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Autoclásica cerró con una concurrencia récord

Unas 50.000 personas asistieron a la 13ª edición de la feria de vehículos; se exhibieron 600 autos y 300 motos

Martes 15 de octubre de 2013
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PARA LA NACION
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Ver un Porsche 906 circular por la calle es poco común. Y si detrás aparece un Renault Grand Prix de 1906, seguido por un Jeep Willys preparado para la Segunda Guerra Mundial (con ametralladora y todo) y un camión lechero Chevrolet de 1929, la escena es tan especial que sólo puede verse en la tradicional exposición anual de Autoclásica.

La decimotercera edición de este festival de motos y automóviles organizado por el Club de Automóviles Clásicos de la República Argentina (CAC), que finalizó ayer, se realizó, como todos los años, en el Hipódromo de San Isidro, y tuvo una concurrencia récord de más de 50.000 personas.

Para organizarla, el CAC convocó a más de 45 clubes de automóviles y motos del país. Todos aportaron autos deportivos de lujo, vehículos centenarios, camionetas militares, utilitarios, autos de carrera, motos, colectivos y lanchas que poblaron el predio. En total se exhibieron 600 autos y 300 motos, todos vehículos de más de 30 años de antigüedad, en su estado original y en perfecto funcionamiento.

"Autoclásica busca revivir la historia de la industria automotriz, que apasiona tanto a los hombres como a las mujeres de la Argentina. Hay autos que nunca antes se vieron, y otros que nunca faltan. Nos tomamos siete meses para la diagramación y la selección de los vehículos, y este esfuerzo se ve en la calidad del contenido", explicó a LA NACION Alejandro Daly, presidente del CAC.

Este año se sumaron dos novedades especialmente atractivas. La primera fue una pista para la circulación de los coches, donde la gente podía ver en funcionamiento autos de carrera, jeeps militares y motos clásicas. La otra fue la incorporación de un stand con antiquísimos vehículos de vapor, entre los cuales resaltaba un gigantesco tractor de 11.900 kilos fabricado en 1912.

Además, como todos los años, se diagramó la muestra con diferentes temáticas para sorprender al público y darle un orden al contenido. Autoclásica se sumó a los festejos por los 100 años de Aston Martin, y por eso en un sector se dispuso la mayor reunión de ejemplares del auto célebre por trasladar a sus aventuras al personaje James Bond.

Para todo público

También hubo stands dedicados a los 60 años de Lamborghini, y Sport Prototipos Argentinos, que brillaron en el automovilismo deportivo de la década del 70. En todos los casos, los organizadores buscaron exhibir los vehículos en orden cronológico. Esto permitió que el público menos conocedor pudiera apreciar los cambios y las evoluciones en el diseño de las marcas.

"Nuestro público se está expandiendo. A los fanáticos que vienen siempre se suman los curiosos, que por ahí no restauran ni saben mucho de autos, pero disfrutan de todo el paseo. La gente se identifica con los autos, los abuelos les muestran a los nietos cuál fue el primero que se compraron, la gente se acuerda del auto que tenían cuando eran chicos", señaló Daly. Y, efectivamente, ayer eran muchísimas las familias, con miembros de todas las edades, que recorrían la feria.

"Ven, con este auto se corría cuando yo era chico. Así fue que me hice fanático", les explicaba un padre a sus hijos, señalando un Chevrolet Baufer rojo de 1969.

Uno de los sectores que siempre son de los más concurridos de la feria es el Autojumble, un predio dedicado a la venta de repuestos, bibliografía y antigüedades vinculadas con el automovilismo. Hasta allí se acercaron muchas personas que restauran coches con el objetivo de encontrar la pieza más difícil de conseguir. "Vengo todos los años, me gusta la historia del automovilismo argentino y además estoy restaurando un auto, así que aprovecho y busco lo que necesito", explicó Patricio Bianchi, un ingeniero porteño que visitaba la feria con su mujer y su pequeña hija. "La nena ve los autos y se quiere subir, así que se engancha también", agregó divertido.

El Autojumble es el más grande de América del Sur, por lo que atrae también a restauradores y coleccionistas de países vecinos, que se suman a la propuesta.

Autoclásica es también un momento esperado por los coleccionistas y los clubes que en esos días muestran el trabajo realizado durante todo el año. "Me gusta escuchar las historias de la gente, que se acerca y por ahí te cuenta que aprendió a manejar en este auto, o que tal otro era el auto de su abuelo", relató Claudio Di Rosa, un martillero de Don Torcuato que hace diez años empezó a restaurar un antiguo Ford T y se convirtió en un apasionado. "Para mí, esto es mi cable a tierra. Te aleja de lo cotidiano, te transporta a otro mundo. Y se enganchó toda mi familia, incluso mis hijos de 19 y 12 años", agregó Di Rosa.

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