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El que apuesta al dólar pierde y otras frases poco felices

Opinión
 
 

Veremos a continuación una selección de las frases de políticos argentinos más interesantes de los últimos tiempos, ordenadas cronológicamente y en su mayoría relacionadas con la economía para llegar luego a una conclusión.

Frases poco felices de la historia contemporánea argentina

"Hay que pasar el invierno" (Álvaro Alsogaray, 1959)

Discurso del entonces ministro de Economía Álvaro Alsogaray, La Nación, 29 de junio de 1959: "Lamentablemente, nuestro punto de partida es muy bajo. Muchos años de desatino y errores nos han conducido a una situación muy crítica. Es muy difícil que este mes puedan pagarse a tiempo los sueldos de la administración pública. [...]. Todavía seguiremos por algún tiempo la pendiente descendiente que recorremos desde hace ya más de diez años. Se ha cometido un error en definir a este programa como un programa de austeridad, dejando que cada uno de los habitantes del país viva como pueda y como quiera [...]. Las medidas en curso permiten que podamos hoy lanzar una nueva fórmula: 'Hay que pasar el invierno". Todo dicho.

"La inflación está muerta" (Christian Zimmermann, 1980)

Desafortunado pronóstico del entonces vicepresidente del Banco Central. Lo que vino después fue una inflación galopante con la que tuvo que lidiar Raúl Alfonsín durante todo su mandato.

La inflación, lamentablemente, nunca estuvo muerta en esta país, y en el presente sufrimos sus consecuencias cada vez que debemos hacer las compras en el supermercado.

"La gente nunca tuvo más plata que ahora" (Martínez de Hoz, 1980)

Para la época en la cuál Martínez de Hoz pronunciaba esta frase, el costo fiscal del 55.1% del tamaño de la economía del país hacia marzo de 1980 propició la falta de pagos y obligó a un gran número de instituciones financieras a confiar pesadamente en la ayuda económica del Banco Central, ante la ola de retiros masivos de depósito. Se liquidaron o fueron sujetas de control estatal más de 70 instituciones (que mantenían el 16% de activos de la banca comercial y el 35% de activos de las compañías de finanzas).

"El que apuesta al dólar, pierde" (Lorenzo Sigaut, 1981)

Sigaut, ministro de Economía en 1981, pronunció esta frase que tenía como objetivo desalentar maniobras especulativas, pero que pasó a la historia argentina como ejemplo de la poca confiabilidad de las declaraciones de los gobernantes. Pocos días después, dispuso una revaluación del dólar en un 30%, la primera de una serie de devaluaciones durante su función, y los que había comprado dólares, lejos de perder, ganaron mucho dinero.

"Si querés que me baje los pantalones, me los bajo" (Bernardo Grinspun, 1984)

En febrero de 1984 Grinpsun, que era el ministro de Economía, les explicó a los representantes del FMI que habían venido a nuestro país que la Argentina no podía pagar los intereses de la deuda porque los militares se habían gastado las reservas que quedaban, 1500 millones de dólares, "en armas, corbetas y fragatas".

La más famosa de las anécdotas (que algunos de sus familiares niegan) cuenta que, en el momento más fuerte de una discusión, Grinspun le dijo al catalán Joaquín Ferrán, del FMI: "Si querés que me baje los pantalones, me los bajos". Y acto seguido, le dio la espalda y cumplió, literalmente, con su sugerencia.

"Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo" (Juan Carlos Pugliese, 1988)

El entonces ministro de Economía, Juan Carlos Pugliese, lanzó esta frase en 1988 luego de tratar, infructuosamente, de detener una corrida bancaria.

Bill Clinton, presidente de los EE.UU. entre 1993 y 2001, tenía una cartel en su escritorio que decía: "It´s the economy, stupid", que tiene mucho que ver con la frase citada.

La gente, como quedó demostrado en cada crisis por la cuál pasó nuestro país, no suele ponerse muy "sentimental" a la hora de tomar decisiones: piensa en sus propios intereses y en la mejor forma de defender lo que logró.

¿Se puede culpar a alguien por ello?

"Si el mercado quiere dólares, le vamos a dar con el látigo" (José Luis Machinea, 1989)

¿Fue Machinea, quien era presidente del Banco Central en 1989, un visionario de la política de cambios del actual gobierno? Lo cierto es que, adelantado o no, lo que vino luego del momento de pronunciar esta frase, hacia fines de los años 80, fue más devaluación e hiperinflación: el látigo no asustó al mercado por aquel entonces.

"Con la convertibilidad, habrá más de seis décadas de crecimiento y prosperidad en la Argentina" (Domingo Cavallo, 1991)

Un pronóstico. algo errado del por entonces ministro de Economía Domingo Cavallo. A decir verdad, el crecimiento y la prosperidad en la Argentina producto de la convertibilidad no duró ni una década, y sus consecuencias fueron tristemente conocidas por todos nosotros.

"No importa de dónde vengan los capitales. Lo que importa es que vengan" (Alberto Kohan, 1991)

Cualquier similitud del entonces ministro del gobierno menemista con el actual blanqueo ofrecido por el kirchnerismo es pura coincidencia, pero pareciera que el sentido es el mismo.

Desde el punto ético, de donde vienen los capitales debería importarle a un país, porque crecer en base a dinero producto de la evasión, el narcotráfico o la venta de armas no es necesariamente una política demasiado coherente, ¿o sí?

"En 1000 días, vamos a poder tomar agua del Riachuelo" (María Julia Alsogaray, 1993)

No hace falta comentar demasiado esta frase de la entonces ministra del menemismo. Pasaron algo más de 1000 días (20 años) y nadie en su sano juicio seguiría su consejo.

"El 2001 será un gran año para todos. ¡Qué lindo es dar buenas noticias!" (De la Rúa, 2000)

Esta frase fue pronunciada por el ex presidente Fernando de la Rúa como mensaje de fin del año 2000. Lo que vino a posteriori fue una de las mayores crisis económicas (sino la mayor) de la historia argentina.

El siguiente fin de año encontró al país al borde del abismo, sin nadie que quiera asumir la presidencia y con desempleo y pobreza récord, más la renuncia del autor de esta frase histórica.

De la Rúa no pudo seguir dándonos "buenas noticias".

"El que depositó pesos, recibirá pesos. El que depositó dólares, recibirá dólares" (Eduardo Duhalde, 2002)



Frase del entonces presidente de la Nación, que fue incumplida impunemente. Los que depositaron dólares, recibieron pesos a un tipo de cambio que era inferior al que el mercado convalidó en su momento, y perdieron mucho dinero.

"Me quiero ir" Hernán Lorenzino, 2013.



Quizá la más actual de todas, las cámaras de televisión registraron esta frase del presente ministro de Economía ante las preguntas de una periodista griega acerca del nivel de la inflación en el país.

Finalmente, Lorenzino se quedó y nunca hubo ninguna explicación oficial sobre esto más allá de algunas bromas por parte de la Presidenta.

Conclusión

Es verdad que "con el diario del lunes" todos somos muy inteligentes para juzgar a los que hablaron antes, pero en la Argentina contamos con algunos personajes históricos que se han equivocado feo no solo en sus pronósticos, sino también en la decodificación de la realidad que les tocaba vivir en ese momento. Errar es humano y perdonar es divino pero. sucede que algunas de las frases analizadas son tan ridículas que hasta podrían haber sido escritas por el guionista de una comedia de televisión.

Además de reírnos con las mismas, pienso que no sería una mala idea reflexionar y, porque no, hacer también un "mea culpa", dado que los líderes políticos y ministros (que responden directamente a los primeros) que las pronunciaron fueron elegidos por la mayoría popular, por lo cual de alguna manera son frases nuestras también..

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