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Las fuerzas de Capriles, víctimas de la maquinaria mediática oficial

Como nunca, el gobierno reforzó su ofensiva comunicacional y postergó a la oposición

Lunes 09 de diciembre de 2013
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CARACAS (Para LA NACION).– Lo que no se ve, no existe, dice un viejo axioma periodístico convertido en credo mediático para el oficialismo venezolano. Cuando las urnas municipales se cerraron anoche, la llamada "artillería del pensamiento" hizo el balance del proceso electoral con su puntería más afinada que nunca: siete canales públicos convertidos en canales privados del chavismo; las dos grandes cadenas privadas temerosas ante cualquier reacción del Palacio de Miraflores, y Globovisión, en otro tiempo el único canal crítico del país, sumado a la causa revolucionaria a golpe de talonario.

Un panorama desolador para la oposición democrática y para su líder, Henrique Capriles, sobre quien pesa una de las peores sentencias para un político: la invisibilidad pública.

Y es que el oficialismo ha perfeccionado su aplanadora mediática. Conquistada la televisión, comprado el mayor diario del país (Últimas Noticias contó ayer en su puente de mando, una vez más, con la presencia de la diputada oficialista Desireé Santos Amaral, encargada de dar el visto bueno a los titulares de la trascendental jornada electoral) y amenazados el resto, sometidas las radios y convenientemente dirigido el mayor sitio web de noticias, el chavismo mediático parece hoy una trituradora.

"Maduro profundizó en pocos meses las medidas de Chávez. Vamos paso a paso, sin freno, hacia la presencia de una comunicación única, que en definitiva es la tesis de la hegemonía en todos los ámbitos de la sociedad y de la vida del venezolano", resumió el comunicólogo Marcelino Bisbal.

El estudio realizado por la ONG Monitoreo Ciudadano así lo atestigua. Nicolás Maduro ordenó 156 cadenas obligatorias de radio y televisión desde el 5 de marzo, día de la muerte de Chávez, hasta el 15 de noviembre. Un total de 130 horas, para una media diaria de 30 minutos en todos los canales del país. La receta fue aún más intensa para los canales estatales: 93 minutos por día.

Una vez comenzada la campaña, el presidente aumentó la presión: 49 minutos "encadenados" por día y 108 minutos en los canales públicos. En cambio, Capriles, que recorrió 130 municipios en su "cruzada nacional", sólo salió una vez en directo por televisión, pese a haberse convertido en el jefe de campaña de los 337 candidatos de la Mesa de Unidad Democrática (MUD).

"Son importantes las palabras de Capriles, porque viene de hacer una campaña nacional impresionante. Aunque no las vieras por televisión", azuzó Luis Carlos Díaz, especialista en nuevas tecnologías.

Ante tamaño apagón informativo, el equipo de Capriles lanzó su propia televisión digital, que ayer emitió en directo durante varias horas. Lo mismo hizo el diario El Universal con las emisiones a través de su web, una aventura audiovisual que nace con la intención de convertirse en una ventana para la libertad de expresión para un país que las está cerrando a ritmo vertiginoso.

Sin medios, pero con miles de ciudadanos que a través de las redes reportaron al minuto lo que pasaba en la jornada electoral. Convertidos en el ojo público de todos los rincones, los tuiteros airearon los abusos de los motorizados oficialistas para amedrentar a los votantes opositores. También multiplicaron las imágenes de irregularidades y abusos oficialistas, desde el controvertido voto asistido hasta la ubicación de los llamados "puntos rojos" (puestos para que las personas se afilien al PSUV o consulten sus datos electorales) tan cerca de los colegios electorales que violaban las normas.

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