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Espacios culturales / Una reinauguración esperada

Tras una toma de dos años y medio, reabre en septiembre la sala Alberdi

Buenos Aires

El gobierno porteño trabaja en su refacción; en la planta baja ya fueron reinauguradas las áreas usurpadas

Por   | LA NACION

Luego de permanecer usurpada dos años y medio , y a cuatro meses de su desalojo, la sala Alberdi del Centro Cultural General San Martín tiene fecha de reinauguración: será en septiembre, cuando concluyan las tareas de refacción y equipamiento actualmente en marcha en el sexto piso del establecimiento.

El patio cubierto de acceso al edificio y el bajo patio, que miran a Sarmiento 1551, así como la plaza seca de la esquina con Paraná -las otras áreas que también fueron ocupadas entre enero y marzo de este año - ya fueron remodelados, incluidas las obras de arte dañadas durante la toma.

En una recorrida realizada con el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, y la directora del centro cultural, Gabriela Ricardes, LA NACION pudo constatar la rápida recuperación del patio cubierto, cuya reja perimetral fue derrumbada por los ocupantes durante un enfrentamiento. Ahora, la reja fue reemplazada por un frente vidriado, detrás del cual asoman las esculturas ya restauradas.

Se trata de las figuras de los artistas contemporáneos Naum Knop, Curatella Manes y Enio Iommi. Entre otros daños, las dos primeras tenían restos de cigarrillos y basura en sus recovecos y habían sido grafiteadas, mientras que la tercera sufrió literalmente baños de orina que, desde el sexto piso, arrojaban los usurpadores de la sala Alberdi y provocaron la corrosión del metal.

En tanto, la obra Desplazamiento, de Julio Le Parc, valuada en un millón de dólares, que durante la toma fue desmantelada en partes y utilizada como perchero, tender y trinchera, todavía continúa en manos de los restauradores.

El gobierno porteño gastó 300.000 pesos en la restauración de las esculturas y 1.200.000 pesos en la reparación integral del patio, el bajo patio y la plaza seca.

"Eliminamos las rejas; el nuevo patio de acceso es más amable con el público. Este espacio será el corazón del centro cultural, conectado directamente con las boleterías, la cafetería y la galería de fotos que comunica con Corrientes, cerrada hace seis años y que reabriremos el mes próximo", dijo Ricardes.

"Estamos muy satisfechos con el trabajo realizado y la nueva impronta, que ya pueden disfrutar todos los porteños", agregó Lombardi.

La cafetería funcionará debajo del patio, en un sector que durante la ocupación empleó por momentos la Policía Metropolitana como búnker. Enfrentado con la cafetería, abrirá sus puertas el 8 de agosto un espacio denominado Sótano Beat, con la estética psicodélica de los años 70 y dedicado a conciertos de bandas. Todos sus vidrios fueron repuestos porque habían sido destrozados.

La sala Alberdi fue tomada en agosto de 2010, cuando el gobierno porteño quiso mudar las actividades que tenían lugar allí con el fin de refaccionar el espacio. Un grupo de alumnos y docentes se apropiaron del lugar, bajo la acusación de que se intentaba privatizar la cultura (meses antes, un particular había empleado instalaciones del aledaño Teatro San Martín para una fiesta privada).

 
 

En enero de este año, luego de un fallo judicial adverso a los ocupantes, unas 40 personas identificadas como "Asamblea de Toma y Autogestión de la Sala Alberdi" se asentaron con carpas en el patio cubierto y la plaza seca de la planta baja, en solidaridad con los tres hombres y la mujer instalados en la sala, en el sexto piso.

Tras una orden judicial de desalojo e incidentes entre la Metropolitana y los usurpadores, el patio cubierto fue liberado el 12 de marzo. Poco después, y mientras avanzaba la contienda judicial, en la madrugada del 25 los últimos cuatro ocupantes de la sala Alberdi la abandonaron.

Hoy, el espacio está en plena remodelación. El proceso de recuperación lo encontró devastado: butacas arrancadas y colocadas como barricadas, pianos rotos y orina guardada en botellas plásticas. Lombardi recordó que se sustrajeron micrófonos, consolas de luz y de sonido, y otros equipos.

Según recordó Ricardes, primero -y durante tres semanas- trabajó allí una empresa de residuos patógenos, para neutralizar y retirar todos los elementos contaminantes. Luego, comenzó la obra edilicia. El piso de la sala, que estaba elevado, fue nivelado a ras del suelo, lo que permitirá agrandar el escenario dos metros. Además, se colocarán butacas rebatibles de modo que la sala pueda ser usada para diferentes clases de experiencias artísticas y eventos.

Con capacidad para 180 personas, se sumará a la oferta de las salas existentes: la B, para 600 personas, y la Muiño, para 230. El presupuesto para la renovación de la sala Alberdi es de 2.500.000 pesos. "La reestrenaremos en septiembre. Estamos buscando alternativas de programación internacionales y nacionales", anticipó Ricardes..

El costo de la usurpación

  • 1.500.000 pesos
    Fue lo que invirtió el gobierno porteño en la reparación integral del patio cubierto, del bajo patio y de la plaza seca de acceso al centro cultural, incluida la restauración de las obras de arte dañadas
  • 2.500.000 pesos
    Es el costo total de la limpieza, el arreglo y el equipamiento de la sala Alberdi, que permaneció usurpada dos años y medio, durante los que sufrió destrozos en las instalaciones y en el mobiliario
  • Ayer y hoy

    El patio cubierto y el bajo patio, de la desolación a un ambiente amigable
     
    Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
     
     
    Foto: LA NACION / Santiago Filipuzzi
     

    Del editor: qué significa.
    La recuperación de la sala Alberdi pone a disposición del público un nuevo espacio cultural. Es de esperar que su propuesta esté al alcance de todos.

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