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Una alternativa al eterno retorno peronista

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LA NACION
Lunes 28 de octubre de 2013
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Los votos virtuales de las PASO se han visto confirmados por los votos reales de las elecciones de ayer. El kirchnerismo, que obtuvo un poco más del 54% de votos en 2011, ahora orilló el 30%. Los dos años de transición de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no serán un lecho de rosas.

Pero quienes hablan de fin de un ciclo cometen un severo error. Si podemos hablar de un ciclo en las tres décadas de democracia recuperada, ése responde a un único nombre: el de la hegemonía peronista.

Los casi seis años de Raúl Alfonsín y los dos de Fernando de la Rúa son perturbaciones menores. Aunque el peronismo administre el Estado con maquillaje neoliberal, o travestido de populismo izquierdista, siempre es el partido del poder.

Sin él, dice el sentido común, nadie podrá gobernar.

Ahora, con la irrupción de Sergio Massa, ha entrado en escena un nuevo protagonista: el peronismo moderado, ¿tal vez "republicano"? Hacia él migrará pronto la mayoría de los otros peronistas, y no hay nada que reprocharles.

Quizá la decadencia argentina se acentúe, quizá no. Lo cierto es que el mito del eterno retorno se reforzará.

Creemos, sólo como hipótesis, que una genuina alternativa de poder, que compitiese de igual a igual con el peronismo, que representara cabalmente a sectores sociales que el peronismo desdeña o descuida, haría más competitivo nuestro sistema político y -quién sabe- hasta ayudaría a construir un país más justo y también más moderno.

Soñar no cuesta nada. No hablemos de pactos o de alianzas. Se trataría, más bien, de una Mesa de Consenso o de Unidad, que empezaría por coordinar sus acciones en el nuevo Congreso, que contribuiría a la gobernabilidad y que no aceptaría ninguna violencia institucional.

De profundizarse los acuerdos, esa fuerza podría, a fines de 2014, presentar un programa básico y elegir un candidato presidencial común. Primero, el programa; después, el candidato.

Hay tres partidos, o grupos de partidos, aptos para compartir este espacio. Se requieren desprejuicio, generosidad y visión de futuro.

Dos de estos grupos han dado el paso inicial en la ciudad autónoma, con la experiencia de UNEN. Pero no es suficiente.

El tercer grupo es Pro, rival hasta ayer de los otros dos. Su jefe, solo, ya se cree candidato; tampoco es suficiente.

¿Qué suman? Importantes gestiones en dos grandes distritos (Capital y Santa Fe) y un partido con estructura nacional (la UCR). Y un amplio arco ideológico afirmado en el centro, con salidas a izquierda y derecha.

Binner, Cobos, Sanz, Carrió y Macri, ¿juntos? Ya estamos escuchando los gritos. "¡Gorila!"; "¡Derechista!"; "Con ésos ¡nunca!"

Mientras la mezquindad y la penuria imaginativa dominen a la oposición en la Argentina, seguiremos atados a la noria peronista, con nuevos o viejos colores.

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