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Temen que el delito aleje a turistas de El Calafate

Seguridad

Una serie de robos provocó una inédita marcha de vecinos; la Presidenta ordenó el envío de fuerzas federales

Por   | LA NACION

EL CALAFATE.- Eran las 22.30. El hombre había llegado, junto con su mujer y sus dos hijos, desde Chile para disfrutar unos días de las bellezas naturales del "lugar en el mundo" de la presidenta Cristina Kirchner. Después de hacer el check-in en la hostería, le preguntó al conserje qué tan peligroso era caminar por las calles céntricas a esa hora de la noche. Asombrado por la consulta, el empleado le respondió que no se preocupara, él y su familia podían pasear tranquilos y sin miedo. "Ah, leí que la ciudad estaba en emergencia de seguridad", sentenció el turista.

Así se vive hoy aquí, en El Calafate, Santa Cruz, desde que el Concejo Deliberante local aprobara la ordenanza que declaró el estado de emergencia de la seguridad pública en la ciudad durante 12 meses: políticos, comerciantes, empresarios y la jefatura policial intentan explicar que la situación no es desesperante y que los turistas no corren riesgos.

Ahora, en las calles y en las oficinas públicas hay más miedo a que "la emergencia de la seguridad pública" aleje a los turistas que a los posibles delitos.

El Concejo Deliberante, integrado por cinco ediles peronistas, aprobó la polémica ordenanza pocas horas después de que una inédita manifestación de vecinos y comerciantes exigiera medidas urgentes para combatir el delito.

Luciano Pera es un reconocido empresario turístico de El Calafate. Después de haber sufrido un robo y el incendio de dos automóviles decidió convocar a una caravana automovilística por las calles céntricas para "protestar y reclamar por más seguridad y justicia". La movilización tuvo un importante apoyo.

"Decidí convocar a una protesta porque El Calafate se convirtió en tierra de nadie. Todos los días hay un delito", explicó Pera a este enviado. En los despachos de la municipalidad local había un gran enojo con los directivos de la Cámara de Comercio, Turismo, Industria y Afines de la ciudad porque, por medio de un correo electrónico, invitó a sus asociados acompañar la convocatoria de Pera.

A la misma hora de la protesta, en Río Gallegos, el intendente de El Calafate, Javier Belloni, la ponía al tanto de los últimos hechos delictivos a la presidenta Kirchner. Entonces, la jefa del Estado le pidió al secretario de Seguridad, Sergio Berni, que se ocupara del problema. Cuarenta y ocho horas después, personal de la Gendarmería Nacional y de la Prefectura Naval se sumó a las tareas preventivas.

"La gente quiere más control. El Calafate vive un presente donde, como la policía provincial está en crisis y no tiene dinero para el combustible para los patrulleros, la situación fue aprovechada por delincuentes. Pero la tarea de los gendarmes y prefectos ya dio buenos resultados", afirmó un colaborador de Berni.

El intendente Belloni no aceptó hablar con LA NACION. Los concejales que responden al jefe comunal tampoco quisieron dialogar con este enviado. La pelea política entre el kirchnerismo y el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, estuvo presente en las intensas horas vividas después de la declaración de la emergencia en la seguridad pública. Según informaron a LA NACION fuentes oficiales, el jefe de la comisaría de Lago Argentino, comisario inspector José Ojeda, fue invitado a una reunión con Berni por el tema de la inseguridad, pero no asistió.

"Sin ola de delitos"

El jefe policial de El Calafate tenía la orden de sus superiores de no reunirse con Berni. "Estoy en desacuerdo con la ordenanza que declaró la emergencia de la seguridad pública. Tampoco coincido con las personas que afirman que hay una ola de delitos", afirmó a LA NACION el comisario inspector Ojeda.

Según el jefe policial, en el primer semestre del año hubo 132 delitos, 21 menos que el mismo período de 2012. "En El Calafate no existe el delito organizado. Los hechos son protagonizados por oportunistas. Es una ciudad donde dejás salir a tus hijos y tenés la tranquilidad que no le va a pasar nada", explicó Ojeda.

Las estadísticas indican que en sólo seis de los hechos delictivos del primer semestre del año los delincuentes estaban armados. Lo cierto es que la gente siente inseguridad y algunos comerciantes tomaron una decisión que parecía impensada tiempo atrás: cuando termina la jornada cierran todo con rejas en sus locales..

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