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Otro fuerte golpe a un Mundial sacudido antes de comenzar

Un obrero falleció en la construcción del estadio de Manaos; se trata del sexto operario muerto en ocasión de un accidente vinculado con Brasil 2014, torneo que recibe críticas por retrasos y gastos

Sábado 08 de febrero de 2014
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LA NACION
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RÍO DE JANEIRO.– Las obras del próximo Mundial de fútbol en Brasil no sólo siguen sumando costos, retrasos y críticas, sino también fatalidades: un obrero murió ayer en el estadio Arena de la Amazonía, de Manaos, al ser golpeado por una viga metálica, por lo que ya son seis los trabajadores fallecidos en accidentes en los escenarios donde se desarrollará el campeonato.

La víctima, el portugués Antonio José Pita Martins, de 55 años, estaba desmontando una grúa cuando una de las piezas cayó sobre su cabeza; fue llevado con vida a un hospital, pero no sobrevivió a la cirugía. Trabajaba para la empresa portuguesa Martifer, contratada por la constructora brasileña Andrade Gutierrez, responsable de las obras del estadio, uno de los cinco que aún están en construcción a cuatro meses del Mundial, que tendrá lugar en doce sedes entre el 12 de junio y el 13 de julio.

"Personalmente y en nombre del gobierno federal, manifiesto profundo pesar y expreso nuestros sentimientos y solidaridad con los familiares y amigos del obrero", se lamentó el ministro de Deportes, Aldo Rebelo.

Pita Martins se agrega a la lista de obreros que perdieron sus vidas en accidentes en los estadios mundialistas. La primera muerte ocurrió en junio de 2012, y fue de un joven carpintero en las obras de Brasilia. Otros dos fallecieron en Manaos en marzo y diciembre de 2013, y otros dos, al caer una grúa en el estadio de San Pablo a fines de noviembre último. Más allá de eso, dos hombres perecieron en Belo Horizonte en julio de 2012 y Manaos en diciembre de 2013 como consecuencia de ataques cardíacos no relacionados con las obras.

En contraste, en el último Mundial, Sudáfrica 2010, fueron dos los trabajadores muertos en la construcción.

Las autoridades brasileñas han afrontado fuertes críticas por las demoras y los gastos en la construcción de los estadios, tanto por parte de la FIFA como de la población local, que en junio último salió a las calles de todo el país para protestar por el despilfarro de dinero, entendiendo que, en cambio, debía ser utilizado para mejorar los servicios públicos y la infraestructura general. El primer informe de la FIFA, realizado en 2007, estimaba en poco más de 1.000.000.000 de dólares el costo de construcción y remodelación de los escenarios; el último presupuesto aumentó la cifra a 3.700.000.000 de dólares.

De los doce estadios, seis fueron entregados el año pasado para recibir la Copa de Confederaciones, en junio: Brasilia, Río de Janeiro, Salvador, Belo Horizonte, Fortaleza y Recife. El mes pasado se inauguró el de Natal, y aún faltan los de Manaos, Porto Alegre, Curitiba, Cuiabá y San Pablo. El reducto paulista, perteneciente al club Corinthians y donde se dará el puntapié inicial del torneo con el enfrentamiento entre Brasil y Croacia, es el último que se pondrá en manos de FIFA, el 15 de abril. El más retrasado en los trabajos, sin embargo, es el de Curitiba, y la entidad dio plazo a la ciudad hasta el 18 de este mes para que confirme si llegará a tiempo, pues de lo contrario habrá que trazar un plan B.

Ayer, el vocero del comité organizador local, Eric Gamboa, señaló que la nueva desgracia en Manaos no debería interferir en las obras del estadio, que está completo en un 97%, ya que la grúa había sido retirada del recinto y se encontraba en la calle de enfrente para ser desmontada. En el Arena de la Amazonía se desarrollarán cuatro partidos de la primera rueda: Inglaterra-Italia, Camerún-Croacia, Estados Unidos-Portugal y Honduras-Suiza.

Más allá de los estadios –varios de los cuales, ya inaugurados, han presentado deficiencias–, una de las mayores preocupaciones es el transporte. Las ampliaciones de las terminales en los aeropuertos vinculados con el campeonato no están concluidas, y además hay graves problemas de movilidad urbana en las localidades que serán sedes. Frente a éstas y otras fallas, ha surgido el año pasado un movimiento ciudadano con el lema "No habrá Copa", que convocó a marchas de protesta desde el mes pasado en las principales urbanizaciones del país.

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