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Mauricio Macri: "Quiero ser el presidente del cambio en 2015"

Política

Cree que es la alternativa a la puja peronista entre Scioli y Massa, y relativiza a UNEN

Por   | LA NACION

Asegura estar "muy contento" con su matrimonio con Juliana Awada, "enloquecido" con su pequeña hija Antonia, y "entusiasmado" con su equipo de gobierno, con el que dice haber hecho "muchas transformaciones". Pero lo que Mauricio Macri tiene ganas de decir en la soleada tarde del viernes, cuando entra a sus oficinas en el Jardín Botánico sin papeles ni celular en mano, es que está dispuesto a diferenciarse ya de Daniel Scioli y Sergio Massa, y pelear con ellos la sucesión de Cristina Kirchner.

"Hay un fin de ciclo. Y quiero ser el presidente del cambio en 2015 ", dice el jefe de gobierno porteño con estudiado convencimiento. Durante su entrevista con LA NACION, sólo acompañado de lejos por su secretaria, Anita, y de cerca por su vocero, Iván Pavlovsky, Macri dudará de que Massa "represente lo nuevo" , relativizará su acuerdo bonaerense con él y lo tildará de "mezcla de opositor y oficialista". Dirá que Daniel Scioli es "insuperable en aguante", pero puntualizará que el gobernador y el intendente de Tigre sostendrán "la interna del oficialismo" en dos años. También negará estar preocupado por el avance porteño de UNEN y tildará de "destructiva" a Elisa Carrió.

-Pasaron tres semanas desde las elecciones. ¿Era para festejar o para preocuparse?

-Estoy contento por el vínculo que hemos construido con la gente. Hemos tenido que batallar durante muchos años y casi en soledad por la autonomía porteña, contra la prepotencia y el atropello del gobierno nacional, y estas PASO mostraron un "basta" de la gente. Es una alegría enorme, pero también una gran responsabilidad, porque una cosa es decir basta a lo que está, y otra estar a la altura de las circunstancias para darles a los argentinos algo distinto.

-El resultado en la Capital se leyó de manera distinta. Pro dijo que ganó, pero UNEN sacó más votos.

-Estoy contento. Se han tejido muchas especulaciones que van a quedar en la nada en octubre. Creo en la coherencia y la relación construida entre Pro y la ciudadanía. Para que mejoremos la educación, los hospitales, el espacio público, el transporte, la cultura, tenemos que contar con su apoyo. En la Legislatura, y en general, tenemos mucha oposición permanentemente.

-¿No le preocupa UNEN como adversario electoral en la ciudad, entonces?

-Los respeto, pero la gente sabe que votando a Pro vota un equipo que se esfuerza por mejorar, que dialoga, propone, si se equivoca pide disculpas y cambia. La gente que se suma a Pro va a estar acá por dos, tres, cinco años, no va a integrar un frente que al otro día se desintegre. Acá hay gente joven, nueva, como Sergio Bergman y Federico Sturzenegger; también la habrá en la lista de legisladores?

-UNEN promete seguir unido después de octubre?

-La historia de los espacios que condujo la doctora Carrió tuvo siempre principio y final rápido. Más allá de sus talentos, a la hora de tener continuidad ha sido muy destructiva.

-¿Puede asegurar que UNEN no va a sacar más votos que Pro, entonces?

-Eso no va a ocurrir.

-¿Cómo se hace para construir una alternativa nacional sin una candidatura potente en la provincia de Buenos Aires?

-Lo que expresaron los bonaerenses es que están para una propuesta de cambio. Caminamos la provincia, y vemos que hay un proceso de maduración y aprendizaje, al cual ha contribuido el kirchnerismo-pejotismo en los últimos diez años. Trabajamos para eso y vamos a tener un candidato en primer lugar.

-En este contexto, ¿Massa es aliado o adversario a futuro?

-[Con él] fue un acuerdo en función de un voto útil. Pero tenemos claro que nuestro deber es proponer una alternativa sin parches. No es cuestión de nombres, sino de formas, que la política esté al servicio de la gente y no de los dirigentes. Lo que armamos en la ciudad lo tenemos que replicar en el resto del país.

-Malena Galmarini dice que "no hubo noviazgo" entre usted y su marido.

-Es cierto, no hubo noviazgo. Sólo voto útil.

-¿Massa es opositor u oficialista, como afirmaron [Francisco] De Narváez y [Margarita] Stolbizer?

-(Piensa) Digamos que conviven ambas cosas. Cuando lo veo en el palco el día de la elección junto a Alberto Fernández, el mismo que piloteó la denuncia contra [Enrique] Olivera, la efedrina de De Narváez, digo? ¿qué es esto? Y podría decir muchos más nombres. Es una decisión que debe tomar él: si es una variante de lo existente o algo nuevo. En el mundo PJ-kirchnerismo es opositor porque no se somete a ellos, pero eso no significa que sea lo nuevo.

-¿Duda de que sea lo nuevo?

-Lo que vimos ese día no lo representaba.

-¿Son oportunistas los que se acercan a Massa? Por ejemplo, Lavagna, Solá, Barrionuevo.

-A Lavagna lo respeto, está en otra categoría como dirigente. Después sí, hay mucha vocación por continuar en el poder como sea? Nosotros no vamos por el poder mismo, sino para construir juntos un cambio de fondo. Quiero ser el presidente del cambio en 2015.

-¿Piensa en alguien Pro para la provincia en 2015, entonces?

-Tenemos muchísimo tiempo. Vamos a ver. Finalmente, no hay tantos candidatos cantados; todos vamos a tener que trabajar para conseguirlo. Hoy en la provincia tenemos decenas de candidatos [a concejales] que se presentan por primera vez, y eso pasa en todo el país. Estamos comprendiendo que no podemos tercerizar nuestro futuro; soy optimista.

-¿Y alcanza con esa disposición? Hoy el escenario parece copado por la pelea Massa-Scioli?

-Posiblemente ésa sea la interna de sucesión del partido gobernante, pero justamente ahora se puede dar un quiebre generacional entre un grupo que gobierna el país desde hace treinta años y lo nuevo. Igual estamos abiertos a radicales y peronistas que crean en un cambio, con transparencia, diálogo, cercanía.

-¿Lo sorprendió el giro oficialista de Scioli?

-No, porque más allá de algunos matices siempre estuvo en el mismo lugar, con un único discurso. Soy un devoto de la coherencia entre lo que digo y lo que hago, y Daniel lo hace, más allá de que tenga una visión totalmente distinta a la de él.

-El Gobierno lo maltrató mucho?

-Sí, como aguantador es insuperable (se ríe).

-¿A Moyano lo ve como eventual aliado? Estuvieron cerca.

-Veo al sindicalismo peronista como aliado de la inversión y la generación de empleo, y respeto su historia de construcción. El kirchnerismo ha sido un gran problema para ese sindicalismo, porque habilitó vías que generaron anarquía y conflictos innecesarios.

-Para intentar la presidencia debería retener la ciudad. ¿Hay futuro para Pro sin Macri?

-Sí, claro. Estamos muy consolidados.

-¿No es un partido "Macridependiente"?

-No. Nadie discute que somos el gobierno que hizo más obras y transformaciones de los últimos treinta años, y seguimos queriendo más.

-Pero la diferencia en votos cuando usted no es candidato es grande

-Sí, pero al final la necesidad de continuar esta línea de trabajo en 2015 va a concitar el apoyo de la gente.

-¿Es sincero el cambio de la Presidenta? El Gobierno habla de Ganancias, inflación?

-Es una alegría enorme, porque todavía faltan dos años y es mucho el daño que se puede hacer, y mucho lo que hay para corregir, como el caso de LAN. Me cuesta entender algunas cosas. Dicen que ella no escucha, pero ¿qué hicieron los gobernadores, ministros, diputados en estos años? En el tema de la energía, ¿no podían escuchar a los ex secretarios que advertían que nos íbamos a dar una piña? Deberían renunciar a sus cargos y no ser candidatos a nada.

-¿Y con quién se aliaría si los gobernadores hicieron todo mal?

-Con la gente. Acá se viene un cambio histórico, hay un fin de ciclo. Los que están hace treinta años ya aportaron todo lo que podían..

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