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El Pompidou dedica una de sus salas a Gyula Kosice

En el concurridísimo museo parisino, el artista argentino de origen húngaro, de 86 años, es uno de los protagonistas de una muestra de arte moderno

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PARA LA NACION
Viernes 25 de octubre de 2013
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PARÍS.- En el quinto piso del Centro Georges Pompidou se respira ese aire de los días previos a una inauguración. Un técnico, subido a un elevador, posiciona el spot que ilumina la maqueta de un arquitecto indio, otro limpia unas vitrinas con guantes y los cinco conservadores del Museo Nacional de Arte Moderno hacen los últimos ajustes. Decenas de personas trabajando que se pierden y se reencuentran en los 5000 metros cuadrados y las más de 50 salas de esta planta dedicada al arte moderno. Allí se inauguró Modernités Plurielles, 1905-1970 (Modernidades plurales), una exposición que busca contar la historia del arte moderno de manera global. En una consagración para su carrera, una de esas salas estará dedicada exclusivamente al artista argentino Gyula Kosice (1924), cofundador del movimiento artístico Madí.

En este espacio desde donde puede contemplarse media París, está todo listo. Los neones de la escultura lumínica Madí (1946) están encendidos, dos shaped canvas están colgados y hay agua en la maqueta de la Ciudad hidroespacial (1947). Todos los que se detienen para observar cómo quedó el espacio parecen satisfechos. "Es una sala que todo el mundo adora. Es magnífica y extremadamente coherente", confiesa a LA NACION la conservadora Catherine Grenier, curadora de la muestra.

Cada 18 meses, el Pompidou renueva las obras de su colección permanente expuestas en el cuarto y el quinto piso. Estas dos plantas albergan entre 1500 y 2000 obras, pero el acervo del Pompidou supera las 90.000. Algunas están guardadas y otras son prestadas o están siendo restauradas.

Una sala entera para el arte de Kosice
Una sala entera para el arte de Kosice. Foto: Nathalie Kantt

La rotación permite mostrar más material y más artistas que forman parte de la colección del museo. La muestra que inauguró anteayer exhibe 1000 obras, 400 artistas y 47 nacionalidades. "Queremos mostrar que no hay una modernidad, sino varias. Cada vez que exponíamos la historia del arte moderno enfocada en las corrientes europeas, como el cubismo o el dadaísmo, muchos artistas quedaban afuera. Esta vez, queremos mostrar artistas del mundo entero. Reintegrar gente que fue excluida", precisa la curadora.

Kosice es uno de ellos. No es el único argentino, pero sólo él tiene una sala entera. Interesado por su trabajo, un equipo del museo viajó en 2011 a Buenos Aires y visitó al artista en su taller. Luego de ese encuentro, este poeta, filósofo y teórico, que vivió en París, decidió donar 13 de sus obras al Pompidou, que ya tenía otras dos. Las quince podrán verse ahora en la muestra y forman parte de la colección del museo.

"El movimiento Madí anticipó muchas cosas que luego se verían en otras corrientes. Fue extremadamente inventivo, y es un jalón del arte argentino. Kosice es uno de los fundadores de este arte concreto, y creador de una dimensión utópica colectiva. Además, vivió en Francia. El hecho de que nos haya donado una parte de sus creaciones es muy importante, y queremos homenajear ese gesto", explica Grenier.

Ferdinand Falk nació en Kosice cuando la ciudad todavía era húngara, y a los cuatro años emigró con su familia a la Argentina y creció en Almagro. Quedó huérfano a los 10 años y a los 16 eligió su nombre artístico. "No sólo fue un precursor en muchas áreas, como la interactividad o el uso de materiales como el neón o el agua, sino sobre todo un pensador de su arte y de su tiempo. Es el creador de un pensamiento filosófico, de un idioma poético y de una obra plástica, tres producciones volcadas a instaurar los fundamentos de una utopía autogeneradora que se basa en la fe de que es posible inventar el futuro dándole forma, de que el pensamiento poético y el científico pueden coexistir", explica la conservadora Camille Morineau.

En 1957, mientras representaba al movimiento Madí en la Bienal de San Pablo, Kosice obtuvo una beca de la embajada de Francia que le permitió residir un tiempo en París. En 1962, ya célebre y reconocido con el premio de escultura del Instituto Di Tella, se instaló con su familia en la capital francesa. Fue aquí donde dio forma a uno de sus proyectos más utópicos e innovadores: la Ciudad hidroespacial . En 1974, cuando expuso esta obra en el espacio Pierre Cardin, fue saludado unánimemente por la crítica. "Es creador de una verdadera identidad intelectual y artística argentina. Transformó Buenos Aires en centro neurálgico del renacimiento del arte en América latina", agrega Morineau.

La exposición también exhibe obras ópticas y cinéticas de Horacio García Rossi, Julio Le Parc y Martha Boto; fotos del chileno Sergio Larraín; arte conceptual con Margarita Paksa y León Ferrari, y una sala titulada "Indigenismo", con cuadros de Figari y José Antonio Terry.

Kosice llegó el fin de semana. Quizá la vista desde lo alto del Pompidou le inspire otra ciudad utópica.

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