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Economía post-elecciones

Opinión

El resultado de las internas abiertas tiene repercusiones económicas ya que significa un fuerte voto castigo para el partido a cargo del gobierno nacional. Éste no percibió el cambio de clima preanunciado, por ejemplo, por las grandes manifestaciones masivas de septiembre, noviembre y abril, que indicaban el descontento de una gran cantidad de votantes.

Esta lluvia de emisión con su efecto sobre la inflación puede deteriorar el consumo

La actividad económica venía mejorando: el segundo trimestre de 2013 llegó a tasas de crecimiento cercanas al 6% según nuestras cifras y, según el Gobierno en el orden del 8-9% de aumento anual. Se duda ahora de que esta evolución se pueda mantener y se estima un crecimiento mucho más lánguido por falta de confianza para invertir y menor ánimo para consumir hasta que se aclare lo que va a pasar. La actividad inmobiliaria y las economías regionales ya venían con problemas y esto significa un poco más de duda en las decisiones, que puede tornar incluso en recesivos a estos sectores.

En definitiva, el año 2013, que se inició con recuperación, puede terminar relativamente mal aunque podría haber evolucionado mejor si la macroeconomía hubiera estado mejor manejada, por ejemplo en materia cambiaria. No se encuentra un responsable único para esto -ni para otras variables de la macroeconomía- sino a varios funcionarios que opinan y toman decisiones sobre la misma variable (por ejemplo el dólar) y, lo que es peor, con mucha influencia no de los ministros sino de otros funcionarios de menor nivel. Esto último es muy desaconsejable de acuerdo a las prácticas sumamente probadas de la conducción de un país o de cualquier otra entidad. La toma de decisiones con varios responsables simultáneos se hace muy lenta y paraliza las reacciones anticipatorias, que son la clave del buen gobierno.

La inflación tiende a acentuarse por el déficit fiscal que se está financiando con emisión de moneda. Este aspecto puede empeorar hacia fin de año y aun antes, pues el partido gobernante va a tratar de revertir en algo los resultados de las elecciones de agosto con más gasto público, aunque aumente el déficit. Esta lluvia de emisión con su efecto sobre la inflación puede deteriorar el consumo por el efecto que produce dicha inflación monetaria sobre el poder adquisitivo ya que carcome parte de los salarios, de las jubilaciones y de los planes sociales.

El balance comercial y de servicios reales está mostrando un gran retroceso en este año, lo cual unido a la demanda de divisas para cancelación de deudas y salida de capitales, hace que se reduzcan las reservas internacionales a un ritmo de u$s 1000 millones por mes y aún faltan 28 meses para diciembre de 2015. Además, en 2015 se inician los pagos para la refinanciación de la deuda hecha por Roberto Lavagna en 2005, que han tenido 10 años de gracia en una parte de los nuevos bonos. Los vencimientos de deuda se acercarán al equivalente de u$s 15.000 millones en ese año, de los cuales, cerca de u$s 9.000 millones son en dólares. No tenemos condiciones de refinanciación a la vista de esas deudas. Para volver al mercado financiero internacional voluntario habría que terminar con el default de 2002 con el Club de París (lleva 11 años sin resolver), arreglar con los holdouts y normalizar nuestras deudas con el Ciadi, y además pagar o negociar las deudas que surgen de las expropiaciones, por ejemplo del caso YPF.

No es una tarea fácil pero es necesaria, no es popular pero puede sanear la economía del país

La falta de una acción macroeconómica integral y coherente puede empeorar las cosas, por lo que es recomendable estudiar bien lo que se puede hacer en estos dos meses que quedan hasta las elecciones del 27 de octubre, para a partir de allí adoptar las medidas correctivas que hayan decidido las autoridades a cargo temporalmente de la administración del país. No es una tarea fácil pero es necesaria, no es popular pero puede sanear la economía del país, no es el "ajuste" tan temido y tan negado, pero sí es la anunciada "sintonía fina" que se postergó varias veces.

Los problemas políticos pueden también potenciar los problemas económicos, lo que sería una combinación muy negativa. Por esta razón sería mejor tratar de lograr que la adopción de medidas futuras fuera fruto de un cierto consenso político. Esto requeriría ponerse en una actitud como la que recomienda el papa Francisco, de mayor diálogo.

No pronosticamos este proceso de diálogo por parte del Gobierno, pero es lo que habría que hacer. Así como es un milagro que haya un Papa argentino, también podemos pedir el milagro de que haya diálogo real en la política argentina, lo cual sería un gran avance de nuestra democracia..

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