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Entre los puestos ilegales de la zona de Once crece el robo de celulares y tablets

Según asociaciones vecinales, la ocupación del espacio público facilita la actividad de los punguistas; los productos sustraídos se revenden en el barrio

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PARA LA NACION
Lunes 23 de diciembre de 2013
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Al amparo de la expansión de los puestos ilegales de venta de todo tipo de productos, crece en la zona de Once la actividad de los ladrones, que aprovechan que la ocupación del espacio público casi no deja resquicios para desvalijar a los peatones. Teléfonos celulares y tablets son su principal objetivo.

Según las denuncias recibidas por varias asociaciones vecinales de la comuna 3 (Balvanera y San Cristóbal), el llamado "robo electrónico" es el principal problema de inseguridad. A eso se suma la venta de drogas al menudeo, habitual desde hace años en la zona.

Según las organizaciones, en los últimos seis meses recibieron 490 denuncias por puestos ilegales y 181 por robo electrónico. "El problema con el comercio ilegal es que trae acarreados otros delitos. Uno de ellos es la gente a la que «punguean» en avenidas del barrio, que se han convertido en verdaderos «corredores de la muerte»", explicó a LA NACION Cristina Rey, de la Asociación Balvanera y San Cristóbal Comuna 3.

Entre los puestos ilegales de la zona de Once crece el robo de celulares y tablets
Entre los puestos ilegales de la zona de Once crece el robo de celulares y tablets. Foto: Archivo

El poco espacio para transitar es aprovechado por arrebatadores, que sorprenden a los transeúntes y se escapan entre los puestos, como en las películas de acción.

La comuna 3 es una de las de mayor densidad poblacional de la ciudad. Según cifras del gobierno porteño, allí residen 187.537 habitantes en 6,2 km2.

En una recorrida por el lugar, LA NACION pudo corroborar que a partir de las 9 las veredas se vuelven de tránsito casi imposible. "En las veredas no hay espacio físico para pasar. O te jugás a ser víctima de algún punga o te aventurás a caminar por la calle y que te atropelle un colectivo", dijo Mariana, una oficinista que diariamente camina por la zona.

"En muchos casos estos puestos están abiertos todo el día, y además de comida venden bebidas alcohólicas a toda hora. Y siempre hay algún incidente entre las personas que van ahí", señaló Ana Domeni, de la Asociación Once Movilizado. "Dejan un verdadero cementerio de botellas, que es lo mismo que tener un arsenal en la calle", reflexionó.

Según cifras de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba), en noviembre de este año había 2484 puestos ilegales en la Capital: 430 de ellos, en Once.

La reventa de lo robado

En cuanto al denominado "robo electrónico", desde las asociaciones vecinales explicaron que los ladrones encuentran rápidamente dónde poder vender lo robado debido a que en la zona hay varios comercios que se dedican a comprarlos.

Entre los 181 hechos de este tipo reportados, más de la mitad (96) corresponde a productos que fueron hallados luego en locales que comercializan los aparatos robados.

El recuento de casos fue coordinado por el presidente de la Asociación Barrio Recoleta, Nelson Durisotti, y fue incluido en el mapa de delitos que publicó LA NACION semanas atrás. Dice Durisotti que en esta situación "se advierte la ausencia del Estado en toda su dimensión, debido a que por un lado permite la ocupación indebida del espacio público y por el otro deja excluidas a las personas que encuentran en el comercio ilegal su única forma de subsistencia".

A la par de estos reclamos, varios de los integrantes de las asociaciones consultadas explicaron cuál es el miedo que genera en los vecinos lo que ellos denominan los "corredores de la muerte".

"Se trata de lugares muy angostos que ofician de aguantadero para delincuentes. Son muy pocos los que se atreven a pasar por esas zonas", explicó Mari Riesco Kats, de Abasto Cambia.

"Hay tan poco espacio para pasar que cualquier persona es una víctima fácil", añadió Pablo Machado, otro miembro de Abasto Cambia.

Los corredores se encuentran en lugares puntuales del barrio, tales como Sarmiento entre Pueyrredón y Jean Jaures; Hipólito Yrigoyen entre 24 de Noviembre y Pasaje Sparza; Catamarca entre Rivadavia y Belgrano, y Alsina y Moreno entre Urquiza y 24 de Noviembre.

Durante el día son pocos los peatones que se animan a transitar por allí; de noche, son parajes casi desérticos. "Nadie se anima a andar por esas calles. Son tierra de nadie", concluyó Riesco Kats.

Situación fuera de control

Locales clandestinosLos vecinos denunciaron a las asociaciones barriales la presencia de 490 puestos de venta ilegal

"Robo electrónico"Así se denomina la sustracción de teléfonos celulares, tabletas y cámaras de fotos. Los vecinos denunciaron 181 casos en los últimos seis meses

"Corredores de la muerte"Así llaman los vecinos a las cuadras de la zona del Abasto identificadas como "aguantaderos" de delincuentes: Sarmiento entre Pueyrredón y Jean Jaurés, Yrigoyen entre 24 de Noviembre y pasaje Sparza, Catamarca entre Rivadavia y Belgrano, y Alsina y Moreno entre Urquiza y 24 de Noviembre

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