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Balance

A dos semanas de finalizar, el blanqueo de capitales sólo logró captar US$ 111 millones

Economía
 
 

Lejos, muy lejos, de la meta de US$ 4000 millones que tenía en mente la presidenta Cristina Kirchner, el régimen de blanqueo de capitales apenas captó US$ 111 millones desde principios de julio hasta ayer.

A dos semanas del final planteado por la ley que habilitó este plan de "exteriorización", el humor de los funcionarios involucrados no es el mejor, dado el rotundo fracaso registrado en estos dos meses y medio. Fuentes oficiales indicaron ayer a LA NACION que la cifra llegó a US$ 104,6 millones anteayer, con US$ 93.800.000 de cedines y US$ 10.800.00 del Baade.

Y si bien las fuentes no quisieron anticipar si la presidenta Cristina Kirchner pedirá la prórroga una vez que el blanqueo termine a fines de este mes, dieron a entender que se le dará una chance adicional. Entre otros motivos, posiblemente el Gobierno no va a querer reconocer antes de las elecciones de octubre que este segundo blanqueo realizado en cuatro años sólo captó el 2,7% del anterior.

De todos modos, en los despachos oficiales recordaron que en 2009 "la mayoría de los fondos entraron en la última semana del plan y, en particular, el último día", por lo que no pierden la esperanza de poder presentar en el plazo original una cifra un poco algo más holgada que la registrada hasta ahora.

Sin embargo, al mismo tiempo, varios funcionarios se arrepienten de haber colocado una vara tan alta en el arranque del blanqueo actual, cuando afirmaron que podía esperarse un volumen similar al logrado hace cuatro años, con 4000 millones de dólares. En particular, se preveía que US$ 2500 ingresaran por el Cedin -en el mercado inmobiliario y la construcción- y US$ 1500 millones por el Baade, destinado a financiar proyectos energéticos.

"No había ninguna necesidad de plantear una meta tan específica", se lamentó una fuente oficial.

Otra preocupación de la conducción del Banco Central es que los pocos dólares que entraron hasta ahora ya salieron del circuito en forma veloz. Es que el Gobierno demoró el arranque de la cotización de ambos instrumentos en la Bolsa de Comercio, una cuestión en la que deberían haber puesto más empeño la Comisión Nacional de Valores y el Ministerio de Economía.

En el Palacio de Hacienda, como ocurre en tantos otros temas, la actitud es de desconcierto y no parece haber ideas para mejorar la performance en las últimas dos semanas del plazo previsto por la ley votada por el Congreso, que, de todos modos, prevé que el Poder Ejecutivo podrá prorrogarla a través de una medida administrativa.

En la AFIP están enfocados en vigilar que el mecanismo funcione en forma aceitada. Y la peor parte se la lleva el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el más entusiasta al inicio del blanqueo , que había intimado personal y telefónicamente a los banqueros para que blanqueen dinero en negro de sus clientes y hasta aporten fondos en blanco, por lo menos, por unos US$ 500 millones. Hasta ahora, según calificadas fuentes del sistema financiero, no ocurrió nada y la perspectiva para las próximas semanas no parece ser diferente. "Esto es un papelón irremontable; ya ni siquiera hay apriete y da la sensación de que prefieren que todo pase rápido", indicó un ejecutivo cercano al Gobierno.

Dado que el oficialismo había planteado este polémico perdón impositivo como un salvavida para combatir la suba del dólar paralelo, el parate inmobiliario generado por el cepo cambiario y el creciente déficit energético, la duda de los economistas del sector privado consultados por LA NACION es qué hará el Gobierno para salir de esta encrucijada. Francisco Gismondi, economista jefe del Banco Ciudad, dijo que "a la luz de los resultados, no tiene sentido dejar la posibilidad de suscribir Cedin abierta; creo que lo que va a pasar es que, después de las elecciones, cada vez el cepo va a estar más cerrado y no mucho más que eso, por lo cual, obviamente, con el dólar blue cada vez más alto".

Hernán Lacunza, director de Empiria Consultores, opinó: "Lo único que les queda es cortar la salida de dólares del turismo, que presentará un déficit mayor al energético, por lo cual pueden tratar de acotarlo por la vía de la suba de la retención de la AFIP o del nivel del gasto en las tarjetas, como en Venezuela". Eso, advirtió, "generará más riesgo de que aumente la brecha cambiaria". La alternativa es que "desdoblen formalmente el mercado cambiario", lo cual, a su vez, parece temerario en un contexto de déficit fiscal y alta inflación.

Luciano Cohan, economista de Elypsis, afirmó: "En el marco de una tendencia declinante, el Gobierno endurecerá más los controles a la compra de dólares [en particular al turismo] y a las importaciones, y si eso presiona sobre el blue, buscará contenerlo a presión y tratará de conseguir dólares para proyectos como el de Vaca Muerta".

Agustín D'Atellis, de la oficialista La Gran Makro, opinó: "La expectativa es que siga ingresando capital al ritmo actual y con posibilidad de acelerarse un poco de aquí en adelante" y analizó que "algo servirá para los mercados a los que estaba orientado, aunque no implique un efecto positivo sobre el saldo de reservas del Banco Central".

Marina Dal Poggetto, del estudio Bein, dijo que el Gobierno podría conseguir más financiamiento con el Club de París y con swaps del BCRA con Brasil y China. Pero opinó que el horizonte no es bueno, ya que "el Gobierno no está acostumbrado a administrar la escasez"..

Del editor: qué significa.
Pese a las grandes facilidades que el Gobierno otorgó para alentar el blanqueo, ya no logra crear la confianza necesaria como para atraer capitales.

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