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Ramallo: confirman que policías planearon el robo

Ya hay uno preso y buscan más cómplices de los ladrones

Viernes 17 de diciembre de 1999

SAN NICOLAS.- Uno de los primeros testimonios que constan en el expediente del robo del Banco Nación de Villa Ramallo lo tomó la policía a un adolescente de 13 años. Era el mediodía previo a la masacre. El niño dio detalles a las claras falsos sobre la llegada de los ladrones al lugar.

Lo que parecía un curioso malentendido resultó ser uno de los cabos que llevaron a los investigadores del caso a tener casi probado que policías bonaerenses dieron apoyo logístico y participaron de la preparación del robo que terminó en tragedia, hace hoy tres meses.

El adolescente, que estaba en una escuela cercana al banco, fue acompañado a declarar por su madre, cuyo nombre no figuraba en la causa. Después se supo, según fuentes allegadas a la investigación, que la mujer es policía y era la amante del sargento Aldo Cabral, preso desde hace una semana y acusado de entregar información para el asalto.

Los investigadores revelaron que se busca al menos a otro miembro de la fuerza de seguridad bonaerense y a un civil, sospechosos de planificar el robo, que terminó con dos rehenes y un delincuente acribillados por la policía.

Mientras, el juez federal Carlos Villafuerte Ruzo espera las pericias de las 179 armas secuestradas tras el intento de escape de los tres ladrones con otros tantos rehenes. Sólo entonces podrá acusar a quienes tiraron a mansalva. El magistrado estudia indagar a otros dos jefes policiales por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público durante el caótico operativo. Ya hay dos jefes imputados por ese mismo delito.

El "cartógrafo"

El sargento Cabral era integrante del Comando Radioeléctrico de San Nicolás. Según creen los instructores, fue quien confeccionó el mapa del banco que luego fue hallado en la ropa de Martín Saldaña, el jefe de la banda, que apareció ahorcado en la comisaría del pueblo, tras el sangriento desenlace.

Empleados del banco atestiguaron haber visto a Cabral tomar mate en la cocina de la sucursal días antes del robo. El sistema Excalibur probó que el suboficial mantuvo al menos dos charlas de 15 minutos con Norberto Céspedes, otro de los detenidos como ideólogo.

Céspedes prestaba su casa para las reuniones previas al asalto. Allí hacían simulacros y juntaban datos desde tres meses antes del hecho.

La noche previa dejaron allí el Renault 19 blanco y la moto Yamaha del mismo color, que se usarían para el delito. Desde esa casa llamó Céspedes a una remisera que, en un Renault 19 rojo, llevó hasta el banco la mañana del 16 de septiembre a la hermana de Saldaña (Mónica), a sus dos hijos (de 6 y 8 años) y a alguien no identificado.

En el coche blanco llegaron Martín Saldaña y Carlos Martínez, mientras que el otro ladrón, Javier Hernández, fue en la moto.

La misión de la hermana de Saldaña -que está detenida- era distraer a la única testigo posible del copamiento, según la información que le habían suministrado a la banda. Se trataba de la encargada de la librería de enfrente del banco. Mónica Saldaña y sus hijos entraron en la librería. La mujer pidió varios juegos de fotocopias, de modo que la eventual testigo se quedara sin ver lo que ocurría enfrente: la máquina estaba en el fondo.

Pero dos empleadas de un canal de TV vieron todo. Yllegaron los primeros patrulleros. La hermana de Saldaña subió a sus hijos al coche rojo y ordenó a la remisera (Silvia Vega, también imputada aunque excarcelada) que se los llevara, indicaron los informantes.

Poco después los primeros instructores del caso, mientras seguía el copamiento, tomaban declaración al chico de 13 años, que contó haber visto el Renaul blanco, en un lugar en donde luego se probó que nunca estuvo. Las testigos que alertaron a la policía sobre el robo sólo declararon cuando todo acabó.

Está probado que el sargento Cabral "trabajó" en la zona del banco durante las últimas de las 20 horas que duró la toma de rehenes.

Y en la causa consta el testimonio de un policía que dijo ver cómo un colega suyo sacaba a escondidas un handy y una ametralladora Uzi del Volkswagen Polo verde en el que murieron las víctimas. Ambos elementos jamás aparecieron.

Armas que no aparecieron

SAN NICOLAS.- Un centenar de policías que participó de la masacre del Banco Nación de Villa Ramallo nunca entregó sus armas para ser sometidas a las pericias mediante las que se intenta establecer quiénes fueron los autores de la muerte del gerente del banco, Carlos Chaves; del contador, Carlos Santillán, y del ladrón Javier Hernández.

Así lo informó la Prefectura Naval _a cargo de la instrucción del caso_ en una conferencia de prensa que brindó ayer el prefecto mayor Héctor Vianna. Dijo que tiene casi probados los nombres y la posición de cada uno de los efectivos que participaron del operativo que terminó en masacre. Fue de vital importancia, señaló, el análisis digital de videos filmados por las cámaras de TV el día del hecho. Pero esos datos deberán ser corroborados con los peritajes balísticos que lleva la Gendarmería.

Cuando la fuerza se hizo cargo de la instrucción del expediente, se encontró con una lista de 105 policías que habían estado presentes el día del robo en las inmediaciones del banco. Pero luego, señaló Vianna, se probó que hubo al menos 225 efectivos en el lugar.

Por Martín Rodríguez Yebra Enviado especial

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