Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Quirós fue un actor de raza

Espectáculos

Los gestos medidos, la voz perfectamente modulada y la fluidez para componer los más disímiles personajes hicieron de Ignacio Quirós, que falleció ayer en esta capital, a los 68 años, un actor de indiscutida popularidad en distintos géneros.

Quirós -Nacho, para sus muchos amigos y para sus compañeros de trabajo- había nacido en 1931, en Vigo, España, como José Ignacio Ramírez Meléndez. En 1937 se radicó en Buenos Aires, ya que su padre, ingeniero, deseaba alejarse de la contienda bélica que dividía a su país. No tardó en aclimatarse y se inscribió en la Facultad de Medicina, pero al cursar el segundo año conoció a Enrique Borrás, uno de los más importantes dramaturgos de aquella época, quien lo impulsó a intentar suerte en el escenario.

"Para empezar -le dijo Borrás-, tenés que entrar en algún conjunto vocacional." Y Quirós, obediente, se vinculó con un elenco que ofrecía representaciones en la Facultad de Arquitectura, donde accedió a varios personajes secundarios. Luego, como integrante del elenco del Instituto de Arte Moderno -dirigido por Marcelo Lavalle-, donde pudo demostrar su enorme fibra dramática y una vocación cada vez más encendida.

Sus composiciones en "Esquina peligrosa", de Priestley; "Verano y humo", de Williams; "Las brujas de Salem", de Miller; "El hombre de mundo", de Ventura de la Vega, y, sobre todo, en "Calígula", de Albert Camus, descubrieron a un intérprete sensible y apasionado que sabía, con absoluta naturalidad, dar el tono justo a cada personaje.

Camino al éxito

Sin embargo, la carrera profesional de Quirós comenzó en 1955, cuando los Carcavallo retornaron como empresarios al Teatro Presidente Alvear. Con sus impecables antecedentes en el elenco del Instituto de Arte Moderno, le ofrecieron el papel central de la pieza "Y la respuesta fue dada", de Malena Sandor. Con ese gusto por frecuentar títulos con temáticas nada fáciles, Quirós intervino en "Keen", "Las picardías de Scapin", pieza ofrecida al aire libre en Caminito; "Ondina", "El límite", "El living-room" y "Dos en el sube y baja", que por su significación y su éxito se convirtió en una de las obras clave de su carrera.

Dueño de una gran fotogenia que sumó a su ya firme trayectoria teatral, el cine lo reclamó, en 1957, para sus primeras apariciones cinematográficas. Lo hizo en "Cinco gallinas y el cielo", de Rubén Cavallotti; "El jefe", de Fernando Ayala, y "En la ardiente oscuridad", de Daniel Tinayre.

Su filmografía, integrada por casi treinta títulos, fue completándose con personajes que oscilaban entre la dureza, la poesía y el humor bien elaborado. De este ramillete sobresalen sus trabajos en "La patota", "Los guerrilleros", "Nadie oyó gritar a Cecilio Fuentes", "Bajo el signo de la patria", donde personificó a Manuel Belgrano; "Comedia rota" y "Contragolpe".

Mientras tanto, el teatro, su primer gran amor, le seguía ofreciendo oportunidades que Quirós supo aprovechar con su estilo ya maduro y elaborado. Así, intervino en "Cristóbal Colón", de Niko Kazantzakis; "Marat-Sade", de Peter Weiss; "Pepsie", papel que le permitió desplegar dotes de cantante y bailarín; "El extraño clan", de Mart Crowey, entre otras representaciones que culminaron en 1985, con la reposición del sainete "Tu cuna fue un conventillo", de Alberto Vacarezza.

También la TV tuvo en Quirós a un constante animador tanto de piezas de relevantes méritos como de programas humorísticos, y la radio difundió su personal voz en programas culturales, entre ellos en el ciclo "Las dos carátulas". Con el tiempo, su figura estilizada de otrora fue cambiando notablemente y sólo pudo participar en films de fácil olvido, hasta llegar a "El cóndor de oro" (1996) , su último trabajo en la pantalla grande.

Aunque nunca dejó de estar activo, su estado de salud comenzó a deteriorarse. En 1988, cuando ofrecía en Mar del Plata la obra "Cosquillas", debió ser internado por problemas cardiovasculares.

Hace algunos días, aquejado por la misma dolencia, fue llevado al Hospital Alemán, donde ayer por la mañana se produjo su fallecimiento. Sus restos son velados en Malabia 150 y recibirán sepultura hoy, a las 10, en el panteón de la Asociación Argentina de Actores, en la Chacarita. .

Adolfo C. Martínez
TEMAS DE HOYCristina KirchnerEl caso de Lázaro BáezElecciones 2015Torneo Primera División