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Los negocios del poder

Un testigo declaró en la Justicia que Kirchner le dio a Báez US$ 7 millones

Política

Horacio Quiroga, ex socio del empresario, dijo que el ex presidente le daba instrucciones y que ambos tenían participación societaria en la exploración petrolera patagónica

Por   | LA NACION

 
 

Horacio Quiroga , el ex socio de Lázaro Báez que había asegurado que Néstor Kirchner le dio 7 millones de dólares al polémico empresario en una suerte de préstamo personal, ratificó anoche bajo juramento ante la Justicia que vio cómo contaban esos billetes. Aseguró, incluso, ante un escribano que Báez recibía órdenes e instrucciones del ex presidente y dijo a la prensa que supone que ambos eran socios en la exploración petrolera patagónica.

Quiroga llegó ayer a las 15.45, solo, en medio de la tarde helada y ventosa, al desierto edificio judicial de Comodoro Py 2002, en Retiro, para declarar como testigo ante el juez federal Sebastián Casanello, que investiga a Báez por lavado de dinero.

Allí no fue tan enfático como ante los periodistas y el escribano. Según una fuente que asistió a su testimonio, Quiroga dijo que vio el dinero, que estima eran unos US$ 7 millones, y dijo que de una conversación que escuchó se desprende que la plata la mandaba Kirchner, según dijo a LA NACION una fuente que presenció su testimonio.

Antes de declarar se reunió al menos en dos ocasiones con la diputada Elisa Carrió. La última vez fue anteayer, cuando Carrió dejó constancia de su relato en una declaración ante escribano que sus abogados aportaron a Casanello y al juez federal Julián Ercolini, que investiga a Báez por otras causas judiciales.

Quiroga -que declaró durante casi siete horas ante Casanello- fue presidente de Epsur SA y Misahar SA, empresas petroleras pertenecientes a Báez, que recibieron la concesión de áreas de exploración en Santa Cruz. En esa condición narró que en octubre de 2010 recibió en las oficinas de Austral Construcciones, en el sexto piso del edificio del pasaje Carabelas 241, a Osvaldo Sanfelice, el hombre de confianza de Kirchner en el Sur, que les anunció que llegaría el dinero. Y a los pocos días arribaron US$ 7 millones en vehículos y se contaron en las oficinas de Austral.

"Yo vi que estaban contando el dinero", dijo a la revista Noticias y relató que era plata enviada por Kirchner, que murió pocos días después, el 27 de octubre. Ante el juez, dijo que supo que venía de Kirchner a partir de lo que escuchó de esa charla con Sanfelice. "Me dijeron que la plata iba al Sur", dijo Quiroga ante el juez y en el diálogo con la prensa.

Socios del silencio

Previamente, Quiroga habló con LA NACION en el estacionamiento del edificio judicial y, mientras subía en ascensor hasta el cuarto piso -donde está ubicado el juzgado de Casanello-, dijo que creía que Kirchner y Báez eran socios, informalmente al menos, mediante un formato habitual en el negocio petrolero, donde un empresario pone la tierra, y se lleva el 20%, el otro el capital, y se queda con el 80% de la ganancia.

Cuando LA NACION le preguntó si efectivamente ambos compartían el negocio, respondió: "Habría que ver quiénes son los accionistas de Austral Construcciones", la nave insignia del grupo Báez. Aunque aclaró que no le constaba ese vínculo societario.

Ante Carrió y su escribano Guillermo Coto, dijo: " Mis reportes se dirigían solamente a los accionistas, Báez y las indicaciones y ordenes las recibía Báez de Néstor Kirchner". Como si fuera el jefe o quien manejaba todo el negocio desde las sombras.

Cuando LA NACION le preguntó por qué Kirchner daba órdenes, Quiroga relativizó esa afirmación: "Quise decir sugerencias, consejos" y ante el juez Casanello dijo que lo malinterpretaron.

Quiroga admitió que mantiene un juicio laboral con el empresario Báez y dijo que se decidió a hablar ahora porque se indignó cuando en una nota periodística pusieron en tela de juicio su honestidad para manejar las cuentas del polémico hombre de negocios de la provincia de Santa Cruz.

Quiroga fue citado por teléfono a declarar. Le dijo al juzgado anteayer que estaba en Uruguay y que volvería ayer, a las 16. Se ofrecieron a ir a buscarlo a su arribo al país y llevarlo a los tribunales, pero cuando lo volvieron a llamar ayer, dijo que había anticipado su retorno.

Lo cierto es que anteayer, a las 9, no estaba en Uruguay, sino con Carrió y su escribano, según al acta que firmó.

Esa escritura es una suerte de reaseguro más, dado que en esta causa son muchos los que primero confiesan y después se desdicen: Leonardo Fariña y el ex dueño de financiera SGI, conocida como la Rosadita de Puerto Madero, Federico Elaskar, dijeron primero que armaron la ingeniería financiera para sacar del país unos 50 millones de euros de Báez y luego afirmaron que todo era ficción.

La declaración de Quiroga es clave para el juez Casanello: por un lado, porque en su causa se investiga al traslado de dinero en bolsos desde y hacia la Patagonia, como relató Horacio Quiroga y, por el otro, porque para que se compruebe que hay lavado de dinero, debe existir un delito anterior del que provengan los fondos a blanquear. Sus dichos alimentan distintas líneas de trabajo.

Las frases de un hombre clave

Quiroga dijo ante la prensa lo que vio junto a Báez

  • "Mis reportes se dirigían solamente a los accionistas, Báez y las indicaciones y órdenes las recibía Báez de Néstor Kirchner"
  • "Habría que ver quiénes son los accionistas de Austral Construcciones"
  • "Cuando me enteré de la llegada del dinero, tuve una gran alegría porque podíamos empezar la inversión. Me dijeron que la plata iba al Sur"
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