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Verano 2014

El ritual del encuentro

Sábado

Como en ningún otro lado la vida social domina las vacaciones en Punta del Este y la playa pasa a un segundo plano; agendas llenas, hiperactividad y pool parties

Por   | LA NACION

PUNTA DEL ESTE.- Tan natural como respirar, "socializar" en el Este es un rito que no conoce de deserciones. Poco importa la franja etaria, el círculo de pertenencia, la nacionalidad o la hora del día, el frenesí de la vida social en estas playas es una marca registrada. Un sello capaz de convertir a la ceremonia del encuentro en un valor diferencial.

Inmune a modas, crisis o costos de vida, esa tradición arraigada se expande y se consolidad año tras año, evoluciona y llega al clímax en diciembre y enero.La predisposición de habitués por "peregrinar" de casa en casa y la avidez del resto por encontrarse y mezclarse, iniciar y cerrar negocios, mirar y ser vistos o, simplemente, compartir momentos de ocio y diversión entre amigos convierten ese intercambio en la gimnasia veraniega. El entrenamiento es tal, que en 25 días de actividad se hace y se sale lo que no se hizo o se salió el resto del año. Porque "lo social" aquí gravita tanto o más que la playa. Incluso, no son pocos los fugitivos del sol, que ni siquiera pisan la arena.

La intensidad de la agenda, impuesta por otros o por ellos mismos, no da tregua. Funciona como una red social no virtual de hiperactividad y asistencia perfecta. Arranca en continuado cada vez más temprano, con los almuerzos en casas de amigos, las pool parties con DJ al atardecer, o con la pasada por los distintos meeting points : desde La Huella hasta la picada o el asado en lo de fulano, o desde Medialunas Calentitas hasta el restaurante de moda o una fiesta como la de anoche de Lacoste, la gente en el Este sale a encontrarse. Y para eso hay que llegar con una valija mucho más pesada -y pensada- que la habitual. (¡Nunca olvidar algo blanco!) Porque en ese rito del encuentro, la estética es siempre la primera gran invitada. "Este año no voy a ir a ninguna fiesta, excepto a la de Lacoste", decía horas antes del convite en José Ignacio la artista plástica Pilar La Calle. "Y voy porque en un solo lugar veo a todos los conocidos que no logro ver en el año." ¿De qué se habla allí? De nada en particular. La política y los temas sociales están "vedados" porque la gente va allí, justamente, a descomprimir. El lema es relajarse y divertirse. Y el objetivo se cumple.

Dicho en otro contexto o latitud puede sonar extravagante saber que aquí son muchos los que llevan una agenda social: cargan citas en iPads y smartphones , optan dónde ir cuando hay superposiciones, bloquean ciertas fechas por eventos ya instalados y, cuando ellos deciden ser anfitriones, avisan por lo menos con dos o tres días de anticipación. Ése es el protocolo no escrito que aquí acatan todos.

"Se mira el lado frívolo, pero el ocio, por lo distendido, es el momento ideal para compartir. Con hijos, amigos, y con gente interesante y ocupada, que no suele estar disponible el resto del año. Aquí hubo siempre un culto a la amistad porque Punta del Este fue siempre extremadamente social, igual que los veranos europeos. Pero ojo que el ocio también puede ser muy productivo", apunta Wally Diamante, el PR que conoce como nadie el pulso esteño. "La gente se vincula y cierra durante el verano muchos negocios. Un almuerzo estratégico puede durar cuatro horas y ser relajado. Se concreta tal vez lo que se no se pudo cerrar en Puerto Madero. Eso no sale en una foto."

Wally concede que "más de la gente que uno cree jamás pisa la playa" y que no son pocos los que buscan integrarse en determinado círculo. Las presentaciones están a la orden del día. "Hay mucho summer friendship con gente con la que uno sólo se junta en el verano. Y se multiplican las reuniones en piletas y almuerzos en las casas y restaurantes. Porque la clave del ocio es compartir."

Habitué desde su infancia de estas playas, desde hace seis temporadas que Astrid Perkins guía los destinos de marcas extranjeras en el Este, desde el paolista Hotel Fasano, a la galería francesa Xippas o el emprendimiento inmobiliario inglés Villalagos. Cuenta Perkins: "El intercambio social es el leit motiv en el Este, está institucionalizado, es de alto perfil y quien viene aquí eso lo sabe".

Para Perkins, históricamente ha sido así. "Primero fue en clubes, de tenis, náuticos, de golf, en las casas de las familias más tradicionales, en algunos míticos restaurantes y casinos. Luego empezaron a institucionalizarse algunas fiestas clásicas, donde el rey era el anfitrión. Se consolidó así un tipo de intercambio donde había anfitriones y, en otro lado del ring, invitados. Con todo el poder social que implica ser uno o lo otro. Los grandes anfitriones en el Este eran los reyes del verano. En décadas pasadas fueron tipos como Carlos Páez Vilaró, Rodrigo D'Aremberg y Franco Macri? Lentamente, y luego mucho más rápido, las marcas de lujo y de consumo masivo se fueron apropiando de ese cetro de anfitriones", dice.

Esto empujó a la vida social hacia un lugar más masivo, y a la propuesta social, a un espacio agotador. Luego, la gravitación social se fue desplazando de nuevo hacia ámbitos privados, donde poder encontrarse, sin flashes, para divertirse, lucirse, empezar un romance o sentar las bases de futuros buenos negocios. Hoy esos espacios los recuperan sobre todo los nuevos habitantes de Punta, la comunidad internacional. Personajes que llegan de Europa y Estados Unidos, muchos con intensa vida social en sus países de origen y que buscan replicar sus dotes de anfitriones en el verano. Así empiezan a intercalarse socialmente el argentino, con una cierta elite europea, una elite uruguaya y los brasileños. Nacen nuevos y diversos anfitriones, pero, sobre todo, se multiplica la diversidad de invitados. Y con esto hay nuevas propuestas, encuentros vinculados con el arte o pool parties (fiestas de moda que empiezan al atardecer y terminan al amanecer), paseos por pueblos cercanos en autos clásicos (para coleccionistas), o encuentros gourmet en casas privadas y con chefs famosos.

Cada propuesta busca superar a la otra y genera un ambiente particular y único. Empiezan a aparecer otros símbolos de estatus social que tienen que ver con "a dónde fuiste" "si fuiste invitado", "quién te invitó" o "qué clase de anfitrión fuiste".

La socialité uruguaya Alicia Fernández, ex novia de Cristiano Rattazzi, conoce como nadie la efervescencia social esteña. "Vas a las grandes fiestas -aunque prefiero las comidas en lo de mis amigos- porque te encontrás con gente y te divertís, comés bárbaro, la organización es perfecta, el lugar y la música siempre son fantásticos y lo atractivo es que encima vas con tus hijos. A todos les gusta ser invitados y elegir si ir o no. El que diga que no, miente."

Fernández cuenta algo que se reedita todos los años en estas playas: "¿Sabés las veces que escucho: «Este año voy a descansar, leer y a levantarme bien temprano»? Tienen esa ilusión, pero después los ves en el circuito. Simplemente, no podés. Vas adonde van tus amigos".

Cuánto exhibirse y exponerse es otra cuestión bastante estudiada en estas playas. "La gente acá siempre se divierte igual, independientemente de cuál sea la coyuntura. Lo que sí, tal vez se cuide de no mostrarse tanto", retoma Wally Diamante.

El cepo cambiario, la constricción o deserción de algunas marcas con su profusión de eventos y fiestas multitudinarias imponen por estas horas alternativas de diversión. Pocos pueden pagar las cifras astronómicas que cuesta una mesa en Tequila, y para sortear la escasez y los ámbitos restrictivos, surgen otras iniciativas más abiertas. La premisa es que en el Este nadie se queda afuera. Así, se suman a las pool parties otro tipo de fiestas espontáneas en la playa de Montoya al atardecer y a la noche. El filtro lo impone el tener que registrarse primero en Facebook para poder luego obtener el precinto.

La música es del DJ Negrix Bonaventura, con la participación, mañana, de artistas invitados como Maxi Trusso. "Siguiendo la tendencia europea, hoy los espacios de diversión, sobre todo las fiestas, se comparten con gente de diferentes edades. Está todo muy mezclado y es muy anticuado la sectorización. El espíritu es el del interés común: gente que quiere bailar y divertirse", cuenta Bonaventura. A mano para agendar, por si no hay ni asado o comida de amigos ( https://www.facebook.com/events/341697032638960/ ), ya que para los sub 25, siempre hay programa.

Una experiencia foodie en Manantiales

La gastronomía será protagonista desde el inicio de esta temporada en Punta del Este. Los foodies que mañana anden por Manantiales podrán disfrutar de una experiencia gourmet única: la Taste Food Experience, organizada por Citi. ¿En qué consistirá? Un circuito gastronómico de los que serán parte los restaurantes Fish Market, No Me Olvides, Primera Dama, El Almacén, Mitto, O'Farrell, Cactus y Pescados y Sipan, que serán intervenidos por los chefs Inés Berton, Juliana López May, Máximo López May, Yago Márquez, Pablo Massey, Hubert O'Farrell, Hernán Taiana, Rodrigo Toso y Fernando Trocca. Habrá menús especiales, tragos de bienvenida y DJ en vivo. Y para clientes Citi, un 40% de descuento. Una recomendación: reservar su lugar en el restaurante..

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