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La noche más larga: la odisea de los familiares que aún buscan a sus seres queridos

En el pasaje Boulevard Oroño, la zona donde estaba ubicado el edificio que se derrumbó, el trabajo de los rescatistas es incesante; hay una fuerte presencia de gendarmes

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LA NACION
Miércoles 07 de agosto de 2013 • 09:22
Los bomberos intentan remover los escombros en un sector del edificio de la calle Salta al 2100. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
El grupo de rescatistas habría escuchado los gritos de personas que quedaron atrapadas en la zona baja del edificio. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Rescatistas y perros adiestrados buscan entre los escombros para ver si hay más víctimas. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
La onda expansiva de la explosión causó daños en varios edificios de la zona. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Por la explosión, se derrumbó una torre de 9 pisos. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
La explosión causó varias muertes y hay al menos 60 personas heridas. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
El operativo de rescate continuará durante toda la noche. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
El gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, pidió a los distintos partidos políticos que consideren suspender la campaña electoral. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
La angustia de familiares y vecinos de la zona afectada por la explosión. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Algunas personas aún buscan a familiares y conocidos en la zona de la explosión. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Vidrios rotos, parte de los daños causados por la explosión en los edificios de la zona. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Los negocios de los alrededores sufrieron varios daños. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Los negocios de los alrededores sufrieron varios daños. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Vidrios rotos, parte del daño causado por la onda expansiva de la explosión. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Vidrios rotos, parte del daño causado por la onda expansiva de la explosión. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Vidrios rotos, parte del daño causado por la onda expansiva de la explosión. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
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ROSARIO.- Nadie duerme. A las 2.15, en Boulevard Oroño al 265, a menos de una cuadra de distancia del edificio que se incendió y luego se derrumbó, el movimiento es incesante. La orden es clara: no se permite el ingreso de máquinas. La búsqueda de personas aún continúa.

-No puede pasar nadie- dice uno de los bomberos.

-Yo no molesto -responde Ariel que busca desesperadamente, desde la 9 de ayer, a su hermana-. ¡No me rompas, dejame pasar!

-Tengo órdenes del jefe de bomberos -responde el agente.

- Si tenés hermanas, me vas a entender -le dice.

Minutos después entra al edificio, desde donde el encargado de un inmueble contiguo, en bulervard Oroño 265, Nazareno Mendéz asegura que, por la tarde, sacaron dos cuerpos. Un rato después, sale, con lágrimas en los ojos.

-Lo que están haciendo es buscar personas a mano -confirma un jefe de bomberos que participa activamente de la búsqueda.

Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Marcelo Manera
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Ezequiel Muñoz
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Marcelo Manera
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
Bomberos y rescatistas trabajan incansablemente buscando vida entre los escombros. Foto: LA NACION / Marcelo Manera

Los perros rescatistas aún permanecen en el lugar. Los familiares se asoman, a través de la manta improvisada para tapar el área, y la custodia de los bomberos no permite el ingreso. La zona a cuatro cuadras a la redonda del derrumbe aún permanece cercada.

El bulevard Oroño, una zona residencial -según describen los vecinos- luce diferente esta noche. La presencia de gendarmes es alta. Al lado del edificio donde se desarrolla la mayor actividad de rescate, hay un centro odontológico. En la puerta, cuatro gendarmes.

"Para nosotros es una noche fatal. Nunca vimos nada igual", señala a LA NACION Mendéz. Algunos vecinos pasan la madrugada en vela. Se asoman sin entender todavía lo que sucede.

"Vi cómo bajaban hoy a la tarde a dos muertos y vi muchos heridos", dice, aún consternado.

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