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Cada vez más bares y restaurantes suspenden las tarjetas de crédito por la inflación

Se trata de una tendencia en alza en los barrios de Palermo, Belgrano y microcentro; en una recorrida realizada por LA NACION, comerciantes explican porqué dejaron de operar con medios de pago electrónicos

Viernes 14 de febrero de 2014 • 18:37
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LA NACION
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La inflación no da tregua y aparecen nuevos hábitos en los comerciantes. Ahora, una tendencia creciente es la suspensión de tarjetas de créditos en bares y restaurantes.

En una recorrida que hizo LA NACION, que incluyó las zonas de microcentro, Palermo y Belgrano se advierte, además de muchas mesas vacías, que las tarjetas de crédito se encuentran temporariamente fuera de servicio. Algunos avisan a los clientes mediante carteles pegados en la puerta y otros lo hace sólo cuando se les consulta al ingresar al lugar.

Así, por ejemplo, el 80% de los bares ubicados sobre la calle Reconquista, epicentro a la hora del almuerzo de la City porteña, no reciben tarjetas de crédito y muy pocos de débito. Las quejas oscilan en torno al costo de las comisiones que cobran los bancos por el servicio, combinado con la inflación y el tiempo de reintegro.

"Con la inflación no me sirve trabajar con tarjetas de crédito porque el reintegro es a los 28 días y el pollo en los últimas dos semanas aumentó el 22%. Reconozco que, como consecuencia de esta situación, la clientela me bajó un 20%", señala a este medio Nicolás Díaz, propietario de bar Druid In. En la misma sintonía se expresa el encargado de City Bar, a metros del primero: "No trabajamos con tarjetas de crédito porque perdemos plata. Lo mismo pasa con los aumentos de los insumos, que nos están dejando sin margen de ganancia".

microcentro
microcentro. Foto: LA NACION / Matías Aimar

Menos gente para almorzar

Los mediodías del microcentro con menos público
Los mediodías del microcentro con menos público. Foto: LA NACION / Matías Aimar

La postal del mediodía en la peatonal más concurrida por los oficinistas para tomarse una pausa de la jornada laboral está cambiada: se la ve más vacía en comparación con la de febrero del año pasado. Tanto que algunos comerciantes estiman que la baja es de entre un 25 y 30% en relación a un año atrás y manifiestan temor de que la situación empeore. "Nos aumentan los insumos todo el tiempo, esto se transformó en un toma y daca", refirió el encargado del restaurant Ramón, situado en Reconquista y Tucumán.

Un fenómeno similar se replica en Belgrano, al menos así lo pone de relieve un cartel en la puerta de un local que reza: "Tarjetas de crédito suspendidas. Sólo efectivo y débito. Disculpe las molestias, gracias".

La advertencia pertenece a Babiera, un restaurante de cocina alemana que suspendió el servicio hace 20 días. "Lo que va del año está siendo muy flojo, por eso suspendimos las tarjetas. A la vez esto incrementó la merma de clientes", explicó a LA NACION Gustavo Citarella, encargado del lugar.

Lo mismo sucede en varios bares diseminados de la zona de Cabildo, pero que, a diferencia de Babiera, no poseen cartel.

Si bien no constituye una obligación legal exhibir el aviso de suspensión de tarjetas de crédito, el hacerlo representa una deslealtad hacia los consumidores. "Están perjudicando enormemente a los usuarios si tenemos en cuenta que la gente fue obligada a bancarizarse", planteó a LA NACION Sandra González, directora de la Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de la Argentina (Adecua)

Una imagen que crece en los bares de Buenos Aires
Una imagen que crece en los bares de Buenos Aires. Foto: LA NACION / Matías Aimar

Otro barrio que tampoco escapa a la tendencia en alza, con carteles improvisados, es Palermo. Desde hace unos meses se despliegan advertencias en algunos restaurantes que van desde el Boulevard en calle Cerviño hasta la concurrida zona de Palermo Holywood.

Los consumidores también hacen oir su voz en twitter

Panorama en la costa atlántica

Durante un relevamiento efectuado por Arba, en más de 5000 negocios del rubro gastronómico y de servicios de la costa atlántica se verificó que sólo el 22% aceptaba pagos con tarjeta, mientras que en los balnearios ese porcentaje caía al 3%.

El titular del organismo, Iván Budassi, advirtió que el hecho de que ciertos negocios exijan efectivo constituye un síntoma claro de evasión. Y agregó que se está trabajando con medidas de fiscalización concretas en comercios y que están seguros de que la mayor evasión se produce porque no se utilizan dispositivos de pago electrónico.

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