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Una entrevista que no innova, confirma

Opinión

La historia es clara en cuanto es más fácil que un líder político cambie su ideología antes que su personalidad. Circunstancias, conveniencias, intereses, hacen, por lo general, que la primera se flexibilice, mientras la segunda se mantiene.

En términos de personalidad política, hay algunas constantes singulares entre Néstor y Cristina que se mantuvieron inalterables durante los más de diez años que lleva el kirchnerismo en el poder.

En la política interna, es no reunir nunca el gabinete nacional. No lo han hecho en el ámbito nacional, como tampoco lo hizo Néstor Kirchner en sus doce años de gobernación en Santa Cruz. Es muy difícil encontrar otro país en el mundo en el cual se tenga esta modalidad de gobierno.

En la política exterior, es no recibir las credenciales de los embajadores extranjeros. Como se trata de una ceremonia de reconocimiento a un país, a través de su representante, los jefes de los estados más importantes del mundo, incluido los Estados Unidos, siempre reciben personalmente a los nuevos embajadores extranjeros. En la Argentina, en cambio, los dos presidentes del Kirchnerismo han delegado esta función en el vicepresidente o el canciller. Como la anterior, es una modalidad difícil de encontrar en otro país del mundo.

Evitar las conferencias de prensa es otra de las modalidades que se volvió común en los dos presidentes de la década kirchnerista. Esto se hizo extensivo a eludir los reportajes y las entrevistas periodísticas. Las pocas que se realizan, se conceden a medios o periodistas que simpatizan con el oficialismo o -como sucede en el caso de hoy- con medios y periodistas estatales. La última vez que la Presidenta realizó una entrevista periodística fue hace cuatro años.

Puesto en esta perspectiva, el "mano a mano" que hizo con la televisión y la radio pública, no implicó un cambio ni una innovación en cuanto al estilo de manejo con los medios por parte de la Presidenta.

En lo que refiere al contenido y al significado de sus afirmaciones, confirmó y ratificó sus ideas políticas y su visión de la realidad.

Insistió en trazar comparaciones estadísticas con el pasado reciente para defender su gestión; dijo que hay intentos de desestabilización en marcha y los ubicó en el ámbito económico; cuestionó y criticó a los medios de comunicación privados; no buscó tender puentes con la oposición, pese a que ésta acaba de votar su proyecto de apertura del canje en ambas cámaras del Congreso.

Tras la derrota en las PASO y la perspectiva de que el mismo resultado se confirme en las legislativas del 24 de octubre, el reportaje de la Presidenta -con conceptos similares a los vertidos tres días antes en Tecnópolis- muestra que más que intervenir en la campaña electoral, busca mantener intacto su poder para ejercerlo en los dos años de transición hasta la próxima elección presidencial.

La Presidenta, con esta entrevista, no ha innovado ni en personalidad ni en ideología..

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