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Cumplió 22 años la radio del hospital Borda

En La Colifata festejaron con una emisión especial; "rompió el cerco del gueto", dijo su fundador

Martes 15 de octubre de 2013
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LA NACION
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Pionero en el ámbito de los medios alternativos, el proyecto radial del Hospital Borda, La Colifata, cumplió 22 años. Desde su origen, La Colifata construyó un puente entre el adentro y el afuera de los muros del Borda. Su aniversario representa un éxito comunicacional que nadie, ni los propios internos, pudo imaginar.

Cada tarde de sábado, entre las 14 y las 18, los internos se sientan en semicírculo en uno de los patios del neuropsiquiátrico y, junto a un grupo de invitados, comparten sus vivencias y charlan sobre política, deportes y espectáculos. El resultado es el programa de radio.

El pasado miércoles 2, ese ritual festejó su aniversario número 22 con una transmisión especial desde los patios del hospital, con la participación de la radio Rock & Pop y un show de la banda Illya Kuryaki. Fue la ocasión ideal para revivir los comienzos del proyecto.

En sus orígenes, según recordó Alfredo Olivera, su fundador, La Colifata surgió como una columna especial para una FM comunitaria. Los internos se pasaban un grabador y el cassette se enviaba a la radio. Después recibían otro, con los comentarios y preguntas de los oyentes. "Se invertían los roles, y los pacientes se convertían en oyentes. Contaban su modo de ver el mundo; era una dinámica de ida y vuelta", contó Olivera, quien también recordó que el nombre La Colifata resultó de una propuesta de los oyentes.

Al principio, la radio funcionó como un diálogo en diferido a través de cassettes. Un día, dos oyentes les donaron una antena de 1 watt, que emitía a 100 metros a la redonda. Y más tarde, tras una oportuna llamada al programa de televisión Sorpresa y media , que conducía Julián Weich, el Comando Sorpresa les trajo una antena de mayor alcance, que es la que hasta hoy funciona en los techos del Borda. El resto del equipo lo aportó un grupo de donantes particulares, incluido el "móvil colifato", un Citroën verde que hoy se puede ver estacionado en la entrada del hospital.

Otro de los presentes en los festejos fue el conductor radial Lalo Mir. Entre varias anécdotas, recordó la de Gaspar, un interno del Borda que ya había salido, pero que una y otra vez regresaba a visitar a sus amigos hospitalizados. "Vuelvo porque el cemento del afuera es más duro que el de adentro", fue la explicación de Gaspar, según contó Lalo Mir.

Por el programa especial del miércoles también pasaron Julio y Eber, uno de los primeros movileros, quien recordó haber conocido el mar gracias a La Colifata. Julio, otro de los "colifatos", recordó un programa junto a la actriz Soledad Villamil y otros cinco internos de Open Door a punto de salir de la colonia neuropsiquiátrica para ir a una casa de medio camino. "Fue una nota preciosa que nunca me voy a olvidar", contó Julio.

En diálogo con LA NACION, Cristian Ruggeri, de 35 años, que está internado desde 2008 y participa con un microprograma de entretenimiento y política, explicó que lo mejor del proyecto es la "libre expresión sin censura" y que, para él, es "terapéutico". "Me ayudó a expresar lo que tenía adentro", agregó. En la emisión del miércoles opinó a favor de la "desmanicomialización", es decir, por "el cumplimiento de las leyes 448 de la ciudad y la ley nacional 26.657: internaciones breves; que el paciente pueda elegir de manera consensuada la medicación, y más reinserción familiar, laboral y social".

En efecto, muchos de los murales que dan al patio, pintados por los internos, dicen: "Puentes donde hay muros"; "Que el miedo a la locura no baje las banderas de la imaginación", y "En un mundo de locos estar cuerdo es una locura". Otros, más recientes, rememoran los episodios de la represión de meses atrás, en los que intervino la Policía Metropolitana. A pocos metros del pasto raleado y las veredas de cemento del patio, las obras en el taller protegido número 19, donde el gobierno de la ciudad pretendía instalar un centro cívico, siguen paradas.

Para Alfredo Olivera, la permanencia del proyecto durante estos 22 años responde a varios factores. "Desde el inicio no fue pensado como entretenimiento ni como un espectáculo, sino en lo interesante que podía decir una persona internada y su modo particular de ver el mundo desde el encierro. No era gente que quería parecerse a una radio normal, sino adultos cuestionándose sobre la vida, y eso le dio una potencia comunicacional increíble", explicó Olivera. El fundador destacó además que La Colifata "ayudó a mucha gente a salir de la internación" y "que pudieran gestionar su vida de manera autónoma". "Se rompió el cerco del gueto a través de la inclusión social", sintetizó. Mientras contestaba, los "colifatos" se le acercaban para saludarlo y pedirle que los dejara hablar en el programa especial en vivo que, una vez más, los tendría como protagonistas.

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