Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Oficiarán una misa por víctimas de abuso en una escuela de San Isidro

Un libro de investigación recientemente editado sacó a la luz el infortunio vivido por un grupo de estudiantes que padecieron los excesos de un profesor de arte

Viernes 11 de octubre de 2013
SEGUIR
LA NACION
0

"Tenemos que lograr que nuestra luz sea mayor que nuestra oscuridad." Es la reflexión de Eduardo Cazenave, rector general del Colegio San Juan El Precursor, de San Isidro, al confirmar que el próximo 23 habrá una misa para pedir perdón por el sufrimiento que tuvieron hace 40 años varios estudiantes que sufrieron abusos por parte de un profesor de arte.

No es una novedad, pero ha sido un episodio mantenido en silencio durante muchos años por esa institución y por muchas de las familias cuyos hijos sufrieron el atropello del artista y profesor de plástica Peter Malenchini, quien fue separado de ese colegio de varones en 1975, con el sigilo propio de la época.

Habían pasado 25 años del egreso y, en medio de una reunión de organización de un viaje para celebrar esa fecha, un ex alumno develó el secreto que lo atormentaba: el profesor de arte había abusado de él. Carlos Gontad, Charly para sus amigos, se desahogó y se enteró de que no vivía solo ese padecimiento. En muy poco tiempo, al menos nueve compañeros más de aula contaron su dolor.

Prescripto el delito, habían pasado 25 años, los compañeros de curso decidieron difundir el padecimiento y señalar públicamente a Malenchini. En 2004 enfrentaron la televisión y contaron su padecimiento. Hablaron con Malenchini, y la confesión también se vio en la TV.

Un ex alumno del mismo colegio, el periodista Nicolás Cassese (más joven que los estudiantes abusados), decidió investigar la cuestión y hablar con buena parte de los involucrados, de las víctimas u de sus familias, y alumbró el libro El secreto de San Isidro , con el cual terminó de darle voz a un suceso encubierto por años.

Uno de los primeros lectores fue Cazenave, egresado en 1985, que no dudó en enfrentar y afrontar el pasado. Habló con algunos de los abusados, entre quienes se cuentan Juan Carlos Belgrano, el padre Juanqui, y su hermano Luis María, Tupa. Luego, envió una carta a toda la comunidad -incluso a los ex alumnos- y se reunió con los estudiantes secundarios y les habló de aquel pasado.

Hace pocas horas envió otra carta en la que en nombre del colegio les pidió perdón a las víctimas, sus amigos y familiares. "Perdón por las omisiones y por los silencios. Perdón sin condicionamientos ni justificativos", añade. Y convocó a una misa para "seguir creyendo que la luz brilla más que la oscuridad y que la verdad realmente (nos) libera".

"Si el Papa puede pedir perdón, el colegio también puede pedir perdón sin condicionamientos", sostiene Cazenave, al aclarar que las actuales autoridades de la institución no pretenden juzgar cómo se trató la situación hace 40 años.

En diálogo con LA NACION, el rector del establecimiento contó ayer que en sus días de estudiante "no tenía ni la menor idea" de aquellos sucesos y admite que el libro de Cassese lo ayudó. "Uno cree que cuando de algo no se habla es porque la herida está cerrada. Y la herida no está cerrada", agregó.

Está convencido de que los pasos que da en estos días el colegio son los adecuados. Aunque admite que la repercusión que alcanza en la comunidad le da pudor: "Los padres agradecen muchísimo lo que hacemos y sobre todo después de las explicaciones que les hemos dado a los alumnos".

"Imagino una misa de mucha gente, pero de un tono muy intimista", dice Cazenave, al advertir de manera enfática y reiterada que los pasos que ha dado están vinculados con la necesidad del perdón. "No queremos hacer marketing", plantea.

La reacción de las víctimas de Malenchini parece contundente: la camada 76 asistirá a la misa y anhela que sea el padre Juanqui quien la oficie. "Es una oportunidad para que más personas vayan sanando sus heridas", fue la escueta respuesta del sacerdote ante la consulta de LA NACION sobre si iba a oficiar la misa, cuyos detalles tendrá que coordinar el capellán del colegio.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas