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El escenario

Entre el revés oficial y el impulso a la UCR de cara a 2015

Política

Es para todos ellos un espaldarazo más simbólico que cuantitativo

Por   | LA NACION

CORRIENTES.- "El que gana se lleva todo", repitieron en la previa (y hasta el cansancio), tanto radicales como kirchneristas. Y así fue. Aunque por una diferencia más estrecha de la que había pronosticado, Ricardo Colombi se encaminaba anoche a convertirse en el primer gobernador reelecto de la provincia y conservar su lugar como único gobernador radical del país.

Pero ese "todo" con el que soñaron unos y otros, y que ayer embolsaba Colombi, incluye otro triunfo que se lee en clave nacional. La victoria del caudillo radical es, a la vez, el oxígeno que le permite a la UCR alimentar el sueño de volver a ser una opción real de alternancia en el poder de cara a 2015, y la última oportunidad (perdida) por el Gobierno para tomar aire nuevo después de la debacle de las PASO y a 40 días de las legislativas generales del 27 de octubre.

El triunfo de Colombi es también, aunque en menor medida, una buena noticia para una parte significativa de la oposición. En Corrientes se dio forma a la mentada "coalición opositora" que a nivel nacional es imposible. En Encuentro por Corrientes (ECO), el frente que postuló a Colombi, convergieron el radicalismo, PRO y el PJ disidente, que aportó al futuro vicegobernador, Gustavo Canteros, un hombre del cordobés José Manuel de la Sota.

El de ayer es para todos ellos un espaldarazo más simbólico que cuantitativo. Está claro: el peso electoral de Corrientes, que el mes próximo elegirá sólo tres diputados nacionales, no es sustancial. Sí lo es la victoria de una coalición opositora un mes después de la caída del kirchnerismo en las primarias.

De todos modos, el radicalismo procurará que el rédito por la victoria no se "reparta" tan fácilmente entre los socios de ECO. No fue casual que ayer en el búnker de Colombi figuraran dirigentes de la UCR nacional de la talla de Ernesto Sanz, quienes se esperanzaban en un cambio de aire con vista a las elecciones de 2015.

"Las palabras mueren en quien gobierna, y el que gobierna es un radical", razonó anoche, pícaro, un viejo dirigente del partido.

En la otra vereda quedó "Camau" Espínola, pero, sobre todo, el Gobierno. La apuesta de Cristina Kirchner por el intendente fue clara desde el primer día de la campaña. El ex sciolista reúne varias características que suelen resultarles atractivas a la Presidenta: es joven, leal y agradecido, como él mismo se definió hace pocos días.

De hecho, una de las habilidades que le reconocen, aunque molestos, sus adversarios, es la de haber destinado los cuantiosos fondos que le bajó la Nación a obras bien visibles: centenares de cuadras de pavimento y asfalto, viviendas, reformas en plazas y parques y miles de nuevos cupos en planes como el Argentina Trabaja. La Presidenta no sólo le hizo llegar recursos. También le asignó la supervisión de la campaña al ministro de Agricultura, Norberto Yauhar. Tras la derrota del ministro en su provincia, Chubut, la tarea recayó en Daniel Scioli.

Tal como hizo con el candidato a diputado e intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, en Buenos Aires, el bonaerense intentó apuntalar a su ex discípulo correntino.

Hace veinte días reunió a los gobernadores del PJ en esta ciudad. Viajaron también el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y el diputado Eduardo "Wado" de Pedro. Cristina Kirchner le dio un último empujón hace una semana, con el anuncio de la construcción de una autopista en la capital. Plagó a "Camau" de elogios y habló loas de su gestión. Pero evitó estar presente. Prefirió la videoconferencia. Este hecho resultó clave para la ajustada derrota que anoche sufría el referente de la Casa Rosada en Corrientes.

Al kirchnerismo todavía le queda en pie la carta de Fabián Ríos, que peleaba palmo a palmo la intendencia de la capital con el actual vicegobernador, Pedro Braillard Poccard. El actual diputado nacional del Frente para la Victoria del FPV podría convertirse en el único ganador entre los perdedores. En las elecciones de 2009, en las que se presentó como candidato a gobernador y Espínola ganó la intendencia, lo habían votado cerca del 30 por ciento de los correntinos.

Anoche, la disputa por el gobierno municipal era de final abierto y con más del 40 por ciento de los votos para cada uno de los candidatos.

Tal como ocurrió con las PASO hace poco más de un mes, la elección correntina deja más desafíos e incógnitas que certezas.

Colombi dijo anoche sin dudar que la interpretación de su triunfo es "la misma" que la del 11 de agosto: castigo para el Gobierno, y oportunidad para la oposición. Parecía demasiado confiado, para un recuento al que todavía le queda un buen trecho.

Como sea, las cartas vuelven a repartirse a partir de hoy. Sin ballottage correntino, las legislativas de octubre quedan solas en el cierre del calendario electoral.

Los próximos días dirán en qué medida la victoria de un frente opositor en una provincia enemistada con el Gobierno que representa menos del tres por ciento del padrón nacional suma una ficha de peso al ajedrez nacional..

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