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Balnearios poco preparados para una emergencia

Cuentan con los elementos básicos, pero no hay un sistema integral ante eventos graves

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LA NACION
Sábado 11 de enero de 2014
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MAR DEL PLATA.- ¿Cómo será todo cuando asome la próxima tormenta eléctrica? ¿Pesará la trágica experiencia de Villa Gesell y habrá huida masiva de bañistas?

El rayo que anteayer acabó con la vida de cuatro jóvenes e hirió a otras 21 personas en el parador gesellino Áfrika fue el tema del día en el país y más aún en los balnearios, ayer con gran cantidad de gente en una jornada impecable, a puro sol.

El lamentable desenlace dejó al descubierto que no hay un patrón común de acción ni disponibilidad inmediata de equipamientos para estos casos o similares. Los paradores tienen áreas protegidas por equipos de emergencias médicas que acuden al llamado, varios de los cuales están contratados también para la asistencia pública, pero no hay profesionales a mano -mucho menos desfribriladores-, sino salas de primeros auxilios. En 2000, en plena temporada, una joven y un adolescente murieron por dos rayos que los alcanzaron mientras estaban en el agua, una en Playa Serena y el otro en Playa Grande. Nada cambió desde entonces en los mecanismos ni estrategias de prevención.

Tras la conmoción, los curiosos se acercaron al balneario Áfrika
Tras la conmoción, los curiosos se acercaron al balneario Áfrika. Foto: LA NACION / Fabián Marelli / Enviado especial

Varios guardavidas, que por su ubicación y preparación están en la primera línea de acción ante emergencias, reconocen que no hay un protocolo definido para casos de tormenta eléctrica. "Nos manejamos con sentido común", coincidieron en diálogo con LA NACION. Eso significa, ante la amenaza de rayos, a puro silbato retirar a todos los bañistas que estaban en el mar. Lo mismo en las piscinas. "Hasta ahí llega lo nuestro", dijo uno de ellos con más de 15 años en la actividad y que ayer se percató de una situación particular: los mástiles en los que colocan las banderas de estado del mar, junto a sus tarimas, son de metal. "Trabajamos con un llamador de rayos al lado", advirtió.

El meteorólogo local Pedro Mazza recordó que en el mundo mueren más personas alcanzadas por rayos que por otras tragedias naturales. Y considera que la mejor alternativa para evitar que se produzcan casos fatales como el de Villa Gesell es la prevención. "Aquí es una cuestión de responsabilidad personal", dijo a LA NACION y consideró que, ante el inicio de una de estas tormentas, lo mejor es retirarse de la playa. "Así como nadie se tira a nadar donde hay tiburones, no hay por qué quedarse en lugares abiertos donde puede caer un rayo", recordó. El intendente de General Pueyrredón, Gustavo Pulti, confirmó ayer que a partir de este hecho se intensificará la capacitación de guardavidas y se reforzará la señalización. "Así como las banderas indican si se puede ingresar o no al mar, se explicará cómo actuar en caso de tormentas eléctricas para no correr riesgos", explicó.

Eventos que pueden dejar secuelas

Las lesiones por el impacto de un rayo representan una pequeña proporción de las vinculadas con la electricidad del fenómeno responsable de alrededor de 300 heridos y cerca de 100 muertes por año en los Estados Unidos. Un 30% de los pacientes lesionados por un rayo mueren y por lo menos un 74% queda con secuelas graves. Cuando se analizan las causas de las muertes se ve que en el 70% de los casos se deben a arritmias mortales o a fallas respiratorias agudas, dijo Juan Pablo Costabel, del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA).

De acuerdo con la información provista por el centro de control de Enfermedades de los EE.UU., el 68% de las víctimas de una lesión por rayo son jóvenes de entre 15 y 44 años, y el 85% son hombres.

El impacto de un rayo produce lesión directa por el paso de la corriente por el cuerpo y lesión indirecta por el aumento de la temperatura de todo el organismo. A nivel cardíaco, causa arritmias, muchas de la cuales son malignas y mal toleradas por la persona. En algunos casos, el ritmo cardíaco se recupera de manera espontánea, sin embargo, el impacto de la electricidad a nivel respiratorio puede reactivar las arritmias, generando un círculo vicioso difícil de manejar

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