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Los elevadores de edificios públicos, en estado defectuoso

LA NACION comprobó, en una recorrida, que varios están rotos o carecen de constancias de service

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PARA LA NACION
Lunes 17 de febrero de 2014
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"Te tenés que apurar para subirte, porque no bien alguien aprieta un botón se cierran las puertas de golpe, y si te agarran te golpean", explica a LA NACION un estudiante segundos antes de lanzarse dentro de uno de los ascensores del Pabellón II de la Ciudad Universitaria, en Núñez, en una imagen que ilustra cómo la falta de control y mantenimiento de los ascensores no es un fenómeno exclusivo de los consorcios privados.

En una recorrida realizada el jueves pasado, LA NACION pudo comprobar que en muchos edificios públicos, tanto del gobierno nacional como de la administración porteña, los ascensores no cuentan con el comprobante de mantenimiento mensual obligatorio, algunos están en muy mal estado o fuera de servicio, les faltan luces, botones y tableros, y fallan las puertas automáticas.

De todas estas fallas, la irregularidad más recurrente es la ausencia de la planilla de mantenimiento mensual que, según la reglamentación vigente, todos los ascensores deberían tener en su interior. En el Edificio Del Plata (Carlos Pellegrini 211) y en el Registro Civil Central de la Ciudad (Uruguay 753), dos edificios muy concurridos que dependen del gobierno porteño, ningún ascensor contaba con esta constancia. Y la misma infracción se pudo observar en el edificio donde funcionan los ministerios de Salud y de Desarrollo Social de la Nación, en el Hospital de Clínicas y en Ciudad Universitaria.

Sólo los ascensores de la sede del PAMI, en Moreno y Salta, exhibían las planillas obligatorias. Sin embargo, la última inspección mensual registrada era de diciembre de 2013.

Además, se observaron otros problemas. En el Edificio Del Plata se podía ver a los empleados estirando preventivamente los brazos delante de las puertas antes de ingresar en los ascensores, y luego impidiendo por la fuerza que las puertas automáticas se cerraran para garantizar que todos pudieran subir. El jueves pasado, dos de los cuatro ascensores estaban inhabilitados.

En un elevador del edificio de los ministerios nacionales de Salud y de Desarrollo Social había un cartel escrito a mano que decía "Hola, no funciona", lo que desconcertaba a los usuarios, que se subían igual. En el segundo piso, un tablón de madera bloqueaba la puerta de otro de los aparatos, y los ascensores no paraban en todos los pisos.

"Lo que hago yo es bajar un piso, hasta el octavo, y ahí espero el ascensor, porque en este piso no para casi nunca", explicó a LA NACION uno de los empleados.

En el Hospital de Clínicas (Córdoba 2351), donde en agosto pasado cayó un ascensor desde el tercer piso hasta la planta baja, con un saldo de cuatro heridos, había seis elevadores fuera de servicio. Algunos tenían sus puertas bloqueadas con tachos de basura y otros no contaban con ninguna indicación de que no funcionaran, por lo que había gente esperándolos. En muchos casos les faltaban los botones o estaban rotos, a pesar de que el hospital tiene ascensoristas.

Cuando un ascensor que sí andaba tardó más de diez minutos en llegar, una médica que esperaba perdió la paciencia, se inclinó hacia la puerta cerrada y gritó con el máximo de su voz: "¡Planta baja!". Lo más sorprendente fue que, a su alrededor, nadie pareció sorprenderse.

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