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Las revueltas árabes / La calma, cada vez más lejos

El caos desborda a Egipto: 100 muertos y más radicalización

El Mundo

Miles de islamistas marcharon ayer en El Cairo, que fue nuevamente el escenario de enfrentamientos y represión; anunciaron que tomarán las calles toda la semana; el gobierno los acusa de "terroristas"

 
 

EL CAIRO.- Desbordado con un caos que crece y crece, Egipto vivió ayer un "viernes de la ira", que dejó decenas de muertos y cientos de heridos.

La nueva sangrienta jornada de marchas, represión y enfrentamientos entre manifestantes islamistas y las fuerzas de seguridad dejó en evidencia la creciente radicalización de unos y otros: por un lado, los Hermanos Musulmanes prometieron tomar las calles todos los días durante una semana; por el otro, el gobierno anunció que considerará las protestas como parte de un "complot terrorista".

La polarización amenaza con partir en dos a la nación más poblada e influyente del mundo árabe. Y ante lo que parece ser una imparable escalada de odio y descontrol, que despierta el temor a un guerra civil, Occidente volvió a exigir el inmediato cese de la violencia y advirtió que estudia "la adopción de medidas" contra Egipto.

El país permanece bajo estado de emergencia desde el miércoles, luego de que las fuerzas de seguridad mataran a casi 650 seguidores de los Hermanos Musulmanes, que protestaban por el derrocamiento de Mohammed Morsi, en julio pasado. La matanza es la mayor en el mismo día, en la historia reciente de la región.

Las cifras de víctimas eran ayer dispares: mientras que el Ministerio de Sanidad confirmó sólo 17 muertos y 82 heridos en todas las provincias, los Hermanos Musulmanes, grupo que reclama la restitución del encarcelado ex presidente Morsi, señalaron que sólo en la capital murieron más de 100 personas.

En plena violencia, el gobierno egipcio acusó a los Hermanos Musulmanes de orquestar un "complot terrorista malintencionado" para desestabilizar al país, e instó a los egipcios a la unidad nacional.

En lo que fue interpretado como un vago intento de justificar la represión policial que causó cientos de muertos en los últimos días, en su mayoría islamistas, el Consejo de Ministros explicó que "se enfrenta a terroristas y a infractores de la ley".

"El gobierno, el ejército, la policía y el gran pueblo son una sola mano en la lucha contra el oscuro plan terrorista de la organización de los Hermanos Musulmanes", agregó la nota.

Los disturbios en distintas partes del país comenzaron ayer después de que los manifestantes islamistas salieran a las calles tras la oración del mediodía, para protestar por la violenta operación policial del miércoles contra dos de sus campamentos en El Cairo, que terminó en una matanza.

Aunque los manifestantes y las fuerzas de seguridad intentaron en un primer momento que sus caminos no se cruzaran, la paz sólo duró unos minutos. Y, muy pronto, en varios puntos de la capital comenzó el intercambio de piedras y gases lacrimógenos.

La concentración más importante tuvo lugar en el barrio de Ramsés, en los alrededores de la mezquita de Al-Fath, donde miles de miembros de los Hermanos se congregaron, pese al intenso despliegue de seguridad y la presencia en las calles de grupos de voluntarios opuestos a Morsi, pertrechados con palos y armas blancas.

Allí estallaron los choques más graves de la capital entre ambos bandos, en los que se emplearon armas de fuego y que, según los Hermanos, causaron más de 60 muertos.

En ese distrito, la comisaría de Ezbekiya, una de las principales de la ciudad, fue atacada por los manifestantes, en un asalto que dejó 15 muertos, según fuentes de seguridad.

Los altercados fueron también especialmente violentos en la segunda ciudad del país, Alejandría, en el Norte, donde por lo menos 16 personas perdieron la vida y más de cien resultaron heridas en enfrentamientos en los distritos de Sidi Bishr, Derbala, Ibrahimiya y Sumuha.

La jornada se saldó, además, con la detención de por lo menos doscientos sospechosos de haber participado en los disturbios.

Ayer, además, crecieron los asaltos contra iglesias y estructuras cristianas en todo el país, que atemorizan a esta minoría religiosa, hostigada por islamistas por haber apoyado el golpe contra Morsi.

Hacia el final del día, los Hermanos optaron por concluir sus marchas y retirar a sus seguidores de las calles. Pero, lejos de mostrar señales de querer retroceder, advirtieron que celebrarán protestas diarias en todo el país durante una semana.

"A partir de este viernes empezó la «semana de la ira» para hacer caer el golpe y habrá manifestaciones pacíficas diarias en todas las provincias de Egipto desde los mismos puntos de congregación", anunció uno de los voceros del grupo, Gehad al-Haddad, en su cuenta en Twitter.

En medio de la violencia y el caos, el vocero del Frente de Salvación Nacional egipcio, Khaled Dawood, renunció ayer en protesta por la represión del ejército a manifestantes islámicos. Dawood era considerado el brazo derecho del ex vicepresidente y premio Nobel de la Paz Mohammed el-Baradei, que renunció en los últimos días por los mismos motivos.

Mientras Egipto se hunde en el abismo tras meses de turbulencia, el presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, pidieron ayer "que los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE) se reúnan para analizar la cooperación entre el bloque y Egipto, y elaborar respuestas", informó el Elíseo.

Los representantes de la UE se reunirán pasado mañana para analizar la situación en Egipto, que parece estar volviendo a ser el estado policial que mantuvo a Hosni Mubarak en el poder durante 30 años hasta su caída, en 2011.

Agencias AP, AFP, EFE, DPA y ANSA.

Del editor: cómo sigue.
Ayer quedó claro que ninguno de los los dos protagonistas de esta guerra en ciernes, los militares y los islamistas, está dispuesto a dar un paso atrás.

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