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Antonio Spadaro: "Este papa es un volcán de ideas y de visiones"

El Mundo

El cura jesuita que entrevistó a Francisco dice que fue una "experiencia espiritual"

Por   | LA NACION

ROMA.- "En un determinado momento me di cuenta de que a este papa no se lo puede entrevistar en el sentido de que es un volcán, un volcán de ideas, de visiones, de referencias."

Palabras del padre Antonio Spadaro, director de la prestigiosa revista La Civiltà Cattolica, de los jesuitas y autor de la histórica entrevista con el Papa, difundida anteayer, que causó gran impacto en todo el mundo por el llamado a no condenar a homosexuales, divorciados vueltos a casar o mujeres que cometen un aborto.

Jesuita siciliano de 47 años, teólogo y periodista, autor de diversos libros, en diálogo con LA NACION Spadaro confesó que, para él, la entrevista -que duró más de seis horas, divididas en tres días- fue más bien una "experiencia espiritual". Y aseguró que lo que más le impactó fue la reflexión de Jorge Bergoglio sobre la Iglesia vista como un hospital de campaña.

-¿Alguna vez se imaginó que entrevistaría a un papa?

-No, nunca. Absolutamente nunca.

-¿Cómo nació esta histórica entrevista?

-A principios de junio, nos reunimos en Lisboa con los directores de las revistas de los jesuitas del mundo y decidimos pedirle una entrevista al Papa. Vi al Papa poco después, en una audiencia que, en junio, concedió al personal de La Civiltà Cattolica y ahí le hice la propuesta de hacer una entrevista sobre temas de la compañía de Jesús y en general de la Iglesia. Él se quedó muy perplejo.

-¿Le resultó difícil convencerlo?

-No, en el sentido de que al final hizo todo él. Yo le hice la propuesta y él la recibió muy dubitativo. Me dijo que no le gustaban las entrevistas porque cuando le hacían una pregunta, la respuesta adecuada no se le ocurría hasta cinco minutos después, cuando ya era demasiado tarde. Pienso, además, que al Papa le gusta la conversación, pero no las fórmulas rígidas y quizá para él la entrevista es una forma rígida. Pero bueno, lo pensó y me dijo que podíamos intentarlo, que le mandara las preguntas y que él trataría de escribirme las respuestas. Después nos vimos en Río de Janeiro el 26 de julio cuando concelebré por la mañana misa junto a él y a otros jesuitas. Ese día, el Papa tenía una agenda apretadísima, pero era una explosión de energía. Le entregué entonces un sobre con unas 20 preguntas. Volví de Río y después de unos días me llamó. Me dijo que lo había pensado y que era mejor que habláramos. Me dio una cita y fui a verlo a la residencia Santa Marta.

-¿Y cómo fue el encuentro?

-Fue verdaderamente una experiencia espiritual. Inmediatamente, percibí su autoridad, es algo que realmente me emocionó. Fue como si lo hubiera conocido de antes, porque inmediatamente fue una relación de gran profundidad. Como si hablando con él no hubiera barreras. Por eso digo que, para mí, no fue una entrevista, sino una experiencia espiritual. Un ejemplo: fui a la entrevista con el grabador y una libreta en la que tomaba notas. Pero en un determinado momento me di cuenta de que a este papa no se lo puede entrevistar, en el sentido de que es un volcán, un volcán de ideas, de visiones, de referencias... Yo me sentía ridículo tomando notas. Y además sentía que eso creaba una barrera. Así que sólo grabé.

-De todas las respuestas, ¿cuál fue la que más lo sorprendió?

-Todo fue una sorpresa: el modo de hablar, su disponibilidad, su apertura, su inmediatez, su profundidad, su cortesía. Al punto de que no sólo me ofreció algo para tomar, sino que fue él, el Papa, el que me lo sirvió. Pero lo que más me sorprendió es su reflexión de la Iglesia como un hospital de campaña. Para mí, es el punto más notable de la entrevista porque es ahí donde ofrece su visión de la Iglesia.

-En la entrevista no se habla del banco del Vaticano o del escándalo de monseñor Ricca. ¿Por qué?

-Porque no me interesaba. Lo que me interesaba era entrar a la gran visión de este hombre, no en polémicas periodísticas.

-¿El Papa le pidió revisar la entrevista antes de su publicación, controlarla?

-La releímos juntos.

-¿Y le pidió eliminar algo?

-No. Fueron cambios pequeños, relativos casi siempre a formas de expresión.

-¿Hubo algún tema sobre el que haya impuesto un veto?

-Absolutamente no.

-¿Qué importancia tiene que un papa conceda entrevistas?

-El Papa dice que tenemos que ser extraordinariamente normales. Yo creo que no es su costumbre dar entrevistas, pero era una situación especial porqueLa Civiltà Cattolica siempre tuvo una relación estrecha con los papas: Juan XXIII revisaba sus páginas. Y el Papa sabía que esta entrevista sería divulgada en todo el mundo al mismo tiempo..

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