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Preacuerdo con España por la expropiación de YPF

La Argentina le ofreció a Repsol pagarle con "activos líquidos", posiblemente bonos en dólares, por la estatización; serían US$ 5000 millones; la empresa española decide mañana si acepta la propuesta

Martes 26 de noviembre de 2013
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A 19 meses de la estatización de YPF, un puñado de funcionarios y empresarios de primera línea de la Argentina, España y México alcanzaron un principio de acuerdo para zanjar el conflicto que causó, en abril del año pasado, la expropiación por parte del gobierno de Cristina Kirchner del 51% de las acciones de Repsol en la petrolera.

El encuentro , del que nada se había informado, empezó por la mañana y terminó bastante después del mediodía. En el salón de reuniones del piso 33 de la torre de YPF, en Puerto Madero, se vieron las caras el ministro de Industria de España, José Manuel Soria; el director general de Pemex, Emilio Lozoya; Isidro Fainé, presidente de Caixabank (los dos últimos, principales accionistas de Repsol), y Nemesio Fernández Cuesta, director general de Negocios de la firma española. Los anfitriones fueron el ministro de Economía, Axel Kicillof; el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini; el embajador argentino en España, Carlos Bettini, y el dueño de casa, Miguel Galuccio, que preside la petrolera casi desde su estatización.

Al final de la reunión se difundió un escueto comunicado. Fue la primera bandera de paz que se agitó entre las partes en medio de un conflicto comercial y político que incluyó diatribas a uno y otro lado del Atlántico, peleas en tribunales internacionales (Repsol presentó una demanda contra el país en el Ciadi) y la apertura de sumarios por parte de la Comisión de Valores contra los directores de Repsol en YPF (dado que aún retiene el 12% de las acciones, le corresponden dos sillas en el máximo órgano de la empresa).

"Se ha arribado a un principio de acuerdo acerca de la compensación por la expropiación del 51% del paquete accionario de YPF ocurrida en abril de 2012, sujeto a ratificación de los máximos órganos rectores de Repsol. Tal principio de acuerdo implicará fijar el monto de la compensación y su pago con activos líquidos, y que ambas partes desistirán de las acciones legales en curso", sostiene el párrafo más sustancial del comunicado. Trascendió que el monto acordado es 5000 millones de dólares. El preacuerdo debe ser aprobado mañana por el Consejo Directivo de Repsol.

El término "activos líquidos" es la clave del convenio, ya que abre la puerta a que tanto Repsol como la Argentina moderen sus pretensiones iniciales para lograr la firma de la otra parte.

La española, por caso, quería un resarcimiento inicial de 10.500 millones de dólares, que luego aumentó. Pero de acuerdo con fuentes cercanas a la negociación, el pago rondaría los US$ 5000 millones, como quería originalmente el gobierno argentino.

La Argentina, en tanto, se comprometió a pagar en "algo que Repsol pueda convertir fácilmente en dinero", como explicó uno de los negociadores argentinos. Serán entonces bonos o herramientas financieras similares. Fue una concesión de Kicillof, Zannini y Galuccio. El presidente de YPF, a través de Emilio Lozoya (de Pemex), le había enviado a Repsol una propuesta mucho menos interesante, en la que le ofrecía el pago de US$ 1500 millones más un 47% de una sociedad controlada por YPF que explotaría concesiones en la formación Vaca Muerta, que de acuerdo con la Argentina sumaría US$ 5000 millones.

El trabajo que finalizaron ayer en Buenos Aires los representantes de los gobiernos de España, México y la Argentina es el epílogo de un período de lobby, marchas y contramarchas que comenzó el verano pasado y cruzó varias fronteras.

A fines de febrero, Fainé visitó a la presidenta Cristina Kirchner en la Casa de Gobierno, luego de una gestión de Galuccio. El español volvió a su país con la primera propuesta de pago a Repsol, que Brufau rechazó de plano.

Una operación similar repitió cinco meses atrás Lozoya, que volvió a quedar truncada por Brufau. A esa altura, el presidente de Repsol se convirtió en el principal escollo, de acuerdo con el gobierno argentino, para zanjar la cuestión. Por lo que la Argentina cambió la estrategia: hizo llegar a oídos de Brufau que el país haría un pago unilateral por no más de US$ 1500 millones para cumplir con la ley de estatización. Y este mes el presidente de Pemex, que tiene el 9,4% de Repsol, cuestionó a Brufau en medios españoles. Entre otras cosas, criticó que la compañía obtuvo ganancias inferiores al promedio de las petroleras y lamentó los supuestos altos sueldos de los conductores de la empresa.

En el medio, la presión del gobierno español a favor de un acuerdo convenció a Brufau de enviar un emisario ayer a la Argentina.

Desde una mirada geopolítica, el papel de Pemex para inclinar la balanza fue fundamental. Por primera vez en años, México asiste a un proceso de apertura de la inversión petrolera, un hueso que estuvieron esperando morder durante años las principales petroleras del planeta. Repsol, enfrentada con Pemex, corría riesgo serio de perder su oportunidad. Un esbozo de ese pensamiento pareció filtrarse ayer en el comunicado enviado por YPF. "Las partes coinciden en que el presente principio de acuerdo contribuye a normalizar y fortalecer los históricos vínculos entre los tres países y sus empresas", explicó.

Desde su llegada a YPF, Galuccio puso entre sus principales objetivos al frente de la compañía alcanzar un acuerdo con Repsol para legitimar su gestión a los ojos de los inversores internacionales. Al principio encontró algunas dificultades, principalmente en Kicillof, que era viceministro de Economía y había sido el principal impulsor de la estatización de la empresa. Kicillof consideraba que la gestión de Repsol en la empresa local había sido tan mala que debía, incluso, hacer una retribución a la Argentina.

Galuccio, que creció como empresario en el pensamiento liberal de Londres, sabía en cambio que debía alcanzar un acuerdo creíble para recuperar el prestigio perdido tras la estatización. El presidente de la compañía quiere hoy mismo comenzar a disfrutar de esas mieles: espera que la acción de YPF pegue un salto en las bolsas de Nueva York y de Buenos Aires. Uno de sus colaboradores ironizaba ayer: "Vamos a tener que cerrarle el grifo a tanta inversión que va a querer venir".

Galuccio también aguardará otro premio. Cree que en la próxima reunión de directorio de YPF los directores de Repsol dejarán de votar en contra todas las mociones del accionista mayoritario, el Estado, como lo venían haciendo.


Del editor: qué significa. El acuerdo es vital para conseguir inversiones que el país necesi-ta, no sólo en el sector petrole-ro; parece una muestra más del giro de la política oficial.
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