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Las revueltas árabes / La situación en Siria y su futuro

Pese al miedo, una familia argentina se aferra a su vida en Damasco

El Mundo

Forman parte de los 100 argentinos que decidieron quedarse en Siria a pesar de las amenazas de guerra y de los duros enfrentamientos civiles que hay en las calles.

Tienen la esperanza de que no se derrame más sangre, pero aseguran que viven con mucho temor estas horas de incertidumbre y violencia. La familia argentina de los Nacrach está radicada desde 2005 en Damasco y se niega a abandonar el país gobernado por Bashar al-Assad .

"Acá no hay ninguna zona segura. Siempre estamos expuestos a una bomba, a un mortero o lo que sea que caiga cerca. Pero éste es el lugar que elegimos vivir, tenemos todo aquí, es un hermoso país y no nos queremos ir", dice con tono sereno Yalal Nacrach, un argentino de 48 años que vive con su esposa, Shirin Albakri, sus cuatro hijos y sus padres en la capital siria.

Los Nacrach llegaron a Siria hace ocho años y, a pesar de las advertencias emitidas por las autoridades argentinas sobre la necesidad de abandonar Siria, no están dispuestos a evacuar este país que podría ser atacado por Estados Unidos.

"Espero que todo esto termine rápido y sin violencia, y sin destrucción, porque éste es un país lindo y con un potencial humano muy interesante, sueño como muchos sirios en vivir en paz y tranquilidad", expresa Yalal a LA NACION. Su voz se escucha serena en el teléfono a pesar de las bombas de fondo.

La decisión de los Nacrach de quedarse en Siria no es definitiva. "Tenemos armadas todas las valijas y la documentación en regla para huir en caso de que comience la guerra", dice este empresario.

Yalal es hijo de Delia Yoma, hermana de Zulema, la ex esposa de Carlos Menem. Es dueño de una envasadora de yerba que está ocupada desde hace tres meses por los rebeldes. Se trata de un depósito situado en Duma, una ciudad en las afueras de Damasco. En esa zona hay otras 300 fábricas tomadas por los grupos rebeldes al régimen de Al-Assad.

Ahora los Nacrach viven gracias a una envasadora de yerba más pequeña que está en el centro de Damasco. En Siria, el consumo de mate es muy elevado, como en la Argentina. Pero ése no es el tema de la charla con Yalal.

"La gente vive tensionada y es difícil no tener miedo. Hay alertas de guerra permanentes y empezamos a comprar comida para aprovisionarnos ante un ataque. Toda la población empezó a guardar comida", comenta el jefe de familia. En el caso de que comiencen los ataques de Estados Unidos, Yalal y los suyos tienen previsto irse al Líbano y de allí regresar a Buenos Aires.

Yalal dice que nunca vio el uso de armas químicas en Siria y que sólo escuchó de ello en la prensa. Pero asegura que las bombas y balaceras entre rebeldes y soldados de Al-Assad son permanentes.

Transitar por Damasco puede ser muy peligroso, afirma, y para ir a Beirut hace unos días para tramitar los visados de su familia tardó más de cinco horas en recorrer 150 kilometros. Es que la embajada argentina en Damasco está cerrada. El embajador Roberto Ahuad dejó el lugar por de seguridad hace meses.

En las cercanías de la casa de los Nacrach todo está controlado por el ejército, y en las afueras de la capital están las tropas rebeldes.

"La gente está aterrada y no vemos la hora de que todo esto termine en paz. Confiamos en que nos ayuden a que esto termine en paz, porque queremos vivir aquí tranquilos", insiste Yalal, de los pocos argentinos con valor para quedarse en Siria, donde los minutos y los días se cuentan como años.

La difícil decisión de dejar todo atrás

Los Nacrach, en su casa de Damasco. 
 

Una familia argentina aún resiste en Damasco

  • "Estamos expuestos a una bomba, un mortero o lo que sea que caiga", dijo Yalal Nacrach
  • "Es difícil no tener miedo. Empezamos a comprar comida para abastecernos ante un ataque"
  • Unos se van, otros se quedan

    • 280 argentinos registrados
      Hasta hace unos meses, había 280 residentes argentinos en Siria, según registros de la embajada en Damasco; algunos fueron ayudados a evacuar por la Cancillería y otros lo hicieron por su cuenta
    • A la espera
      Aún quedan cerca de 100 argentinos en Siria; muchos esperan hasta último momento y tienen las valijas listas en caso de un bombardeo o un incremento de la violencia
    • Embajada cerrada
      La representación diplomática argentina cerró su sede en Damasco y se trasladó a Beirut, donde acuden para tramitar sus documentos quienes se disponen a dejar el país
    • Familias mixtas
      También recibieron asistencia de evacuación las familias mixtas, donde había por lo menos un integrante argentino
    • Contacto
      Cancillería afirma que mantiene un contacto telefónico permanente con quienes aún están en Siria
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