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Sin partidos, no hay economía, Nación ni proyecto en común

Opinión
 
 

Los partidos se han pulverizado. Hoy quedan sólo partículas de lo que fueron en otros tiempos. Por ejemplo, la Unión Cívica Radical se dividió hace mucho tiempo, en 1956, en Unión Cívica Radical del Pueblo y Unión Cívica Radical Intransigente. Después, esta última se dispersó y se transformó principalmente en el desarrollismo (el MID), el que finalmente languideció, y hoy perdió casi toda influencia. La otra rama volvió a llamarse UCR (Unión Cívica Radical) y logró el poder en 1963, pero no lo pudo conservar más que tres de los seis años que duraba el mandato. Después del gobierno del Proceso Militar, la UCR volvió al poder aunque no completó más que cinco años y medio, pues su gestión terminó en hiperinflación.

Este partido se reunificó algo con la Alianza con sectores peronistas del grupo de los ocho y volvió al poder con Fernando De la Rúa, pero sólo lo mantuvo dos años y luego se destruyó. En los años siguientes las tensiones internas del partido radical se acentuaron con un grado de dispersión importante. Quedó en el partido formal algo de la Coordinadora (grupo interno creado hacia 1968) y algunas agrupaciones más y también parte de la estructura territorial. En 2002, el ala más orientada a la economía de mercado de Ricardo López Murphy se retiró de la UCR y lo mismo pasó con el ala más política y crítica de izquierda que se fue con Elisa Carrió y formó el ARI y sus sucesivas variantes.

En 2007 muchos intendentes e incluso gobernadores y otros importantes dirigentes fueron expulsados o renunciaron al partido Radical por pasarse al kirchnerismo, el que les cedió la vicepresidencia del país. En resumen, las ideas radicales entre las que se destacaba una muy alta ética, principalmente en lo económico, se terminaron al volver la democracia en 1983 dado que grupos internos se convirtieron en lo que podría llamarse una especie de peronismo dentro del radicalismo, básicamente resumidos en "negocios y política". Últimamente, nuevos dirigentes se han retirado de la UCR y se han unido principalmente al socialismo. Mantiene cierto poder territorial, principalmente intendentes y un gobernador. Se trata de un gran desafío la reconstrucción de esta fuerza que tiene raíces en casi todo el país y que fue durante mucho tiempo la esperanza de una gran parte de la población argentina y que puede volver a serlo.

Últimamente, nuevos dirigentes se han retirado de la UCR y se han unido principalmente al socialismo.

El Partido Peronista (o más formalmente "Justicialista") también se disgregó, sin ideas o con ideas incluso completamente opuestas, como puede ser el menemismo de la década del 90 y el kirchnerismo en la época del 2000, pasando por el duhaldismo opuesto al menemismo y defenestrado por el kirchnerismo, aun cuando fue Eduardo Duhalde quien llevo a Néstor Kirchner al poder. En 2013, por ejemplo en la provincia de Buenos Aires, hay por lo menos tres peronismos que han ido por separado a la elección: el kirchnerismo, el massismo y Francisco de Narváez - Hugo Moyano, amén de otras agrupaciones peronistas con pequeño número de votos. El partido Justicialista en la práctica no existe y durante mucho tiempo había que llamar a un celular para poder conectarse con el mismo, pues no tenía ni siquiera un teléfono de línea.

No hace falta hablar mucho de los otros partidos, algunos nuevos, que parecen ir cayendo gradualmente en la copia de los defectos básicos de los partidos anquilosados de la Argentina. Cuando decimos que los partidos se han pulverizado, no es una imagen solamente, es una realidad: hay algo más de 800 partidos en el país, es decir, ninguno, pues no puede haber 800 ideas distintas sobre cómo organizar el país.

El partido Justicialista en la práctica no existe y durante mucho tiempo había que llamar a un celular para poder conectarse con el mismo, pues no tenía ni siquiera un teléfono de línea

Hay políticos, sí, pero tratan de no decir mucho de sus ideas para lograr el apoyo del "votante medio", según las recomendaciones del asesores de marketing. Usan distintas estructuras partidarias, según el caso. Son políticos en busca de partido, como en aquella obra de 1921 de Luigi Pirandello Seis personajes en busca de autor . Como se recordará la pieza trata sobre que en una representación de una obra de teatro del mismo autor ( El juego de roles ) entran imprevistamente en escena ante la sorpresa del público seis personajes que insisten en que el autor les dé vida y quieren contar su propia historia. Así los políticos de nuestra época irrumpen en busca de un partido y piden que los voten, quieren tomar vida, pero no se conoce muy bien su historia. Es difícil saber adónde puede ir la Argentina con ellos, adónde puede terminar.

Los políticos de nuestra época irrumpen en busca de un partido y piden que los voten, quieren tomar vida, pero no se conoce muy bien su historia

En un ambiente político así, sin estrategia de país, con partidos sin ideas claras ¿pueden generarse inversiones masivas que hagan crecer mucho la economía? ¿O el ahorro va a salir del país al ver esa falta de conducción efectiva aunque formalmente proclamada desde los micrófonos? Ese ahorro no se va a coagular en fábricas y tampoco van a venir capitales desde el exterior. De esa manera, los argentinos que tendrían que estar trabajando en esas fábricas que no se hicieron, van a estar desempleados y va a ir apareciendo una pobreza creciente, estructural, como se comprueba en la práctica. La decadencia relativa de la Argentina va a ser la consecuencia de esa falta de realidad política, de esa pulverización de los partidos políticos, de su falta de estrategia en la conducción del país, por basar sus decisiones en intereses espurios de corto plazo, en muchos casos intereses meramente personales.

No tenemos entonces un proyecto de país o a lo sumo tenemos pobres proyectos de país, muy parciales que incluso, como a los bebes, hay que adivinarles lo que podrían querer decir, pues los principales dirigentes y candidatos de cada partido no aclaran sus ideas y sólo muestran su mejor perfil, o su peinado más cool , o aparecen más informales o "sexy" pues eso daría más resultado. También suelen mostrar sus éxitos deportivos o artísticos, pero no aparece ninguno o ninguna con conocimiento y capacidad para dirigir un Estado por sí mismos, es decir, un estadista.

Mientras no tengamos partidos políticos definidos no tendremos Economía ni Nación. Seguiremos diciendo "este país", no "mi país". Seguiremos con el "Yo, argentino", es decir, " Yo hago la mía". De ser una Nación nos hemos ido convirtiendo gradualmente casi en un "espacio de factores productivos" y lo que es peor muy poco eficiente, con muchas desigualdades, sin instituciones que sean nuestra guía segura para el desarrollo.

Suelen mostrar sus éxitos deportivos o artísticos, pero no aparece ninguno o ninguna con conocimiento y capacidad para dirigir un Estado por sí mismos, es decir, un estadista.

Para tener partidos hace falta que tengan democracia interna. Para dar una idea de cómo los dueños del partido se aferran a controlar su estructura, basta mirar las últimas internas obligatorias. Salvo algunas honrosas excepciones que han sido premiadas por el votante, los grandes partidos (y los no tan grandes) han propuesto lista única, que nos hace recordar a la democracia de Cuba, siempre con lista única. Los pretextos que se mencionan para no tener democracia interna -que no hay interés de los líderes en competir- son poco creíbles. Por mi parte, no pienso votar más a los partidos que no tengan democracia interna.

También es necesario eliminar la lista sábana (queremos votar a la persona de nuestra zona, que nos represente, no a una lista donde figuran los fieles a los mandamás del partido). Finalmente y quizá más importante de todo, hace falta un cambio ético de los que quieren ponerse al frente, de los que quieren mejorar la cosa común y tener una Nación. Una Nación no se hereda cómodamente, se construye todos los días, entre todos, con esfuerzo, no extrayendo dinero de los demás para beneficio propio. Hagamos este cambio ético, la Patria lo reclama. Lo reclama a cada uno de nosotros..

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