fue el mayor recital de la historia de la difunta República Democrática Alemana (RDA).

A 25 años de aquella fecha, un libro ofrece una nueva llave de interpretación de la historia reciente de Alemania. No fueron sólo Mikhail Gorbachov con su Perestroika, el polaco Lech Walesa con el partido Solidaridad, los reformistas húngaros que abrieron su frontera con Austria en 1989, Ronald Reagan que gritó "¡Tiren abajo aquel muro!", el papa Karol Wojtyla o los miles de ciudadanos que se manifestaron en marchas pacíficas en las calles de Dresde, Leipzig y Berlín, los que ayudaron a que se derribara el Muro de Berlín, en 1989. Según el periodista y escritor norteamericano Erik Kirschbaum, hubo otro actor fundamental: fue Bruce Springsteen. Su tesis está argumentada en el libro Rocking the Wall .

En aquel verano del 88, algo empezaba a cambiar. El Jefe tocó en un recital autorizado en Berlín este. "Springsteen había pedido la autorización para el evento ya en 1981,pero en aquella ocasión su petición fue rechazada", explicó el autor en una entrevista con LA NACION en Berlín, "fue la juventud comunista la que hizo presión para que se organizara el recital. Hasta llegó a mentir a la Stasi, al decir que se trataría de un concierto de solidaridad con Nicaragua, ya que Springsteen había regalado una imprenta al país centroamericano", un hecho, este último, que nunca fue confirmado. La reconstrucción de Kirschbaum se basa en documentos desclasificados de la Stasi.

El texto reconstruye la historia del concierto desde su gestación hasta el evento mismo. "En 1988, Alemania se abría tibiamente hacia el rock occidental, un género musical que hasta entonces había sido clasificado como decadente". En años anteriores a la caída del muro, algo empezaba a cambiar. Según encuestas reservadas que se hacían en la RDA, el 80% de los jóvenes escuchaba canales de radio occidentales. El disco Born in the USA de Bruce Springsteen se podía comprar en 1988 en Alemania del Este. Es decir que el público conocía las canciones y sus letras. "Tuvo un significado político enorme que los jóvenes de la Alemania del Este acudiesen de manera consciente", agrega Kirschbaum.

El gobierno de la RDA había autorizado la venta de 160 mil entradas, que resultaron muy fáciles de falsificar. El concierto tuvo lugar en una arena en Weissensee, barrio de Berlín Oriental. Cornelia Günther, periodista de The Economist, y antes que todo alemana del Este, estaba en aquel recital. No sólo estaba sentada en el escenario, según recuerda ahora en una entrevista con LA NACION. "Nunca habíamos visto tanta gente en aquel lugar. Trabajé desde 1987 como traductora para la agencia cultural de la RDA, empecé con Barclay James Harvest y en esa ocasión hubo 45.000 personas, que ya eran muchísimas para nuestra pequeña RDA. Luego trabajé con Bob Dylan, que había reunido a 100.000 personas. Pensábamos que más sería imposible. Bruce Springsteen, sin embargo, lo superó, parecía que toda la RDA estuviese en frente al escenario aquella noche."

Los controles no lograron aguantar la presión de la muchedumbre en las puertas y finalmente entraron todos, los que tenían entradas y los que no. Las imágenes aéreas del recital permiten calcular que participaron el doble de las personas esperadas. "Bruce montó al escenario y cantó durante cuatro horas frente a una platea de 300.000 personas. Fue un momento decisivo, dio a los presentes todavía más ganas de libertad", asegura Kirschbaum.

"En particular -añade Günther, fue la frase «con la esperanza de que todas las barreras puedan ser derribadas» la que llegó directamente al pecho, nadie antes se había atrevido a decir algo parecido en un escenario de la RDA." Con "las barreras", Springsteen se refería obviamente al Muro de Berlín, pero tuvo que pactar antes sus palabras con la organización del concierto y le fue impedido usar la palabra "muro": una crítica tan directa habría sido inaceptable para el régimen.

"Bruce Springsteen no derribó solo el muro -acepta Günther-, pero ese concierto contribuyó a alimentar las ansias de libertad de los ciudadanos."

Cuenta regresiva para El Jefe

Termómetro de estos tiempos, las redes sociales llevan un buen tiempo aguardando con ansiedad el anuncio de su visita al país. Y es allí donde circula cada vez con más fuerza la fecha del 14 de septiembre para su presentación porteña, en GEBA, y el 16 para un segundo concierto, en Córdoba.

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