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Cosiendo juntos la trama de una mayor inclusión social

Sociedad

Ecobolsas, un proyecto que busca ofrecer trabajo a jóvenes en situación de calle

Por   | Para LA NACION

César, integrante del proyecto Ecobolsas, en plena tarea. 
 

Son las 10.30 de la mañana del jueves y, en el primer piso de la Parroquia de Jesús Misericordioso, en Villa Urquiza, un coro de voces joviales se alza por encima del barullo de las máquinas de coser: el ambiente es cálido, bien casero, de trabajo y alegría. Sobre una mesa de madera, munido con una regla, marcadores y tijera, César corta unas telas estampadas. Hace cinco años que éste joven, de 34 y oriundo del porteño barrio de Pompeya, vive a la intemperie, alternando sus noches entre las calles de Retiro y Tribunales (y, cuando el mal tiempo lo sorprende, en algún parador).

"Conocí Ecobolsas por los chicos con los que ando todo el día, y que participaban del proyecto. Empecé porque me divertía trabajar con la gente que frecuento, algunos desde hace años; me fue gustando y acá estoy", cuenta César con una sonrisa, y admite que el trabajo manual siempre le gustó. Cuando era chico, acompañaba a su abuela mientras cosía y, con su ayuda, le hacía la ropa a su muñequito de He-Man. Hoy, su rol en Ecobolsas consiste en cortar y diseñar las bolsas: eso es lo que más disfruta.

Ecobolsas tiene como objetivo integrar socialmente a jóvenes de entre 18 y 35 años que viven en situación de calle, induciendo en ellos la cultura del trabajo a través del aprendizaje de la confección de bolsas ecológicas. A partir de su venta a empresas y particulares, se busca generar un ingreso que haga al proyecto autosustentable en el tiempo.

El emprendimiento nació en 2009, cuando Patricia Frankel y su marido, que participaban como voluntarios en las ollas populares de Barrancas de Belgrano, empezaron a sentir que servir un plato de comida no era suficiente. "Creíamos que los hijos de las personas que iban a comer allí eran candidatos al mismo tipo de vida. Por otro lado, había muchos que pedían un trabajo pero, porque no tenían un domicilio o documentos, no lo conseguían", explica Patricia. "Lo que queríamos, era generarle una oportunidad a esa gente en situación de calle. Tenían todo el día libre y pensábamos que el estar ocupados iba a generar un cambio en sus vidas: efectivamente, fue así".

Con una donación inicial de $2.000, "hicimos coser unas bolsas y, con una radiografía, armamos un esténcil con el logo de Ecobolsas", explica Patricia. Esta mujer de 61 años, recuerda como si fuese ayer la gélida noche de julio en la cual, en mitad de la plaza de Barrancas, mientras se servía la comida, pidió que le prestasen atención. Ante la mirada desconcertada de los comensales, levantó una bolsa por encima de su cabeza y preguntó quién quería pintarla. Silencio de misa. Al cabo de unos minutos, alguien dijo "yo". "Pusimos la bolsa sobre la mesa y, con la luz tenue de los faroles, Jacqueline, que tenía 17 años y fue nuestra primera participante, empezó a pintar; y todo el mundo se fue juntando a su alrededor.". Ese fue el comienzo.

Tras una larga peripecia y gracias al apoyo de su párroco, se consiguió contar con un espacio fijo para el taller, los martes y jueves de 9.30 a 13.30, en la parroquia de Rivera 4755, Villa Urquiza. Esos días, los diez chicos que conforman Ecobolsas saben que tienen que llegar a horario y bañados. Para eso, se toman el tren en Retiro, ya que suelen merodear esa zona; o, si ese día no funciona, llegan "zapateando", como explica "Ninja", uno de los costureros. Se trata de un grupo que se conoce desde hace años, y sus integrantes han atravesado juntos la odisea que implica sobrevivir en la calle: "Intentamos salir adelante juntos", confiesa César.

"Al tener que levantarse esos días a la mañana y venir a trabajar, la cabeza se les cambia. Cada hora que están ocupados, es una hora que se le gana a las adicciones", señala Patricia. Para ella, "la única forma de generar algo diferente en estos pibes es construyendo vínculos con adultos responsables que le devuelven la confianza en ellos mismos, algo que les falta mucho".

Son los mismos jóvenes quienes se ocupan de hacer cumplir las reglas básicas de convivencia, distribuir las tareas - cada uno tiene un rol determinado- , y realizar la administración general para que el emprendimiento funcione. El pago del día, por ejemplo, se consensua entre todos de acuerdo al dinero existente en caja. Además, reciben asistencia para resolver las diversas problemáticas que enfrentan, desde la falta de documentos, hasta las adicciones y la vivienda.

"Apostamos a que el trabajo dignifica y desarrolla potencialidades: los pibes descubren cosas que ni ellos mismo saben que tienen", concluye Patricia. César no oculta sus anhelos con respecto a este proyecto: "Queremos que esto crezca mucho más. Ambiciones, tenemos todos."

Para continuar adelante con su tarea, Ecobolsas necesita la donación de una máquina de coser recta portátil con 12 puntadas, entre otros insumos. Aquellas empresas y particulares que quieran colaborar mediante una donación o la compra de bolsas, contactarse con Patricia: (011) 15-5835-1467 / patriciafrankel@yahoo.com.ar o con Dora: 1553280815, dorajoven@gmail.com.

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