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Occidente debate pero no halla respuesta: ¿hay que intervenir?

Miércoles 04 de septiembre de 2013
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LA NACION

PARÍS.- Durante una visita que hizo ayer el presidente François Hollande a Denain, en el norte de Francia, un ciudadano francés lo interpeló, pidiéndole que no envíe tropas a Siria.

-No enviaremos tropas terrestres. Naturalmente que no -respondió el presidente.

-No, no. No tenemos nada que hacer en una guerra que no es la nuestra. No tenemos por qué ocuparnos de eso. Que los sirios se ocupen. No es nuestro problema -dijo el hombre.

-Todo es problema nuestro -corrigió el jefe de Estado.

Ese ciudadano de Denain es el perfecto ejemplo de lo que piensa, con algunos matices, el 64% de los franceses, el 66% de los norteamericanos, el 50% de los británicos y el 58% de los alemanes, que se declaran en contra de una intervención en Siria. En particular, los europeos.

Escaldada por anteriores engaños sobre las armas de destrucción masiva en Irak, agotada por una crisis económica sin fin, aterrada por el fantasma del terrorismo internacional, la mayoría de la gente cede a la tentación del aislacionismo: "Ocupémonos de nuestros problemas"; "Que se arreglen los árabes", o bien, "Medio Oriente es imposible".

"Las intervenciones en esa región por parte de países centrales pueden demoler fácilmente regímenes que carecen de legitimidad. Pero en sociedades sin tradición cívica o democrática, con profundas divisiones étnicas, sectarismos y desesperados problemas económicos, tratar de elaborar un compromiso posterior es prácticamente imposible", afirma Aaron Zelin, del Instituto Washington para Medio Oriente.

La lista de argumentos en contra de una acción militar es casi tan larga como sus justificaciones: están los pacifistas, que opinan que la violencia llama a la violencia y que la única solución es el diálogo. Los defensores del sacrosanto principio de la "no intervención en los asuntos internos de un país", como China, preocupada porque mañana la comunidad internacional pueda pedirle que rinda cuentas por el Tíbet. Y aquellos que piensan que una serie de misiles sobre blancos estratégicos sin pretensión de derrocar al régimen de Bashar al-Assad es una peligrosa ilusión.

"Un ataque limitado de Occidente contra Siria podría ampliar, en vez de detener, la utilización de armas químicas por parte del régimen", afirma Hamish de Bretton-Gordon, ex comandante británico.

También están los convencidos de que una acción militar desencadenará un conflicto regional de enormes consecuencias, que terminará sumergiendo a los aliados de Occidente como Israel o Jordania, exponiendo además a todos los extranjeros que residen en la zona.

"Si Washington bombardea Siria, no quisiera ser un norteamericano en Beirut al alcance del proiraní Hezbollah", advierte Juan Cole, profesor de estudios de Medio Oriente en la Universidad de Michigan.

No hay que olvidar en esta lista a quienes piensan que Al-Qaeda aprovechará la situación para transformar la región en un gran escenario para la guerra santa, como lo soñó en su momento Osama ben Laden. A aquellos que, por intereses económicos, estratégicos o políticos, como Rusia, rechazan toda intervención. Y, también a los que, por razones electoralistas, se oponen a la decisión de su gobierno, como sucede en este momento en Francia con los partidos opositores.

Es verdad, para la mayoría de los occidentales, Siria parece demasiado lejos, demasiado diferente y demasiado complicada como para sentirse identificados. "Pero la inacción sería más peligrosa que una intervención quirúrgica, pensada y controlada por Estados Unidos y sus aliados", replica Pierre Servan, especialista en cuestiones militares francés.

La lista de los argumentos a favor de una acción "punitiva" contra Siria es mucho más breve que la anterior. Sus argumentos no son, sin embargo, menos sólidos. La primera razón es que el mundo civilizado no puede cruzarse de brazos y mirar cómo miles de civiles inocentes son "gaseados" por un dictador, simplemente para mantenerse en el poder, porque lo hará una y otra vez.

"Si se franquea la «línea roja» y no pasa nada, el mensaje es claro: quien se atreve una vez a violar los acuerdos internacionales, puede atreverse siempre", señala Servan.

El segundo argumento es que no sólo otros dictadores, sino también grupos irregulares están mirando con mucha atención. "La prohibición del uso de armas químicas, respetada por el 98% del mundo, existe porque la comunidad internacional considera que hay ciertas armas que, cuando son utilizadas, no sólo provocan muertes horrorosas, sino que pueden terminar en manos de grupos terroristas. Y esto representa un riesgo para nuestros aliados, como Israel, Jordania y Turquía", declaró el presidente Barack Obama.

La tercera razón de peso es que, a pesar de todos los esfuerzos posibles para lograr un diálogo, la guerra en Siria se intensifica: "Ya hay más de 100.000 muertos y, a juzgar por sus declaraciones, Bashar al-Assad, que quiere «erradicar» a la oposición, no tiene intenciones de negociar", opina Pascale Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS).

A la espera de la decisión de los Parlamentos

François Hollande / Presidente de Francia

"Si la decisión [del Congreso de Estados Unidos] no fuera positiva, entonces no actuaríamos solos, pero no eludiríamos nuestras responsabilidades, apoyando a la oposición en Siria de manera que puedan dar una respuesta"

"Aquellos que tenían dudas sobre las intenciones de Al-Assad, ya no las pueden tener"

William Hague / Canciller de Gran Bretaña

"Apoyamos una firme respuesta internacional [...]en Siria, al tiempo que respetamos los puntos de vista de esta Cámara [de los Comunes]"

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