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La decisión de no emitir billetes mayores a $ 100 le cuesta cada vez más al BCRA

El costo de emisión aumentó 144% en dos años y representa el 71% de los gastos de la entidad; advierten que debería haber papeles de al menos $ 200

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LA NACION
Lunes 28 de octubre de 2013
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La obstinada resistencia del Gobierno a emitir billetes de mayor denominación que el de $ 100 para adecuar parte del circulante a los valores que se convalidan en las transacciones diarias y, de esa forma, facilitar las operaciones, le resulta cada vez más cara al Banco Central (BCRA).

Los datos del balance de la entidad correspondiente a 2012 permitieron comprobar no sólo que el banco acentuó fuertemente sus pérdidas operativas (y sólo logra anotar ganancias en el saldo final por ajustes contables), al pasar a operar como un simple apéndice de las necesidades del Tesoro nacional.

Además permitieron observar que una parte importante de ese quebranto respondió al aumento de 144% que la entidad debió asumir en los dos últimos años en sus gastos por emisión monetaria. Este ítem, que ya representaba el 42% del total de sus gastos generales en 2005, supone ahora el 71% de éstos.

El salto en este tipo de gastos "llega al 51% anual cuando se compara el estado de resultados del balance de 2011 con el del año pasado. Es mayor que el aumento del 43% interanual que registraron los egresos generales, lo que confirma que es un renglón que va ganando peso en la estructura general de gastos", observó el economista Gastón Rossi, director de la consultora LCG.

Rossi detalló que este fuerte salto en el costo por la impresión de billetes es "básicamente consecuencia del empecinamiento del Gobierno en no reconocer la inflación, manteniendo el billete de 100 pesos como el de mayor denominación". Pero también aportó a acelerar este gasto la masificación de la versión del billete que lleva el rostro de Eva Perón, cuya confección resulta más onerosa, por los detalles que tiene. "Hay un impacto en los números por esa decisión", reconoció una fuente del BCRA.

Vale recordar que el papel moneda que lleva la imagen de Eva había sido originalmente creado con fines conmemorativos, para conmemorar el 60° aniversario del fallecimiento de quien fuera la segunda mujer de Juan Domingo Perón. Y que, como tal, había sido diseñado con una serie de atributos que, al multiplicarse masivamente su emisión para la circulación, se vuelven costosos. Algunas de esas cualidades y el magnetismo que mantiene la figura de Eva en algunos sectores se combinaron incluso para que esos billetes resulten más apreciados como suvenires o piezas de colección en el exterior (se vendían a US$ 50 en la vereda del The Marquis Theatre de Broadway, en Nueva York, cada noche tras la función de la ópera Evita , y se ofrecen hoy a través de los portales de compras eBay o Amazon a precios que van de los 25 a los 50 dólares) que para quienes se ven obligados a darle un uso cada vez menos útil en el país, y más de una vez encuentran problemas para que les sean recibidos por temores a una falsificación.

Durante 2012, y pese al magro o nulo crecimiento de la economía (según se trate de cálculos oficiales o de mediciones privadas, respectivamente), la base monetaria aumentó 37%. Esto obligó al BCRA a poner en circulación 716 millones de nuevos billetes netos, 80% de los cuales correspondió a los de la más alta denominación. Esto derivaría meses más tarde, por caso, en el agotamiento de las letras del abecedario para designar las series de la versión clásica del billete (la que lleva la imagen del general Julio Argentino Roca), lo que se haría oficial a fines de junio del presente año. Desde entonces, los nuevos billetes de Roca, vienen con una "A" agregada a la primer letra, además de coexistir con los de Evita.

Pero en la actualidad ya el 90% de los nuevos billetes que salen a la calle son de $ 100, al punto que la oferta de billetes se ve ya notoriamente desbalanceada: de los 3766 millones de unidades de papel moneda emitidas, 2281 millones pertenecen a billetes de 100 pesos, es decir, el 61%. En 2007, antes de que Cristina Kirchner llegara al gobierno, representaban el 41% del total de la oferta.

El resto de la oferta actual se reparte entre los de $ 2 (11,3%), los de $ 50 (9,3%), los de $ 10 (8,8%), y los de $ 5 (8,1%) y los de $ 20 (1,5%) cada vez más difíciles de hallar.

La exigencia de emitir cada vez más y más billetes de la mayor denominación que contempla la oferta actual deriva, obviamente, de la pérdida de valor de éstos, producto de la sostenida y elevada inflación de los últimos años. Los últimos cálculos privados indican que para igualar el poder de compra que tenía un billete de $ 100 hace diez años se necesitan 5 billetes y medio de la misma denominación hoy. Y medido contra una moneda dura, por caso el dólar estadounidense, es el billete "más grande" en moneda local menos útil de toda la región, sólo detrás del bolívar venezolano.

"Aun si se tomara la inflación oficial de los últimos diez años se justifica un billete de 200 pesos", suele explicar el economista y ex funcionario del BCRA, Francisco Gismondi, para quien el Gobierno pareciera incluso querer ignorar hasta la tasa de inflación que mide. "Desde ya que si emitieran un billete de 500 o de 1000 pesos bajarían los costos, porque aumentaría la capacidad de emisión aun con una menor necesidad de colocar unidades en circulación, es decir, sería más eficiente", concluye.

Paradójicamente, un informe interno del BCRA, en 2009, ya aconsejaba la emisión de billetes de $ 200 y 500. Incluso se analizaba ilustrarlos con los Premios Nobel argentinos, el Perito Moreno o una imagen de un tero, para acompañar los festejos del Bicentenario. Pero la idea se archivó cuando el Gobierno decidió contratar a la ex Ciccone Calcográfica, en manos de un oscuro fondo de inversión (cuyos dueños aún hoy se desconocen) para paliar las deficiencias productivas de la Casa de Moneda, tarea que quedó en manos de los nuevos ejecutivos de esa impresora, sospechados de estrechos lazos con el vicepresidente, Amado Boudou.

Las claves de ?un problema endémico

Mayores pérdidasSegún el balance 2012, ?el BCRA sufrió pérdidas mayores, que sólo atenuó por ajustes contables

Impacto de la emisiónMientras que los gastos totales de la entidad subieron 43% respecto ?del año anterior, los ?costos de emisión aumentaron 51%

Inflación en billetesEl BCRA se ve obligado ?a emitir cada vez mayor cantidad de billetes, producto de la inflación? y de no imprimir papeles de más de $ 100 de valor unitario


Del editor: qué significa.El Gobierno no quiere emitir billetes superiores a $ 100 para no admitir los altos niveles de inflación. Y resiente así las finanzas del BCRA.
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