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Comenzaron los operativos para desalojar a los manteros de Once

Inspectores de la Ciudad y la Policía Metropolitana levantaron ayer 30 puestos de venta ilegal; un demorado

Lunes 27 de enero de 2014
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LA NACION
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RFG son la iniciales de un ciudadano argentino que, cada mañana, vende garrapiñadas en la plaza Miserere, en la zona de Once . Este hombre que dice ganarse la vida cocinando maní con azúcar en la puerta de la estación de trenes con un permiso que le otorgó la Ciudad, es ahora investigado por la justicia porteña.

Ocurre que, si bien su actividad callejera estaría "autorizada", en sus antecedentes laborales figura como presidente de dos sociedades anónimas, una dedicada a la construcción de edificios no residenciales y otra, a la industria textil. Además, de los papeles se desprende que fue gerente de una sociedad de responsabilidad limitada y que ante la AFIP está registrado en el rubro de "servicio de asesoramiento, gestión y dirección empresarial en sociedades anónimas".

El empresario RFG es, en realidad, vendedor de garrapiñadas en Once, zona de donde, desde la semana pasada, el gobierno porteño pretende erradicar definitivamente el comercio callejero ilegal, que atribuye a organizaciones de tipo "mafioso" que facturan fortunas cada año.

En la madrugada de ayer, y después de un incipiente operativo llevado adelante a mediados de la semana pasada, una acción conjunta de inspectores y policías metropolitanos, avalados por órdenes de una fiscalía, permitió el decomiso de 655 bolsones de mercadería ilegal que se vendía en las calles de Once. Y se precisaron 17 camiones para retirar estructuras no autorizadas, que fueron secuestradas.

Estos operativos intentan combatir no sólo la venta ilegal en la vía pública: la Justicia investiga la existencia de una "mafia" que opera con falsificación de documentos, prestación de nombres, trabajo esclavo, violación impositiva, extorsión y, lógicamente, la imitación de marcas. El gobierno porteño tomó la decisión de no permitir la venta callejera en Once, tal como ya lo hizo en las terminales de Retiro y Constitución y en la peatonal Florida.

El Ministerio de Ambiente y Espacio Público encabezó el operativo, en el cual se levantaron 30 puestos de venta ilegal en la avenida Pueyrredón, entre Bartolomé Mitre y Perón, y también en Rivadavia, entre Pueyrredón y Castelli. Una de las cinco personas que se resistieron al desalojo fue demorada por destruir bienes públicos, según se informó.

En lo que va del año, el Ministerio Público Fiscal realizó 35 allanamientos en locales que funcionan como depósitos o que desvirtúan el rubro para el cual fueron habilitados. En algunos de esos casos se dio intervención a la justicia federal. Según la fiscalía porteña, numerosos comerciantes de Once estarían en connivencia con los vendedores ambulantes, a quienes les cobran entre 250 y 550 pesos por mes para que puedan guardar la mercadería en sus locales cuando terminan su "jornada laboral".

El subsecretario de Uso del Espacio Público, Patricio Di Stefano, dijo a LA NACION que detrás de la venta ilegal "operan organizaciones que manejan muchísimo dinero, que están controladas por muy pocos dueños y que se manejan fuera de la ley como verdaderas mafias para lucrar en el espacio público". Agregó que durante el operativo de ayer se ordenó la detención de "una persona que prendió fuego un cesto de basura e intentó agredir al personal policial".

La fiscal porteña Verónica Guagnino, que actuó en los allanamientos de ayer y que investiga el modus operandi de la venta ilegal en la Capital, dijo a LA NACION que han logrado reunir numerosas pruebas que revelan la connivencia entre algunos comerciantes y los manteros.

"Se han detectado comercios que, a cambio de dinero, guardan mercadería de los manteros. Y si una agencia de lotería, por ejemplo, permite que un vendedor de comida pueda dejar allí la mercadería que ofrece, está violando varias leyes, además de desvirtuar el rubro para el cual fue habilitada. También hay lugares que funcionan como centros de distribución de la mercadería y otros como depósitos. También hay muchos problemas de documentación personal de la mayoría de los manteros, que son extranjeros", dijo Guagnino.

Según un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) de diciembre pasado, hay 463 puestos de venta ilegal en Once, que representan el 16,82% de los puestos ilegales de la Capital. Los manteros de esta zona, según ese informe, acumulan ingresos anuales de unos 52 millones de pesos, de los más de $ 300 millones que producen los casi 2800 puestos de venta ilegal en territorio porteño.

La paga diaria a un vendedor ambulante de Once oscila entre los 80 y los 250 pesos. Fuentes oficiales estiman que cada puesto ilegal obtiene entre 2000 y 3500 pesos por día.

"Estos operativos forman parte de un plan integral que están llevando adelante el gobierno de la ciudad y la Justicia contra la venta ilegal y que se suma a los procedimientos realizados en Constitución, Retiro, Parque Centenario y la calle Florida. Y se repetirán hasta lograr que las calles estén libres", aseguró Guagnino.

En Once, anteriores operativos contra los manteros terminaron con agresiones físicas a inspectores. La Ciudad notificó a la Policía Federal para que hoy vigile las calles que fueron liberadas. Se sospecha que, sin una custodia permanente, las veredas de la zona volverán a ser ocupadas.

Números del comercio ilegal

463 ?Puestos ilegales?Esa cantidad contabilizó la CAME en las calles linderas a la terminal de Once

16,8% ?Del total?La venta ilegal en Once representa este porcentaje respecto del conjunto de casos registrados en toda la Capital

$ 52 ?Millones?Ésa es la cantidad de dinero por año que movilizarían los manteros de Once. La mayoría responde a un "organizador"

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