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"Prefiero ser directora"

La actriz confiesa por qué decidió ser madre soltera y habla de "Anna y el rey", la nueva versión del clásico "El rey y yo", que se estrenará aquí el jueves.

Viernes 10 de diciembre de 1999

LOS ANGELES.- Su impecable traje verde agua resalta con el azul de su mirada, aquella misma que inmortalizó en esa escena de "El silencio de los inocentes" cuando su personaje se encontraba cara a cara por primera vez con el asesino psicótico Hannibal Lecter, vidrio blindado de por medio.

Es domingo por la tarde y Jodie Foster se disculpa por lucir "esta terrible cara de cansancio" -que, a decir verdad, resulta imperceptible-, al tiempo que cuenta que hace apenas unas horas ha volado a esta ciudad desde Nueva York y que Charles, su pequeño hijo de 14 meses, no resistió el frío y coronó su viaje con una fuerte gripe que la ha tenido en vilo toda la noche. Sin embargo, y pese al lógico agotamiento, se muestra inmensamente feliz y no es difícil reconocer que hay legitimidad en ello. "Me siento plena con todo lo que he hecho hasta ahora; tengo 37 años, hice todo lo que he querido y ahora está Charlie a mi lado, que corona toda esa plenitud".

Ciertamente, esta mujer pequeña, de voz fuerte y maneras delicadas, graduada con honores en Literatura de la Universidad de Yale, ha sabido caminar durante toda su vida tomada de la mano de la fortuna. "Cuando tenía dos años empecé a filmar comerciales, casi por casualidad, y desde ese momento no dejé de actuar jamás -recuerda Foster-. He pasado toda mi infancia en un estudio de televisión. Siempre me hice notar, desde muy pequeña." Parte de ese hacerse notar, probablemente, fue la cualidad que le abrió todas las puertas y que redundó en la atención inmediata de Martin Scorsese, quien apenas con verla supo que ese frágil cuerpito y esa personalidad desbordante serían el modelo ideal para Iris, el personaje de la prostituta infantil que coprotagonizó "Taxi Driver" y al que Travis Bickle (De Niro) trataría de persuadir para dejar las calles y volver al hogar. Aquel papel le valió a Foster su primera nominación para un Oscar y significó el comienzo formal de una carrera que ya lleva 34 años.

"Ana y el rey", que se estrenará el jueves próximo en la Argentina, es una superproducción basada en la historia de Anna Leonowens, la maestra inglesa que sirvió durante la época victoriana en la corte del rey Mongkut de Siam, educando a sus 58 hijos, es la nueva versión de "El rey y yo", el clásico con Deborah Kerr y Yul Brynner. Y es, casualmente, el film número 34 para esta actriz.

"Esta película fue para mí un redescubrimiento de toda ésa época por medio de la literatura -cuenta-. Para encarnar a Anna, un personaje del que todos conocemos algo, pero solamente pocos saben a ciencia cierta los detalles sobre su vida, leí muchísimo, no sólo las memorias que la propia Anna Leonowens escribió sobre ella sino también otros libros, que escribieron diversos autores e historiadores acerca de su vida. También viajé a Tailandia y a China, un año antes de comenzar a rodar el film, para ponerme más en contacto con todo lo que la cultura oriental representa. Y realmente fue muy interesante, éso fue lo que me atrajo del papel."

-¿Cómo podrías definir a esa mujer, tan opuesta a su época?

-Anna es un personaje muy complicado, ciertamente. En la vida real, ella era una mujer muy estricta, muy dura para entrar en razones porque era -y ella lo sabía- muy inteligente, y por sobre todo muy intolerante. A la vez era estrictamente moral por un lado, pero, por el otro, también era muy abierta, innovadora y muy desafiante, y se animó, por ejemplo, a romper las reglas inquebrantables que existían con respecto al trato que recibía el rey. Probablemente fue eso lo que la llevó a entablar con él una relación de amistad en principio y un romance al final, con características muy peculiares porque se trataba de una simple mujer inglesa, maestra de escuela, y él, la máxima autoridad de la nobleza de Siam.

-Ella era una madre soltera, y esa particular circunstancia de su vida se destaca mucho en el film. ¿Te sentiste identificada con ese aspecto del personaje que toca tu vida muy de cerca después del nacimiento de tu hijo?

-Ahora que lo pienso, a lo largo de mi carrera he interpretado muchísimas madres solteras... La historia de este personaje es particularmente difícil en ese punto porque ella acaba de enviudar, y en esa época para una mujer sola, con altas aspiraciones, el hecho de tener un hijo que mantener significaba una responsabilidad tal vez demasiado grande. Su maternidad está encarada por el costado de la supervivencia: Anna toma a su hijo y se va a un país con una cultura totalmente desconocida para ellos, otro idioma, otras costumbres, otra religión... Y todo termina saliendo bien para ambos, con mucho esfuerzo, claro, pero finalmente todo sale bien.

-Para muchas personas, convertirse en padres afecta sus vidas profesionales, les da otra mirada de la vida, se vuelven más sensibles, más tolerantes... ¿Cómo fue para vos el nacimiento de tu hijo?

-Realmente no puedo decir que vea un gran cambio en mi carrera, con excepción de que hay determinadas cosas que ya no me molestan como antes, las dejo pasar, las tomo más relajadamente. Si hay un ruido en el set en el medio de una escena, si se cae una luz, si el clima no permite filmar ese día... En ese tipo de cosas sí, me noto menos intolerante, y eso es bueno. Pero no sé si puedo atribuírselo a mi maternidad, o simplemente a que ya tengo muchos años en esta profesión y creo que fui entendiendo que ese tipo de cosas pasan, son "normales" y esperables. También puede ser que estoy agotada como jamás antes -sonríe cansinamente- y por eso no me importa que se caiga el mundo...

-¿Qué te sorprendió más sobre la maternidad?

-El ver cómo mi vida pasó totalmente a un segundo plano y la de mi hijo se convirtió en el centro de todo... O cómo uno puede encargarse de otro ser humano con tanta dedicación, amor, cariño, devoción. Lo del cansancio es un buen ejemplo. A mí me gusta dormir mis nueve horas por día, y bueno, en el último año no he podido hacerlo, pero no me molesta... Me agota -sonríe-, pero no me molesta...

-La decisión de ser madre soltera probablemente tenga este tipo de costos; toda la responsabilidad pasa por una sola persona...

-Probablemente, pero está bien igual. Muchas veces me preguntaron si no estaba mal criar a mi hijo sin un padre, pero sinceramente yo no creo que exista una fórmula para tener una familia... Por el contrario, cuántas familias viven en una situación caótica y sus hijos sufren probablemente mucho más por tener a sus dos padres juntos que si vivieran separados... No sé, no creo en las fórmulas, creo en el amor de una madre o un padre para con su hijo, cualquiera que sea la circunstancia.

Todo sobre mi hijo

Contrariamente a una idea generalizada que existe según la cual la actriz niega hablar de su condición de madre soltera -presuntamente por las escasas certidumbres que existen sobre la identidad del padre de su hijo-, Foster no cesa de relatar anécdotas en las que el pequeño Charlie es el indiscutido protagonista. Todo en el mismo tono, mezcla de aguda inteligencia con espontáneo sentido del humor, que deriva en una imagen cautivantemente nueva de la actriz. "La gente se cree que soy seria, y ésa es la apreciación más errónea que puede existir sobre mí -dice entre risas, y como una justificación a la abrupta frase que pronunció momentos atrás respecto de su delgadez posembarazo ("me alimento como una vaca") y que provocó una dura mirada de desaprobación por parte de su manager.

-En tu carrera has actuado, producido y dirigido. ¿Qué es lo que más te gusta?

-Como todo trabajo, siempre hay algo que te gusta y algo que te desagrada. Pero si pongo todo en la balanza, prefiero ser directora. Actuar está directamente relacionado con tus sentimientos, y eso es lo que he hecho toda mi vida, casi como buscando un camino. Dirigir es algo nuevo para mí, y como todo lo que es nuevo tiene siempre un sabor especial.

-¿Observás a los directores con los que trabajás, te nutrís de la experiencia de otra gente?

-Definitivamente, sí. En ese sentido, la persona que más me enseñó sobre dirección fue Scorsese, no sólo técnicamente sino en cuanto a la mirada crítica que él tiene de la realidad, una visión descarnada que se mantiene en todos sus films y que yo admiro muchísimo. Esta vez, con Andy (Tennant, director de "Anna y el rey"), descubrí casualmente el lado opuesto de lo que remarco en Scorsese. Andy tiene una visión muy especial para narrar historias como si fueran cuentos de hadas, con mucha magia en las imágenes... Y lo bueno es que no es temeroso de embarcarse en un proyecto enorme como fue esta película, por ejemplo, en la que por momentos estábamos rodeados de elefantes, o en el medio de un río en una barca... En este punto de mi carrera, yo nunca hubiera podido dirigir una película como ésta. Prefiero hacer proyectos que no impliquen tanto desgaste en materia de preproducción y producción...

-Tu próximo proyecto es, precisamente, como directora de un film. ¿Cómo será "Flora Plum"?

-Es una historia muy linda, sobre una acróbata que viaja con un circo en los años 30. Es una especie de personaje legendario que me interesó mucho porque es una visión diferente de esa época.

Para "Flora Plum", no obstante, no será Foster quien interprete el papel principal -de hecho aún no sabe con certeza si encarnará algún papel secundario o si se concentrará en estar detrás de la cámara-, sino Claire Danes, la joven actriz que interpretó "Romeo + Julieta" junto con Leonardo Di- Caprio en la versión de Baz Luhrmann, y a Cosette en "Los miserables", de Bille August. "Claire me parece ideal para este personaje -dice la actriz-. Tiene la candidez necesaria para interpretarlo y la lleva hasta el punto justo para no caer en algo infantil."

Por Valeria Agis Especial para La Nación

Perfil de una estrella

Su verdadero nombre es Alicia Christian Foster, pero sus hermanos insistieron en llamarla Jodie desde el día de su nacimiento.

Jodie fue la segunda actriz en la que pensó el director George Lucas para interpretar a la Princesa Leia en la "Guerra de las galaxias", en 1977.

El 30 de marzo de 1980, el por entonces presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, sufrió un atentado contra su vida. El autor del hecho, John Warnock Hinkley, confesó después que lo había hecho para emular al personaje de Robert De Niro en "Taxi Driver" (que en el film intenta asesinar a un candidato presidencial) para impresionar a Jodie Foster, de la que estaba perdidamente enamorado.

Foster fue la primera actriz que recibió dos premios Oscar de la Academia de Hollywood antes de cumplir sus treinta años. El primero de ellos por su actuación en "Atrapada", en 1988, donde interpreta a una mujer abusada sexualmente y el segundo por su papel como la agente del FBI Clarice Staling en "El silencio de los inocentes", en 1991.

Jamás tomó clases de actuación.

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