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"Me apuntó y me pegó; pero voy a volver"

Política

Massa redobla la apuesta y regresará hoy a La Matanza

"Me apuntó, me tiró con la gomera y me pegó . Si hubiera tenido una pistola, me daba una balazo acá." Con la camisa abierta, en el interior de la Trafic que ayer lo llevaba a Merlo, luego del ataque que frustró la caravana en La Matanza, Sergio Massa señalaba la marca inflamada en el pecho a sus compañeros de lista, Felipe Solá y Darío Giustozzi. Cuando terminó de cambiarse, los volvió a mirar: "Ahora no puedo pensar en otra cosa que no sea en la próxima caravana en La Matanza". Volverá hoy.

La caravana en Ciudad Evita había comenzado como una fiesta , con buena participación de vecinos y un Massa hiperactivo, que no desaprovechaba invitaciones para descolgarse del camión y fotografiarse con vecinos, saludar a comerciantes o alzar bebes. "No dejemos que nos roben la fiesta con tres piedrazos. No entremos en pánico, por Dios", fue su primera reacción.

Un minuto después, como si nada hubiera pasado, Massa elegía con su fotógrafo las mejores imágenes de la caravana y el eje discursivo que deberían respetar sus aliados si eran consultados por la agresión. "No hay que transformar esto en una guerra. Nosotros lo único que buscamos es que la gente nos elija y que la tolerancia crezca. No olviden que somos propuestas, gestión y futuro", repetía a los suyos.

A su lado, Giustozzi sacudía la cabeza. "Me equivoqué. Pensaba que el problema estaba en Lomas de Zamora", sostuvo, en alusión al piquete que habían sufrido el jueves en los pagos de Martín Insaurralde. "Creí que Fernando Espinoza tenía otros códigos", continuó, en referencia al mandamás de La Matanza.

"Esto nos va a pasar cien veces. Lo que vimos es una consecuencia del resultado del 11 de agosto. Creo que hay gente que no imaginó lo que pasó en las urnas", siguió Massa.

"Hay tipos que ahora sienten la necesidad de hacernos saber que son los dueños de la tierra. Que la tienen alambrada", lo secundó Solá.

Giustozzi siguió: "Está claro que el mensaje es que no nos van a dejar caminar tranquilos".

Luego redondeó Massa diciendo: "Hay que seguir tranquilos. No dejemos que nos arruinen lo que hasta recién era una fiesta. Las tres piedras son una anécdota. Que otros den explicaciones, nosotros tenemos que dar propuestas".

A esa altura Giustozzi bromeaba: "Si era una propuesta por cada agresión, ¿cuántas propuestas vale una piedra? ¿Cuatro?", se preguntó.

La catarsis parecía completa. Pero no para todos. Sentado en el fondo de la Trafic, el senador provincial Baldomero Álvarez, que se incorporó recientemente al Frente Renovador y que revistaba como uno de los responsables de la caravana, no soltaba su teléfono. "Nos dijeron que nos iban a dejar en paz", repetía.

Para cuando se bajaron de la Trafic, lo peor parecía haber quedado atrás. Pero Massa seguía con la idea fija de volver. Anoche lo tenía definido. "Vuelvo mañana [por hoy] a La Matanza. Por la tarde. Voy a hacer una visita", le dijo a LA NACION. No quiso decir a quién visitará..

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