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Lorca

Tres grandes nombres de un equipo femenino ganador

Espectáculos

Norma Pons, Adriana Aizemberg y Mimí Ardú participan de un gran éxito

Por   | Para LA NACION

MAR DEL PLATA.- En el espejo de su camarín tiene una cartita con forma de corazón que le regaló Victoria Xipolitakis, vedette de Brillantísima . "Esta chica me agradece que hablé bien de ella. Hay que darle oportunidades a los jóvenes", dice Norma Pons, enfundada en una túnica de seda que -no teme confesar- tiene más de 30 años. Mientras la peinan, por allí pasan a saludar sus compañeras de elenco a medida que van llegando al teatro: Florencia Raggi, Valentina Bassi, Lucrecia Blanco, Andrea Bonelli, Martina Gusman y Florencia Torrente. La casa de Bernarda Alba , el texto de Federico García Lorca, en versión de José María Muscari, se mudó a la Costa después de una temporada muy exitosa en Buenos Aires. Raggi entra cantando donde está Pons y le da un beso con ruido. Pons le explica que está en una entrevista, que ya irá a saludarla.

A principios de enero, Norma tuvo una complicación de salud y fue internada, pero a los pocos días regresó a los escenarios con un rol consagratorio que tiene un largo camino por delante. Este clásico del teatro universal es un éxito no sólo por el público que convoca, sino también porque ha llevado el nombre de Lorca a un gran público.

Otras dos actrices se maquillan en sus camarines. Mimi Ardú, quien tiene que recoger su cabello en dos turbantes, y Adriana Aizemberg. La primera tiene la responsabilidad de abrir la obra junto con Bonelli; la segunda se lleva todos los aplausos con el delicioso personaje que compone, María Josefa, una anciana encerrada en su habitación.

Hace un año, Norma Pons tomaba un café con Muscari ("y mirá que no tomo un café con cualquiera, pero sí con gente sabia"). A punto de cumplir 50 años de trayectoria, le comentó al realizador que en su carrera nunca había hecho un texto clásico y le empezó a hablar de Lorca y de su sueño.

-Norma, ¿cómo es tu Bernarda Alba?

Norma Pons: -A diferencia de otras actrices que la interpretaron, vengo de la revista. Muscari me eligió por el dominio que tengo del espacio y de la comedia. Luchó mucho para tenerme, porque yo estaba con otro proyecto, así que pude ensayar sólo diez días con el elenco. Javier Faroni, nuestro productor, contrató a una actriz para que ensayara con el resto de las actrices mientras yo lo hacía por mi cuenta hasta que pude incorporarme.

-¿Cómo explican el éxito de este texto clásico?

Mimi Ardú: -Por su vigencia, porque habla de las emociones, del odio, de los rencores y de los celos, de cosas que son universales y de cómo algunas mujeres soportan tanto.

-Pero me imagino que hay algo del rol de la mujer que ha cambiado desde que se escribió la obra hasta hoy.

NP: -Hay algunos aspectos que hoy funcionan mejor. La mujer sigue teniendo poder, pero no en la casa, como sí ocurre en Bernarda Alba. Hoy trabaja y ocupa puestos importantes. A mí me da la sensación de que quien más está sufriendo es la familia, que se está destruyendo. Los hijos no tienen tanta comunicación con la mamá. Y eso es muy malo.

-¿Dónde está la mano de Muscari en esta versión?

MA: -En los diferentes toques de humor, sin ser irreverente.

NP: -En la puesta, en cómo vistió a las mujeres y en cómo ambientó esa casa. Hay una adaptación, aunque se respeta el texto.

-¿Y en los personajes?

Adriana Aizemberg: -También, les da una gran libertad. Son inventados sin, al mismo tiempo, serlo, porque están dentro del texto. Quiero decir, mi María Josefa canta y baila. Es algo que armé con la autorización de Muscari, quien además agrega algunas líneas que hasta parecen escritas por el mismo Lorca, como ocurre con mi primera escena: "¿Dónde está mi mantilla de enamorada?".

-¿Cómo logró convertir esta tragedia en una comedia?

AA: -Muscari quiso que la gente se riese sin alejarse del espíritu del texto. Por eso utiliza algunas palabras que a mí personalmente no me gustan, como "marimacha" o "degenerado", pero bueno, cumplen con el efecto deseado.

NP: -Buscó a una actriz que dominara la comedia para hacer a Bernarda. Otros directores no se dan cuenta del humor que tiene Lorca. Esta Bernarda es única en el mundo entero porque cuando tiene que apretar con su furia aparece humanizada. Eso es lo que intento.

Un clásico popular

Pons, Aizemberg y Ardú tienen una gran trayectoria sobre los escenarios y también conocen al público marplatense. Pons hizo en esta plaza revista, comedia, y entre ellas varias con elencos integrados únicamente por mujeres, como Las chicas del calendario u 8 mujeres (también de Muscari). Aizemberg recuerda un verano con el grupo Stivel, donde representó El rehén, con Norma Aleandro, Marilina Ross, Osvaldo Bonet y Emilio Alfaro, entre otros. Luego haría temporadas con Antonio Gasalla y acompañaría muchos veranos a su marido, el director Carlos Moreno, quien montó infinitas puestas, entre ellas Extraña pareja y Taxi, ambas con Ricardo Darín y Carlos Calvo. Ardú debutó en 1979 en el Provincial con Enredo de alcobas, con Rodolfo Bebán, con quien también trabajó, en esa misma sala, en Tributo, de Bernard Slade. Hace dos años hizo temporada en La Feliz con Soñar en Boedo, con Rubén Stella.

-Sin subestimar al público, ¿sabe el espectador quién fue García Lorca?

AA: -Hay mucha gente que no conoce la obra original. Cuando dicen "Adela se mató" se escucha un murmullo, un efecto en el público. Aunque no la hayan leído, hay gente que conoce la historia, pero no ocurre con todos.

MA: -Mucha gente no tiene ni idea de quién fue, pero una vez que salen de la función van a buscar más sobre él. Creo que muchos se sienten atraídos por este elenco femenino y a veces piensan que van a ver una obra como Brujas.

-Norma, ¿tomarías un café con Bernarda?

NP: -No. No tengo nada que ver con ella. Soy lo contrario a ella. Soy Lorca: la libertad, el aire libre, los amigos. Pero en el escenario soy Bernarda y la defiendo a muerte.

García Lorca buscaba llevar su arte por todo el país. Sin subestimar al público, creó un teatro popular, que entretuviese y que, al mismo tiempo, reflejase una realidad conflictiva. En este sentido, Muscari logra mantener intacto el espíritu del gran poeta y dramaturgo español y sus banderas con una puesta que fue, desde el inicio, muy bien recibida y que luego de su temporada en Mar del Plata regresará a Buenos Aires.

Luz en la oscuridad

Actriz de extensa trayectoria, de aquellos tiempos en que se estudiaba incluso dicción, Adriana Aizemberg es el personaje más aplaudido de esta pieza no porque el resto del elenco no haga bien su tarea, sino porque su interpretación se distingue del resto por múltiples motivos, desde lo estético (es la única que viste colores claros) y desde su actitud: "Es la voz de Lorca. Dice la verdad dentro de su locura", explica la actriz que supo interpretar a una niña de 9 años en Las pequeñas patriotas, junto a Norma Aleandro, y también a una anciana, en Venecia. ?Aizemberg hizo con tules y flores su propia coronita de novia para los ensayos. Cuando la diseñadora de vestuario, Renata Schussheim, vio la coronita, quedó encantada y pidió incorporarla al personaje. Son pocas las incursiones de la actriz, pero poderosas. "Entre cada una de mis escenas estoy concentradísima en el personaje. A veces estoy en el camarín con la luz apagada y sólo con el velador encendido. Me concentran los gritos que pego desde el comienzo. Como si realmente estuviese desesperada y encerrada. Me tienen como a un perro. ¿Ves? Me lo creo todo. El actor tiene que tener una gran inocencia para creerse todo a través de su personaje. No me hago la loca, todo lo digo de verdad, lo pienso de pies a cabeza".

  • Tres grandes intérpretes
    que forman parte del elenco femenino que recrea
    "a lo Muscari" una obra clásica
    de Federico García Lorca
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