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Elecciones 2013 / La disputa por el voto bonaerense

Scioli, Massa y Macri: 48 horas de una frenética negociación con final frustrado

Política

Entre el 20 y el 22 de junio pasado, exploraron un armado conjunto para enfrentar al Gobierno, pero fracasó en medio de desconfianzas y reproches

Por   | LA NACION

Era la medianoche, ya del jueves 20 de junio, cuando Sergio Massa apareció con la novedad más impactante de una semana frenética, que se rigió sin horarios ni descanso. "Felicitame, acabo de arreglar con Daniel. Ya está", le contó, exultante, a Mauricio Macri, en una intempestiva visita a su casa. El mensaje era una bomba política que sacudía el mapa electoral y prenunciaba el ocaso del kirchnerismo.

La escena, relatada por Macri a sus íntimos, forma parte del hilvanado subterráneo previo al cierre de listas legislativas entre el intendente de Tigre, el jefe de gobierno porteño y el gobernador bonaerense, hoy figura central de la campaña oficialista y alineado con la Casa Rosada. El "acuerdo" o el "diálogo", según a quién se consulte, duró 48 horas, antes de caer envuelto en intrigas y desconfianzas, según reconstruyó LA NACION de fuentes allegadas a los tres protagonistas.

Esa madrugada, y las que siguieron, todo fue vorágine. Macri interrogó sobre los alcances del pacto en marcha. Massa insistía en que tenían que estar los tres juntos. Es más: después de advertir que había olvidado su celular en el coche, le pidió que él mismo llamara al gobernador para avanzar en los detalles, según relatan cerca del líder de Pro. Hubo cruces telefónicos y aprestos para seguir la conversación en otro territorio.

El hilo del diálogo se retomó, horas más tarde, en la mañana del jueves. El escenario: Villa La Ñata, la chacra donde reside el gobernador, una especie de santuario político que entremezcla asados y picados de fútbol. Esta vez, la cumbre fue entre Scioli y Massa. Ambos habían hablado por lo menos dos veces en los últimos días.

Antes de las 8, arrancó la tenida. Según la versión massista, estaban, además del anfitrión, su esposa, Karina Rabolini; el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, y el empresario matarife Alberto Samid. Deambulaba, con apariciones esporádicas, el médico Alfredo Cahe. El conductor del FR llevó tropa propia: el intendente de Olavarría, José Eseverri; el ex senador y armador Juan Amondarain, y su cuñado, Sebastián Galmarini.

En La Plata, minimizan el contenido de los contactos. "No hubo negociación, y eso hasta Massa lo dijo en una entrevista. Hubo conversaciones, el que diga otra cosa es mentira", dijo Alberto Pérez a LA NACION. También desechó la existencia de una lista, escrita de su puño y letra con postulantes fruto de ese pacto, que Massa dice atesorar. Sin matices, en el massismo aseguran que Scioli tuvo un rol excluyente en la reunión. "Se plantó como jefe del acuerdo y analizaba cómo comunicarlo", resumió un dirigente.

Un poco más de voltaje adquirió el desayuno con las estridentes intervenciones de Samid, cuando el debate se inmiscuyó en la fangosa tarea del reparto de cargos. En el massismo, dicen que hubo un principio de entendimiento: se dividirían en mitades la lista de diputados nacionales, y en la de legisladores provinciales, un 60% para Massa y un 40% para Scioli.

Otro punto de discordia llegó con la propuesta que le atribuyen al gobernador de incluir a Francisco de Narváez, algo que Massa rechazaba, por considerar inoportuno su fuerte discurso opositor. Para sorpresa, Karina -que había desestimado tajantemente ser candidata K- era una efusiva promotora de esa jugada. La reunión, así, pasó a cuarto intermedio, a la espera de un sondeo al "Colorado".

Las operaciones siguieron en las segundas líneas. Por caso, hubo un encuentro en una oficina en el centro porteño, sobre la calle Florida, en la que el intendente de San Miguel, Joaquín de la Torre; Eseverri, y Galmarini aseguran que hicieron un punteo fino, distrito por distrito, junto con legisladores sciolistas, para poner a disposición de los jefes. Todo terminó, un rato después, en un distendido almuerzo en La Parolaccia, de Puerto Madero.

La tarde caía y De Narváez dio señales negativas. Ésa fue la conclusión de una segunda reunión en La Ñata. Cerca del ex dueño de Casa Tía, contaron a LA NACION que el propio Massa se acercó ese día a su casona de Barrio Parque para que desistiera del lema "Ella o vos". Él, claro está, no cedió.

Macri monitoreaba, pegado al teléfono, el rumbo del acuerdo. En las sucesivas llamadas, intentaba evitar la deserción de Scioli. "Vos tenés que estar acá, sabés que éstos [por el kirchnerismo] son peores que todo lo peor que viste del menemismo y del duhaldismo. Vos me lo dijiste", enfatizó el jefe de gobierno para convencerlo, según describió a sus colaboradores.

El viernes empezó el derrumbe. Scioli acrecentaba sus dudas sobre Massa. En la última conversación con Macri, fue contundente: "Este pibe es un irresponsable. Él gobierna un country, pero yo tengo que gobernar una provincia". Los equipos seguían trabajando hasta que, a la tarde, el massismo notó un corte de comunicaciones. Cerca de Massa juran que tenían previsto anunciar la alianza a las 19. Nunca ocurrió.

Una coincidencia une la interpretación de Macri y Massa: adjudican la vuelta atrás al miedo de Scioli a enfrentar al Gobierno. Uno de ellos recurrió a Maquiavelo para explicarlo: "Hay políticos que son conquistadores del poder y hay políticos que lo heredan. Scioli es de los que siempre esperan heredarlo". El resultado del sábado 22 era una crónica anunciada: Massa presentó la lista del FR, en acuerdo con Pro, y Scioli conservó su sociedad con Cristina Kirchner.

Las versiones de lo ocurrido

Qué dicen los protagonistas del acuerdo que no fue

  • Daniel Scioli / Gobernador de Buenos Aires
    Cerca del gobernador admiten que hubo diálogos con Massa y Macri, pero los minimizan; adjudican el fracaso ulterior al intendente de Tigre
  • Sergio Massa / Intendente de Tigre
    Habría sido el promotor de un arreglo electoral; se reunió con Macri y con Scioli, pero rechazó la idea de sumar a De Narváez
  • Mauricio Macri / Jefe de Gobierno Porteño
    Siguió de cerca los diálogos e interpreta, al igual que Massa, que Scioli tuvo miedo de enfrentar al Gobierno
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