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Subte: miles de pasajeros de a pie por un paro sorpresivo

Después de firmar un acta en la Subsecretaría de Trabajo, en la línea B hoy se trabajaría normalmente

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LA NACION
Sábado 24 de agosto de 2013
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Tras el conflictivo cierre del jueves con disturbios e incidentes entre los pasajeros y los trabajadores del subte, ayer los usuarios debieron padecer otra jornada sin servicio por un paro sorpresivo. Las prestaciones volverán hoy, luego de que la empresa Metrovías y los metrodelegados alcanzaran un acuerdo de pacificación.

Así, será hoy apenas el quinto día en los últimos 30 en el que -se espera- los trenes correrán sin inconvenientes y a lo largo de toda la extensión del ramal, que desde el 26 de julio une Alem (en el Bajo) con Rosas (Villa Urquiza).

Como se recordará, ese día, cuando el gobierno porteño inauguró las dos estaciones del nuevo tramo de la B, comenzaron una serie de acusaciones y reclamos cruzados entre los metrodelegados, Metrovías y la Ciudad, que impidieron el normal funcionamiento del servicio.

Los problemas giraron en torno al supuesto peligro existente en las instalaciones y la duración de la jornada laboral. Luego, en los últimos días, fallas técnicas, un extraño corte de cables (sabotaje, sospecha la empresa) y hasta la presencia de un perro en los rieles complicaron también los viajes. Los inconvenientes provocaron el malestar generalizado de los 300.000 pasajeros que, cada día, utilizan el ramal y terminaron por colmar la paciencia.

Lo cierto es que, luego de que los metrodelegados denunciaran riesgo eléctrico en los túneles, pero, pasadas las elecciones primarias aceptaran circular por esas instalaciones, la imagen de los gremialistas quedó severamente dañada. También confluyó la difusión de los sueldos que cobran choferes y boleteros, superiores a los 13.000 pesos, por menos de cinco horas de trabajo efectivo.

Anteayer, cuando el ramal debió prestar un recorrido limitado hasta Los Incas por un desperfecto en el sistema de cambio de vías en la estación Rosas, que afectó el control de las señales, la situación derivó en una fuerte agresión de los usuarios a los trabajadores, que no lograban hacer entender que no eran ellos los responsables, sino una falla técnica. Por la tarde, también hubo incidentes con los delegados en Los Incas, cuando por otro problema eléctrico el servicio debió restringirse entre Alem y Lacroze.

Por la noche, esta última estación se convirtió en escenario de más disturbios, luego de que una formación que había salido de Alem tardara más de una hora y cuarto en llegar a Lacroze, según denunciaron usuarios que iban a bordo, con demoras de quince minutos en cada parada intermedia. La furia estalló y los usuarios acusaron a los trabajadores de usarlos como rehenes.

Durante toda la jornada los metrodelegados se habían mostrado molestos porque Metrovías no difundía información aclaratoria de los desperfectos y ellos debían pagar el costo. Luego de los disturbios de anteanoche, durante la madrugada de ayer los metrodelegados decidieron parar la línea B.

Los usuarios, desprevenidos, comenzaron a llegar a las estaciones por la mañana y llovieron las quejas y el mal humor (ver aparte).

Mientras que el delegado del ramal, Claudio Dellecarbonara, aclaraba que la huelga obedecía a que "fallas técnicas impiden circular" en la línea, Metrovías explicaba que los desperfectos del día anterior ya habían sido solucionados y la B podía operar en toda su extensión.

Incluso el jefe de gobierno, Mauricio Macri, rompió el silencio que había conservado los días previos. "El que no entienda el cambio [en el manejo del subte] que deje paso a otro trabajador", exigió el líder de Pro en declaraciones radiales. Y pidió que los empleados se comprometan en "dar un mejor servicio".

Tras el sopresivo paro del subte B, miles de pasajeros se vieron afectados, largas colas y malestar para tomar un colectivo. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
Tras el sopresivo paro del subte B, miles de pasajeros se vieron afectados, largas colas y malestar para tomar un colectivo. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
Tras el sopresivo paro del subte B, miles de pasajeros se vieron afectados, largas colas y malestar para tomar un colectivo. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
Tras el sopresivo paro del subte B, miles de pasajeros se vieron afectados, largas colas y malestar para tomar un colectivo. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
Tras el sopresivo paro del subte B, miles de pasajeros se vieron afectados, largas colas y malestar para tomar un colectivo. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
Tras el sopresivo paro del subte B, miles de pasajeros se vieron afectados, largas colas y malestar para tomar un colectivo. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
Tras el sopresivo paro del subte B, miles de pasajeros se vieron afectados, largas colas y malestar para tomar un colectivo. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
Tras el sopresivo paro del subte B, miles de pasajeros se vieron afectados, largas colas y malestar para tomar un colectivo. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
Tras el sopresivo paro del subte B, miles de pasajeros se vieron afectados, largas colas y malestar para tomar un colectivo. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
Tras el sopresivo paro del subte B, miles de pasajeros se vieron afectados, largas colas y malestar para tomar un colectivo. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk

La Subsecretaría de Trabajo porteña, encabezada por Ezequiel Sabor, citó a Metrovías, Subterráneos de Buenos Aires (Sbase) y los metrodelegados a una reunión para destrabar el conflicto.

Tras un par de horas de negociaciones, los sindicalistas aceptaron levantar hoy la huelga, luego de que -en un acta firmada por las partes- Metrovías admitiera que la línea B "se encuentra aún sujeta a los ajuste propios de la inauguración de un nuevo tramo, resultando esperable que se produzcan afectaciones al servicio por razones técnicas" y que, por estas razones, "se han producido recientemente demoras e inconvenientes ajenos al desempeño de los trabajadores".

Las partes se comprometieron a, en lo sucesivo, "conservar el diálogo y hacer todos los esfuerzos conducentes a mantener la paz social", si se repitieran los inconvenientes.

Marcha de ferroviarios a Plaza de Mayo

Gremios, usuarios y militantes de izquierda realizaron ayer una marcha a Plaza de Mayo contra la política ferroviaria del gobierno nacional y reclamaron una "verdadera reestatización" del servicio de trenes con "control social". Algunos manifestantes se concentraron en la estación de Once, desde donde se movilizaron bajo la consigna "Más trenes y menos corrupción". Otros grupos salieron de las terminales ferroviarias de Retiro y Constitución. El delegado de la línea Sarmiento, Rubén Sobrero, criticó en duros términos al ministro del Interior y Trasporte, Florencio Randazzo. "Que el comandante de la revolución ferroviaria no nos mienta más. Es mentira que están reestatizando los trenes", sostuvo. La marcha contó con el respaldo de la CTA de Pablo Micheli y la CGT de Hugo Moyano, además de los dirigentes Fernando Solanas, Néstor Pitrola y Vilma Ripoll; y de Paolo Menghini, padre de Lucas, la víctima 51 de la tragedia de Once.

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