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La imagen del "relato" nos cuesta demasiado

La celebración de un contrato millonario para filmar los actos de la Presidenta es un nuevo ejemplo del despilfarro oficial del dinero de los contribuyentes

Sábado 23 de noviembre de 2013

La imagen de un gobierno suele ser muy cara a sus integrantes. Pero a los argentinos que solventamos con el pago de impuestos todos los gastos que involucra la propaganda oficial , nos sale especialmente cara.

Para muestra del despilfarro oficial del dinero de los contribuyentes vale un botón: la nueva licitación para filmar todos los actos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a todas luces millonaria. La convocatoria fue llevada a cabo por la Jefatura de Gabinete, en ese momento a cargo de Juan Manuel Abal Medina, y sólo recibió una oferta, de la firma Prensa Satelital SA , vinculada a quienes ya se encargaban de la misma tarea desde 2003 a través de La Corte SRL. La nueva contratación llevaría el costo a 52 millones de pesos.

Por la larga y muy específica lista de requisitos contemplados en el pliego de la licitación pública, todo indicaría que éste fue hecho a la medida de la empresa que resultó adjudicataria. Además de exigir que el personal técnico y operativo deba estar disponible los siete días de la semana y las 24 horas, se requiere un mínimo de tres salas de posproducción, edición y transmisión con capacidad de operación simultánea; un "estudio completo de 350/400 metros cuadrados en la Capital Federal"; una grúa especial para paneos a altura variable con personal capacitado para operarla, y que la sede operativa de la empresa esté en la ciudad de Buenos Aires, además de experiencia y capacidad para transmitir en forma simultánea desde "cuatro o más lugares" diferentes del territorio argentino, para cubrir las apariciones por videoconferencia de la Presidenta desde distintos puntos del país.

Casualmente, todos los requisitos exigidos coinciden con la disponibilidad actual del único oferente, Prensa Satelital SA, empresa que se constituyó en marzo de 2004 y cuyos socios fundadores fueron Pablo Monzoncillo (que participaba en representación de La Corte SRL) y Martín Carlos Demarco.

Los contratos millonarios para las transmisiones oficiales que se suceden desde la llegada del kirchnerismo al poder llaman la atención por disponer el Gobierno de la TV Pública (Canal 7), que, además de ser la emisora televisiva oficial, cuenta con decenas de equipos de cámaras, camiones de exteriores y cronistas de calle.

Pero todo parece poco cuando se trata de difundir la obra del Gobierno y los actos oficiales, hasta el punto de confundir, una vez más, al Poder Ejecutivo, ocupado circunstancialmente por una determinada fuerza política, con el Estado, que es de todos los argentinos.

Tampoco es la primera vez que el Ejecutivo paga sumas millonarias a privados. Recientemente, luego de que un fallo judicial le ordenara a la Jefatura de Gabinete a hacerlos públicos, la productora PPT, de Diego Gvirtz, se vio obligada a difundir las copias de los contratos que mantiene con Radio y Televisión Argentina (RTA) para la emisión del programa 6, 7,8 en la TV pública. De acuerdo con la documentación dada a conocer, el Gobierno destina 2 millones de pesos por mes por un promedio de seis emisiones semanales.

También, merced a un pedido de información pública realizado por la ex diputada Silvana Giudici, actualmente presidenta de la Fundación LED, se conoció que la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) gastó 490 millones de pesos el año pasado en gastos de publicidad, y que este año se van a destinar a ese fin 510 millones de pesos, con los que podrían otorgarse anualmente más de 90.000 asignaciones universales por hijo (AUH) adicionales a las que hoy se brindan, según los cálculos de la entidad. Se trata, como puede apreciarse, de cifras totalmente desproporcionadas y que, según Giudici, "no se justifican de ninguna manera".

El incesante incremento del gasto en publicidad oficial sólo se explica por la obsesión del Gobierno por consolidar y eternizar un proyecto de poder, inundando las pantallas con la propaganda gubernamental. De acuerdo con el presupuesto vigente, se preveía gastar en "prensa y difusión de los actos de gobierno" un total de 753 millones de pesos; sin embargo, en julio último se decidió extender esa partidas presupuestaria en 439 millones de pesos, lo cual proyecta un total de 1192 millones, sin contar las transmisiones de fútbol.

Asistimos, así, a distintos ejemplos del populismo como filosofía política.

En el deporte, el Estado se ha convertido en virtual dueño del negocio del fútbol, al tiempo que el programa Fútbol para Todos, curiosamente, se ha transformado en uno de los principales vehículos masivos para difundir los actos de gobierno y las campañas oficialistas contra la oposición, mientras se resiste a admitir publicidad comercial de empresas privadas. Otra forma de populismo guarda relación con las onerosas contrataciones de artistas y, en particular, de actores, productores y cineastas, mediante subsidios para películas y programas de televisión.

El uso arbitrario e indiscriminado de los fondos oficiales para sustentar todo tipo de propaganda de los actos de Gobierno ya es una marca registrada del kirchnerismo que, en su afán por seguir yendo "por todo", vuelve a subestimar a toda la sociedad argentina, olvidando el reciente mensaje de las urnas y la necesidad de terminar con el gasto público improductivo.

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