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Cristina Kirchner se asoma al mundo pero sigue aislada

Opinión

Existe una diferencia abismal entre asomarse al mundo y acercarse a este. Pero Cristina Kirchner no parece dispuesta a advertir esta variedad de conceptos y la Argentina sigue aislada en la práctica del concierto internacional.

La Presidenta asistirá en los próximos días a diversos encuentros de la diplomacia mundial, aunque nada de ello garantizará que el país vaya a acercarse al mundo. Por el contrario, los gestos que emitió Cristina Kirchner recientemente hablan de un país cada vez más aislado del plano internacional. "Desglobalizado", corrigen en forma coincidente a LA NACION varios diplomáticos del Palacio San Martín.

Vale la pena detenerse en cada uno de los gestos y acontecimientos que perfilan un país cada vez más alejado del mundo:

  • La cumbre del G20.Cristina Kirchner llegará hoy a San Petersburgo para asistir a la cumbre del G20. Además de participar de ese encuentro global pidió cinco reuniones bilaterales con sus pares de Rusia, India, Sudáfrica, Japón y China. Tendrá menos de un día y medio para entablar diálogo con esos jefes de Estado y a la vez participar de la cumbre. Pero esto sería apenas una anécdota si no fuera porque con la mayoría de estos países la Argentina tiene graves problemas.
    Es probable que el presidente ruso Vladimir Putin le agradezca a Cristina Kirchner su rechazo a una intervención militar en Siria como pretende Estados Unidos. Pero también podrá reprocharle por las promesas incumplidas del canciller Héctor Timerman sobre la participación de la corporación estatal rusa Rosatom en la construcción de nuevas centrales nucleares en la Argentina y la inclusión de Power Machines en la construcción de las centrales hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic. Nada de esto se concretó. Menos aún la posibilidad de un acuerdo de la gigante rusa Gazprom con YPF.
    En el caso de la India se sigue reclamando a la Argentina que Guillermo Moreno destrabe las barreras a la importación de productos que quieren ingresar al mercado argentino al mismo tiempo que exige el levantamiento de la lista negra de los fármacos indios. Y en el caso de Japón, fuentes diplomáticas de Tokio advirtieron a LA NACION que es muy probable que haya renovados reclamos del primer ministro Shinzo Abe a Cristina Kirchner para que la Argentina pague de alguna forma los 9000 millones de dólares que debe al Club de París, donde Japón tiene una fuerte gravitación.
    En el documento final de la cumbre del G20 se espera que haya un párrafo condenatorio al proteccionismo comercial a nivel mundial. La Argentina no ha quedado muy bien parada en este tema: según publicó ayer LA NACION, en una reciente reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) realizada en Ginebra, más de 30 países objetaron al gobierno de Cristina Kirchner por las decisiones arbitrarias de Guillermo Moreno de imponer trabas a las importaciones, expresaron una fuerte preocupación por el impacto de la inflación no reconocida por el Indec y cuestionaron las estatizaciones realizadas sin pago de indemnizaciones.
  • Juegos Olímpicos. Pasado mañana y el sábado Buenos Aires estará colmada de jefes de Estado y figuras de relieve de la política mundial para asistir a la reunión del Comité Olímpico que definirá la ciudad sede de los juegos en el año 2020. Las figuras centrales de esta cumbre serán los referentes de España, Turquía y Japón porque sus capitales compiten por el trofeo. El presidente español Mariano Rajoy y los primeros ministros de Turquía y de Japón, Recep Tayyip Erdogan y Shinzo Abe, respectivamente, estarán en Buenos Aires aunque hasta ahora ninguno de ellos solicitó una reunión bilateral con la Presidenta. En la Cancillería se excusan: el premier japonés ya estará en Rusia con Cristina Kirchner y con Rajoy "no hay clima", dicen, para dialogar después de la estatización de Repsol que no incluyó una indemnización. Es decir, la Argentina recibirá a cientos de figuras del ámbito internacional pero probablemente sea el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri quien les saque mayor provecho a estas visitas, en términos políticos, que Cristina Kirchner.
  • Los fondos buitre. La decisión de Cristina Kirchner de reabrir el megacanje de la deuda con los holdouts fue una muestra de intenciones de pago de la Argentina ante el fallo adverso de la justicia norteamericana. La Presidenta espera un gesto de su par de Estados Unidos para que emita un apoyo hacia la Argentina en la Corte norteamericana. Pero hasta ahora sólo recibió frialdad de la administración de Barack Obama y nulas señales de apoyo. "Las relaciones con la Argentina no están en su mejor momento" sintetizó una fuente del Departamento de Estado.
  • El conflicto con Chile. Los tuits de Cristina Kirchner contra Sebastián Piñera potenciaron el conflicto con Chile por la empresa LAN. A la embestida oficial contra la companía de capital chileno por el hangar en Aeroparque se le sumó ahora el malestar del gobierno de Piñera porque la Presidenta puso en dudas que su par chileno se haya desprendido de las acciones de LAN. "Si antes había inseguridad jurídica en la Argentina por la embestida contra LAN ahora se sumó mucho malestar político en Santiago", reflexionó ante LA NACION un funcionario del Palacio de la Moneda. El conflicto no es menor si se tiene en cuenta que el mercado de Chile representa un tercio de los ingresos de las exportaciones que realiza la Argentina al mundo. La mínima amenaza de una venganza chilena implicaría mayor aislamiento comercial para la Argentina y reducción de ingresos.
  • La cumbre de Unasur. Ni siquiera con sus amigos de la Unasur la Presidenta ha dado muestras de acercamiento últimamente. En la última cumbre que se hizo la semana pasada en Surinam la Casa Rosada envió al vicepresidente Amado Boudou y esto no fue recibido con beneplácito por los países del eje bolivariano entre los que se encuentran Venezuela, Cuba, Ecuador y Bolivia.
    Asomarse al mundo puede resultar una tarea sencilla para Cristina Kirchner. El pedido de una reunión bilateral no se le niega a casi nadie en el mundo diplomático. Pero acercarse al mundo para evitar el aislamiento político requiere de otros gestos que hasta ahora Cristina Kirchner no parece dispuesta a emitir.
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