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A puro optimismo, Messi ya juega el Mundial

Otra vez en plenitud en Barcelona, la Pulga admitió que su objetivo principal del año será la gran cita de Brasil; y asegura: "Llegamos en un buen momento"

Martes 21 de enero de 2014
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LA NACION
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Leo Messi se divierte en el campo. Detrás de escena, pretende ser un sujeto común, apartado de divismos y de pocas palabras. Sin embargo, cuando charla, su voz recorre el mundo. Otra vez sobre el césped, el genio acepta el desafío por venir. La Liga, la Copa del Rey, la Champions, son competiciones mundanas en su apetito asesino. El Mundial es único: el prestigio se nutre cada cuatro años. Y en un breve diálogo con el sitio FIFA.com, de paso por Zurich en la entrega del Balón de Oro, exhibió su argentinidad al límite del sentimiento. "Todos pensamos ya en el Mundial", contó primero. "Llegamos en un buen momento", admitió más tarde. "El Mundial es especial", agregó. "Ojalá que sea un gran año de Argentina. Pero no de Messi, sino del grupo entero", suscribió en la parte final. El cuerpo permanece en España, con las historietas de todos los días; el cerebro ya está en Brasil, con la historia verdaderamente grande aún por construirse.

Un diamante en una joyería que parecía desnuda desde hace un buen tiempo (malditas lesiones mediante), el segundo tanto en el 2-0 contra Getafe, por la Copa del Rey, confirma la teoría: Leo está entre nosotros otra vez. Le quedan metros en su carrera siempre obsesiva por la gloria: cuartos de final contra Levante (mañana, el primer choque), la Liga en etapa de efervescencia, siempre en la cúspide y los octavos de final de la Liga de Campeones en el horizonte (el Manchester City del gran Ingeniero Pellegrini, el 18 de febrero) resultan apenas un prólogo extenso. El libro empieza el 12 de junio, en la casa de nuestro vecino alegre y famoso. La cabeza en Brasil. Desde hoy, desde ayer. Desde hace tres años y medio, para qué ocultarlo.

Cómo pasó los tiempos de dolencias, recuperaciones y dudas. Leo abre su propio archivo. "Fue duro. La verdad, muy duro. Pero el hecho de irme a la Argentina y estar un poco alejado del vestuario [de Barcelona], de todo el lío, por decirlo de alguna manera, me hizo muy bien. Más allá de lo malo, físicamente me hicieron muy bien estos dos meses que estuve parado. Estoy intentando mirarle el lado positivo", cuenta, como una suerte de introducción. Nutrida de su estela azulgrana: está a un juego de los 400 partidos para Barcelona. Datos escalofriantes: 331 tantos en nueve años y medio. Al rato, cambia de camiseta. Vestido de celeste y blanco, rifle en mano, dispuesto a cazar pequeños saltamontes y bestias descomunales. Un crack suelto en la selva mundial.

"Si bien todavía faltan un par de meses y parece que está un poco lejos, cuando te querés dar cuenta ya está ahí. Pero tenemos muchas cosas importantes antes: la Liga de Campeones, volver a conseguir la Liga, la Copa del Rey. Vamos poquito a poquito. Pero sí, la verdad es que todos pensamos ya en el Mundial", lanza, de repente. Todos, es, claro, el diálogo frecuente que mantiene con los protagonistas criollos que andan dando vueltas por el Viejo Continente. Kun Agüero se recupera con su clase de gambetas y goles multicolores. Fideo Di María desecha polémicas bizantinas por velocidad, tantos y confianza reluciente. Pipita Higuaín transita en Nápoles lo que todo argentino: amor y esperanza incondicional. Sus lugartenientes también ya preparan las valijas.

Insiste Leo, sin gambetas sobre la mesa. "Son totalmente diferentes los partidos en los Mundiales. Ya el ambiente, cómo se vive la previa, lo hace muy distinto a todo. Si bien la Liga de Campeones es muy linda, el Mundial es especial", sugiere. El genio pide un deseo, saca de la galera algo más que un conejo. Tiene, en el equipaje, el pasaporte sellado: el 8 de junio saltará el seleccionado de aquí para allá. De la Argentina a Brasil, sin escalas. Belo Horizonte es la primera frenada de una aceleración maravillosa. El Mundial que lo eclipsa todo. "Ojalá que sea un gran año de Barcelona y de Argentina. Pero no de Messi, sino del grupo entero", exhibe. Un grupo, un equipo, un país. Messi corre con ventaja: ya empezó a jugar el Mundial.

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