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Familias de distintas regiones del país abren las puertas de sus casas para recibir a turistas. Revelan el encanto de sus lugares, comparten quehaceres y culturas de su vida campesina. Una forma poco tradicional y muy solidaria de recorrer la Argentina

Domingo 11 de agosto de 2013
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LA NACION
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Patricio Sutton regresó hace poco de Tolar Grande, una comunidad colla de doscientos habitantes, en las entrañas de la Puna salteña, que perdió sus últimas esperanzas en 2000, cuando el tren rumbo a Chile dejó de pasar por el paraje.

Sin embargo, en Tolar Grande uno siempre se cruza con algún extranjero de mirada curiosa. "Yo estuve con una pareja francesa que estaba fascinada con el lugar, al que se llega por el boca en boca. Gente de todo el mundo que busca ese tipo de paisajes, increíbles, prístinos. Un encuentro con las raíces, con las tradiciones más profundas y experiencias personales únicas", explica Sutton, director ejecutivo de la Red Comunidades Rurales, que trabaja para mejorar las condiciones de vida de las familias rurales más vulnerables.

En ese marco, esta ONG comenzó el año último un relevamiento de información sobre los emprendimientos turísticos de base comunitaria para incluirlos en un mapa digital y darles visibilidad. "Estamos muy acostumbrados a elegir destinos tradicionales: cataratas del Iguazú, el glaciar Perito Moreno, la costa atlántica bonaerense, Puerto Madryn. Sin embargo hay muchísimos proyectos en sitios bellísimos que responden al modelo del turismo de base comunitaria, impulsados con mucho esfuerzo por comunidades aborígenes, criollas, descendientes de europeos", agrega.

El abanico de emprendedores es amplio: desde los que viven de su manada de animales o producen artesanías hasta pequeños productores que subsisten por sus cosechas. En todos los casos, con variados niveles de prestación, se trata de proyectos familiares que ven en el turismo comunitario una forma complementaria de incrementar sus ingresos y mejorar sus condiciones de vida. Pero no sólo la de ellos. También la de su comunidad.

Sutton da un ejemplo: en Tolar Grande, donde por momentos se llega a casi 4000 metros de altura, se alojó en la casa de doña Rosa. Por la noche lo llevaron a cenar a un modesto restaurante; al día siguiente, con una guía local, recorrió el pueblo, y más tarde, con otra guía de la zona conoció algunos paisajes más alejados.  Una serie de servicios que involucraron, al menos, a cuatro o cinco familias.

"Antes de ingresar en la zona llamada Ojos de Mar, una salina con pozos de diez metros de profundidad en los que viven microorganismos únicos en el mundo, la guía nos pedía permiso para realizar una ofrenda a la tierra, la Pachamama. Una ceremonia que repetía en cada lugar. Se arrodillaba, hacía un pequeño agujero en el piso y arrojaba un poco de alcohol y coca. Y nos invitaba a participar. No era un acto de marketing turístico, como en muchos lados. Lo hacía desde las raíces, desde lo más autóctono y ancestral", afirma.

Experiencias de ese tipo son las que atraen como un imán al turista que busca vivencias distintas y únicas, que se comienzan a multiplicar en todos los rincones del país. En Misiones, por ejemplo, un colono le había contado a Sutton, hace dos años, que entre los trabajadores del tabaco y de la yerba mate se reconocían por el color que tomaba la piel a causa de los plaguicidas. Hoy ese colono tiene una pequeña cabaña y levantó un quincho con vista a su chacra de tres hectáreas, un pedacito de selva en buen estado de conservación, con algunos animales y una pequeña laguna con peces.

Encanto local. En pueblos de Salta se ofrecen paseos con llamas y en la Patagonia, productos caseros a base de frutos rojos.
Alternativa en Misiones. Las tareas en el campo se entremezclan con propuestas de hospedaje e integración.

"No es un lodge. Es un sitio simple, pero todo está muy prolijo, sábanas limpias, gastronomía con productos frescos. Para ese colono, que en su propia casa no tiene esas comodidades, organizar ese complejo demandó un esfuerzo enorme, pero ha ganado en dignidad y también en fortalecer su identidad y la de su gente, porque el turista que llega hasta allí está deseoso de conocer sus costumbres y él le habla de eso, de sus raíces. Es una forma de reivindicación cultural", sostiene Sutton.

El mapa, que se visualiza con Google Earth y fue posible gracias a la colaboración del equipo de La Nacion Data, ya está disponible en la Web de la Red Comunidades Rurales y reúne por ahora más de cuarenta emprendimientos, muchos de los cuales ya venían trabajando en red y tienen algún tipo de ayuda estatal o de organizaciones sociales.

El mapa ofrece información de  cada emprendimiento. Sin embargo, Sutton dice que esta iniciativa es una más entre las muchas que lleva adelante su fundación para ayudar a las comunidades rurales más necesitadas. Y aclara que no tienen compromiso alguno con los prestadores ni son responsables de los servicios ofrecidos. "Nuestra misión es organizar y difundir la información. Hay chequeos y ciertos niveles de servicio que deben cumplirse, pero es imposible para nosotros chequear todos los proyectos. Sí pedimos referencias, verificamos si están en contacto con autoridades del Estado o forman parte de otras redes. No aceptamos al primero que nos envía un mail para ser parte del mapa", asegura.

Dormir en la casa de piedra y adobe de una familia colla, en la Puna salteña, o ser recibido por un matrimonio de una colonia yerbatera, en la Misiones profunda, es apenas una parte del turismo de base comunitaria, estrechamente ligado con el comercio justo.

"Hoy, un turista puede estar en las cataratas del Iguazú o en la ciudad de Salta, por ejemplo, y descubrir en nuestro mapa que posiblemente una familia de un paraje cercano lo está esperando para recibirlo con humildad, pero con el corazón abierto", sostiene Sutton.

Es más, será recibido con un plus que por estos tiempos adquiere un valor incalculable: lo genuino y transparente.

El mapa de las comunidades

Red comunidades rurales

Al mapa digital se accede desde www.comunidadesrurales.org. Las poblaciones rurales que tengan en desarrollo iniciativas de turismo rural comunitario y quieran sumarse, pueden contactarse con la Red Comunidades Rurales (Carlos F. Melo 650, Vicente López) por el 4795-4455.

Diez familias en Patagonia

Zulema Rodríguez, del Campo Las 4 F, en Ñirihuau, integra Cultura Rural Patagónica, una de las tantas redes de turismo rural comunitario que funcionan en el país y que nació del esfuerzo de diez familias de pequeños agricultores de una zona de Río Negro, entre 25 y 70 kilómetros al oeste de Bariloche.

Compromiso conjunto

La Red Argentina de Turismo Rural Campesino (www.raturc.desarrolloturistico.gov.ar), que depende del Ministerio de Turismo de la Nación, reúne cuarenta experiencias comunitarias de organizaciones criollas, mbya guaraníes, tobas, wichis y atacamas, entre muchas otras, distribuidas en todo el país. De ellas, 26 se encuentran en etapa de promoción y comercialización. Su oferta va desde tareas de campo y aprendizaje de oficios artesanales hasta esquiar con baquianos, alojamientos en casa de familia, en posadas de gestión comunitaria, camping y más.

Turismo campesino en Salta

La red (www.turismocampesino.org) está integrada en su mayoría por mujeres campesinas de los Valles Calchaquíes, y reúne a casi 50 familias distribuidas en 12 comunidades rurales, en las cercanías de los pueblos San Carlos y Cafayate, 200 kilómetros al sur de la ciudad de Salta. Casitas de adobe y piedra, cocina regional en horno de barro y aprendizaje de tejidos en telar, canto de coplas y elaboración de vinos caseros, entre otras actividades, forman parte de su propuesta.

Se requiere de reserva previa, ya que las familias no viven exclusivamente del turismo y deben organizarse con antelación. La cooperativa tiene un código ético de convivencia y un sistema rotativo para la atención de los visitantes. Además, varias casitas cuentan con energía solar para reducir el consumo de leña y los precios los fijan en asamblea.

Desde sus inicios, en 2008, el trabajo de la cooperativa permitió mejorar la producción y venta de productos artesanales, la autonomía económica de las mujeres campesinas, el mejoramiento de las viviendas tradicionales y el acceso a los servicios básicos, entre otros beneficios.

Cultura Rural Patagónica

Valles recorridos por el Limay, Pichi Leufu, Ñirihuau y parte de la cuenca del lago Nahuel Huapi (Río Negro) www.culturarural.com.ar

En Misiones

El Proyecto Mate está en la selva indígena de las cataratas del Iguazú (Misiones). www.proyectomate.org. Otra red es Agroturismo Misiones, www.agroturismomisiones.com.ar

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