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Se debate el poskirchnerismo entre paranoias y fantasías

Opinión

Cuando aún faltan dos meses para las elecciones legislativas, la cuestión del poskirchnerismo y la transición hacia diciembre de 2015, fecha en que Cristina Fernández de Kirchner dejará la presidencia de la Nación, ya se debate en sigilo en sectores políticos -incluido el oficialismo-, sindicales y empresariales. Y las principales preguntas que se escuchan son dos: ¿hasta qué punto estará la jefa del Estado dispuesta a garantizarle una transición ordenada a su sucesor y cuánto tiempo estarán dispuestos a soportarla los líderes territoriales del peronismo si la Presidenta no admite cambios en sus políticas y en su estilo de gestión?

La relativa debilidad política con la que emergerá Cristina Kirchner del acto eleccionario del 27 de octubre puede ser una cuestión importante en un movimiento como el peronismo, donde nadie quiere quedar en la cubierta de un barco que se hunde. Pero hay algo más relevante, que pasa por las dificultades económicas y las previsiones vinculadas con el tipo de cambio y con el nivel de reservas del Banco Central. Especialmente, con estas últimas, ya que una proyección lineal de la caída experimentada en los últimos meses, hace presumir que los 35.000 millones de dólares con que se quedará la entidad monetaria luego de cancelar los Boden 2013 el próximo 12 de septiembre podrían transformarse en bastante menos de 20.000 millones en un lapso de dos años.

La Presidenta no ha dado mayores señales de que buscará ensayar rectificaciones profundas en su gestión

El interrogante que muchos actores políticos y económicos se formulan es si el actual gobierno nacional estará dispuesto a hacer las correcciones indispensables en la economía en lo que queda de su mandato o si su intención pasará por dejarle una bomba de tiempo a su sucesor.

La posibilidad de que el gobierno cristinista sea vea seducido de dejarle tierra arrasada a su sucesor puede estar en la imaginación de no pocos observadores políticos y de algunos dirigentes de la fracción gobernante. Pero esta alternativa, que guarda semejanzas con el escenario por el que optó Carlos Menem para que heredara su sucesor, Fernando de la Rúa, encubre no pocos riesgos para el cristinismo. En tal sentido, no puede dejar de recordarse que, tras dejar el poder, Menem no logró reconciliarse con la sociedad y hasta sufrió prisión domiciliaria.

Claro que también es cierto que, por el momento, la Presidenta no ha dado mayores señales de que buscará ensayar rectificaciones profundas en su gestión.

Una encuesta de OPSM, consultora dirigida por Enrique Zuleta Puceiro, realizada entre el 12 y el 17 de agosto y de la que participaron 1100 entrevistados en todo el país, con el propósito de evaluar el mensaje de las recientes primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), revela que el 71,8% de las personas consultadas cree que el Gobierno debería cambiar a algunos de sus funcionarios tras el resultado electoral. Al mismo tiempo, un 72,5% recomienda que la Presidenta formule un llamado a todas las fuerzas políticas con el fin de hacer un gran acuerdo para políticas de Estado.

La reacción de Cristina Kirchner ante el veredicto de las urnas no permite contemplar en el horizonte cambios en su gabinete ni una convocatoria a las fuerzas políticas

De acuerdo con el mismo sondeo, en mayor o menor medida, el 92,3% aconseja introducir cambios, en tanto que apenas el 5,9% se muestra de acuerdo con el rumbo actual. El 28,8% sugiere "modificar totalmente el rumbo"; el 32,5% aboga por introducir "cambios profundos" y el 31% propicia "algunos cambios".

Para Zuleta Puceiro, el electorado les asignó a las PASO el carácter de un "plebiscito sobre el modelo". Pero hasta ahora la reacción de Cristina Kirchner ante el veredicto de las urnas no permite contemplar en el horizonte cambios en su gabinete ni una convocatoria a las fuerzas políticas como reclama la amplia mayoría de los ciudadanos encuestados.

Las recientes declaraciones del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, durante el encuentro del Consejo de las Américas en el sentido de que el gobierno cristinista "debe terminar lo mejor posible" sumaron dudas acerca de cuál es el sentimiento que reina en muchos gobernadores peronistas de cara a la difícil transición que se avecina hacia fines de 2015. Más dudas aún despertaron los cuestionamientos del diputado riojano Jorge Yoma a la Presidenta: "O cambia o va a tener que dejar el gobierno", advirtió.

Los gestos de Scioli y de Yoma contribuyen a potenciar los rasgos paranoicos que exhiben dirigentes kirchneristas sobre intentos destituyentes, que para muchos sólo constituyen una sobreactuación afín a una táctica electoral donde la victimización de la propia Cristina Kirchner jugaría un papel clave..

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